¿Empieza una guerra sectaria en Afganistán? - El Mostrador

Miércoles, 7 de diciembre de 2016Actualizado a las 20:35

¿Empieza una guerra sectaria en Afganistán?

por 6 diciembre 2011

BBC Mundo
¿Empieza una guerra sectaria en Afganistán?
Un atentando suicida durante una celebración religiosa, que dejó medio centenar de personas muertas, alerta sobre la posibilidad de un enfrentamiento sectario a gran escala entre sunitas y chiítas afganos.

El atentado suicida y sin precedentes ocurrido este martes en un populoso santuario del centro histórico de Kabul pone de manifiesto la situación de la minoría chiíta de Afganistán, quienes a diferencia de sus hermanos en Pakistán, han escapado de la ira de los grupos militantes sunitas que operan en ambos países.

Hasta el momento se cuenta medio centenar de muertos que celebraban el Ashura en la capital afgana, una festividad religiosa chiíta.

Aunque siempre ha habido fricciones de baja intensidad entre la comunidad chiíta y la sunita, no se han presentado conflictos salvo un enfrentamiento en 2006 las áreas sunitas de la ciudad de Herat, en el noroeste del país, que dejaron cinco muertos.

Sin embargo, durante la última década, los chiítas en Afganistán han podido celebrar sus fiestas a una escala mucho mayor y con más confianza y apertura que nunca.

Ashura, el punto central del Muharram, el mes de luto por el martirio del nieto del profeta Mahoma, es el día más importante del calendario chiíta en Afganistán y ahora está marcado como día festivo.

Cada Ashura las calles de las zonas chiítas de Kabul se llenan de banderas negras como un símbolo de luto de la comunidad.

Este tipo de señales de su fe apenas se percibían hasta el año 2001. Después de la caída del régimen Talibán, los chiítas extendieron sus ceremonias de duelo a los barrios no chiítas conduciendo largos convoyes con banderas y altavoces a todo volumen que reproducen canciones religiosas.

De hecho, hay un Consejo Islámico de la Hermandad de los clérigos chiítas y sunitas que trabajan para mantener la armonía entre las comunidades.

El origen de las luchas étnicas

Hasta ahora las pocas evidencias de violencia sectaria que se habían detectado en Afganistán llevaron a que muchos se preguntaran si el país podría evolucionar de manera diferente a Pakistán, donde las diferentes zonas del país tienen profundas tensiones sectarias. La respuesta está en la historia reciente afgana.

No se ha realizado un censo adecuado en más de 40 años pero se estima que alrededor del 20% de la población de Afganistán es chiíta y el resto sunita. La mayoría de los chiítas provienen de Tayik y de las minorías étnicas de Hazara.

Los hazaras, que en gran parte se encuentran en provincias centrales como Bamiyan, fueron perseguidos sin descanso por los talibanes. Los tayikos se distribuyen por todo el país.

Una de las razones de la ausencia de conflictos podría ser la ausencia de grupos religiosos extremistas a lo largo de su historia.

Tanto chiítas como sunitas se unieron para formar la insurgencia contra la ocupación soviética de Afganistán y el gobierno comunista que tuvo Kabul en las décadas de los setentas y ochentas. Ambos grupos estuvieron peleando por una causa común: el Islam y el país.

Sin embargo, en cuanto comenzó la guerra contra los soviéticos, los combatientes sunitas se fueron hacia Pakistán y los combatientes chiítas a Irán donde radicalizaron sus posturas. Las diferencias lingüísticas, étnicas e incluso de pensamiento en las escuelas religiosas, salieron a flote.

A pesar de que los conflictos sectarios no han dejado cicatrices en el país, ha habido un montón de enfrentamientos étnicos. Después de la caída del régimen comunista en 1989 las rivalidades étnicas entre los pastunes, uzbekos y tayikos dió lugar a una guerra civil de cuatro años que acabó con la vida de decenas de miles de personas.

¿A quién le interesa la división?

Actores regionales como Irán y Pakistán han apoyado a grupos étnicos y a la violencia desatada en el país.

No obstante, bajo el gobierno de Hamid Karzai, que entró en vigor en 2001 después de la caída de los talibanes, todos los grupos étnicos y religiosos gozaban de libertades.

Varios canales de televisión privada en Kabul pertenecen a figuras religiosas y hay al menos cinco canales exclusivamente chiítas.

Ante tal contexto la incógnita en este momento es ¿a quién le interesa poner en la mira a los chiítas de Afganistán?

Los expertos creen que a los viejos actores regionales les conviene la inestabilidad de Afganistán, porque la unidad entre chiítas y sunitas, entre los grupos étnicos y entre las facciones políticas no deja espacio para que países como Irán o Pakistán puedan ejercer su influencia.

Muchos analistas en Kabul creen que Pakistán, en particular, ha estado bajo una creciente presión internacional para albergar a militantes en su suelo, en particular a los líderes de los talibanes afganos.

Esta es una acusación que Pakistán niega pero que los analistas sostienen porque argumentan que hay elementos en Pakistán que desean abrir otra brecha más: un conflicto sectario entre sunitas y chiítas. Tradicionalmente éstos últimos han rechazado a los talibanes.

Otros creen que los talibanes están detrás de este último ataque en un intento de dividir aún más la base de apoyo política del presidente Hamid Karzai.

De cualquier manera, se trata de un nuevo y brutal precedente. Los afganos de todas las religiones sólo esperan que no se abra otro frente en el sangriento conflicto que vive el país.

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