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Análisis

Crisis financiera: el fracaso de los políticos, el triunfo de los tecnócratas y la derrota de la democracia

por 1 diciembre 2011

Crisis financiera: el fracaso de los políticos, el triunfo de los tecnócratas y la derrota de la democracia
El gran desafío del Estado moderno es lograr el balance entre la estabilidad que aportan los tecnócratas y la legitimidad que dan los políticos. No hay que olvidarse que los que nos define como personas es en qué gastamos la plata y cómo pasamos nuestro tiempo libre. Lo que nos define como sociedad es cómo asignamos nuestros recursos y cuánto cuidamos de nuestros miembros más débiles.

Que Europa está en crisis no hay duda.  En estos momentos, líderes de la Unión Europea están considerando un nuevo plan para salir del lío económico más grande que han enfrentado desde la Gran Depresión de 1929.  El plan sería el quinto desde que estalló la crisis, y esta última versión no es una propuesta política. No, es una solución que delega la responsabilidad al Fondo Monetario Internacional y al Banco Central Europeo. Una vez más en esta crisis, los políticos estarían renunciando a sus responsabilidades y "pasando el plato caliente" a los tecnócratas.  Esta falta de "cojones" para liderar parece estar convirtiéndose en hábito. Un hábito peligroso que hace que los políticos se rindan ante los "mercados" y representa una amenaza a la democracia republicana.

Este mes vimos como la crisis le costó el puesto al Primer Ministro Italiano Silvio Berlusconi y a su colega griego, Giorgos Papandreu. Sus renuncias son la primera vez en la historia de la Europa de las post-guerra en que un cambio de gobierno no fue el resultado de elecciones, un Golpe de Estado, o crisis política.  No, Berlusconi y Papandreu fueron derrocados por "los mercados financieros", y fueron estos los que impusieron las tecnocracias que actualmente gobiernan en Atenas y Roma.  El triunfo del mercado es el resultado directo de un fracaso político, en que el gran perdedor es la democracia.

Los eventos en Grecia, Italia, y el resto de Europa han mostrado a una clase política disfuncional e impotente ante las fuerzas del mercado, las cuales han usurpado los procesos democráticos tradicionales.  La derrota de la administración socialista en España la convirtió en el quinto gobierno europeo en caer a raíz de la crisis.

Portugal e Irlanda fueron los primeros,  luego que sus líderes se vieran obligados a pedir un rescate de la Unión Europea. Lo curioso es que en España,  Mariano Rajoy se ganó un mandato histórico, la más grande mayoría en la historia de España, pero quizás la con menos poder, ya que España está en manos de sus acreedores y de la Unión Europea.

El columnista del Financial Times, Martin Wolf, escribió esta semana que el colapso de ese "matrimonio" entre democracia y económica liberal, le abre las puertas a alternativas mucho más nefastas, como el nacionalismo, el chauvinismo y racismo. Y esto tiende a pasar cuando las élites convencionales fracasan.

Lo único que parece importar ahora es el número 7.   Es el número que gatilla rumores de quiebra para un Estado. Un vez que la tasa de interés que tienen que pagar par financiar su deuda toca el 7% es cuando comienzan a temblar las rodillas de los gobernantes. Es un número arbitrario. No lo determina nadie más que "los mercados" y los más irónico es que en occidente, es el número de la suerte. ¡Vaya suerte!   Pero, como dicen los jóvenes, "es lo que hay".  El problema es que "lo que hay" es grave. Grave para todos los que creemos que la mejor combinación de gobierno es una democracia dinámica, combinada con una economía de mercado con consciencia. El columnista del Financial Times, Martin Wolf, escribió esta semana que el colapso de ese "matrimonio" entre democracia y económica liberal, le abre las puertas a alternativas mucho más nefastas, como el nacionalismo, el chauvinismo y racismo. Y esto tiende a pasar cuando las élites convencionales fracasan.

¿Que lección hay aquí para nosotros en Chile? Creo que muchas.  Estamos en medio de los cambios más dramáticos para nuestro país desde la vuelta de la democracia.  Al debate sobre la educación pronto se sumará el de la reforma tributaria y el cambio del sistema bi-nominal.  Ninguno de estas discusiones será fácil, pero es imperativo que los políticos "lideren".  El gran desafío del Estado moderno es lograr el balance entre la estabilidad que aportan los tecnócratas y la legitimidad que dan los políticos. No hay que olvidarse que los que nos define como personas es en qué gastamos la plata y cómo pasamos nuestro tiempo libre.  Lo que nos define como sociedad es cómo asignamos nuestros recursos y cuánto cuidamos de nuestros miembros más débiles.

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