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Una nueva batalla campal en El Cairo ensangrenta el proceso electoral egipcio

por 16 diciembre 2011

Una nueva batalla campal en El Cairo ensangrenta el proceso electoral egipcio
Este tipo de batallas campales entre la policía y el ejército y los manifestantes se están convirtiendo en habituales durante la transición egipcia, iniciada con el derrocamiento del régimen de Mubarak el 11 febrero pasado.

La violencia tiñó de sangre el proceso electoral en Egipto, inmerso en los primeros comicios tras la revolución, después de que el centro de El Cairo volviera a ser escenario de una batalla campal, que dejó tres muertos y 255 heridos, según el último recuento del Ministerio de Sanidad.

Varios testigos dijeron  que los enfrentamientos se iniciaron la madrugada del viernes y se han prolongado durante todo el día entre militares, que protegen la sede del Consejo de Ministros, y manifestantes acampados en la zona.

Durante toda la jornada, los manifestantes y los efectivos apostados en la azotea del edificio gubernamental se han lanzado piedras, sillas y los objetos que tenían a mano, según testigos.

Un activista, que se identificó como Walid, sostuvo  que esta tarde los manifestantes estaban arrojando también cócteles molotov contra los militares, que vestidos de civil y de uniforme, respondían con cañones de agua.

La Junta Militar, por su parte, echó la culpa de lo sucedido a los participantes en la protesta y negó que las fuerzas de seguridad hayan agredido a ningún ciudadano o manifestante, en un comunicado emitido esta noche.

El origen de los incidentes sigue siendo confuso, ya que difiere según la fuente que se consulte.

Una fuente de los servicios de seguridad indicó que los enfrentamientos comenzaron después de que entre los manifestantes acampados junto al edificio del Consejo de Ministros se extendiera el rumor de que uno de ellos, hincha del club de fútbol Al Ahly, había sido detenido y golpeado por agentes del orden.

Walid apuntó a Efe que el hincha Abudi Ibrahim Abudi jugaba con una pelota con varios amigos y esta cayó dentro del recinto de la sede del Consejo de Ministros. Cuando fue a pedirla a los guardias del lugar, lo arrestaron y le dieron una paliza.

Al poco tiempo, Abudi fue liberado con señales de haber sido golpeado lo que, a juicio de Walid, fue considerado como una provocación por los acampados.

Sin embargo, la Junta Militar egipcia defendió en su nota que todo comenzó cuando un oficial, encargado de supervisar a los efectivos de seguridad desplegados en el Parlamento, adyacente al Consejo de Ministros, fue agredido, con lo que los otros agentes del orden tuvieron que intervenir.

Entonces, según la Junta Militar, "un grupo de manifestantes se juntó para atacar las instituciones vitales lanzando piedras, tiros de escopeta y cócteles molotov, lo que destruyó uno de los muros de la Asamblea del Pueblo en un intento de irrumpir en ella".

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas rechazó, además, que los agentes del orden hayan usado armas de fuego o gases lacrimógenos contra los manifestantes, aunque Walid indicó que oyó disparos en la zona y un portavoz del Ministerio de Sanidad, Adel Adaui, dijo a Mena que había heridos de bala.

Tras los sucesos de hoy queda en entredicho el futuro de las elecciones legislativas, ya que Egipto se encuentra en medio de un largo proceso electoral, iniciado el pasado día 28, para elegir un nuevo Parlamento.

Precisamente ayer finalizaba la primera vuelta de la segunda etapa de los comicios, celebrada en nueve provincias, y ahora se estaba llevando a cabo el recuento de los votos.

Los Hermanos Musulmanes, que triunfaron en la ronda inicial con un 36,6 por ciento de los votos, denunciaron que la violencia de hoy "es un intento de desviar la atención de las elecciones legislativas que expresan el deseo del pueblo egipcio de proseguir con firmeza hacia el cambio democrático mediante las urnas".

Este tipo de batallas campales entre la policía y el ejército y los manifestantes se están convirtiendo en habituales durante la transición egipcia, iniciada con el derrocamiento del régimen de Mubarak el 11 febrero pasado.

Las escenas que hoy se vivían en el centro de la capital recordaban los enfrentamientos registrados a finales del mes pasado, justo antes del comienzo de las elecciones, entre la policía y manifestantes en la calle Muhamad Mahmud cerca del Ministerio del Interior.

Esos choques ocasionaron protestas multitudinarias en Tahrir contra la Junta Militar y causaron la renuncia del Gobierno interino del primer ministro Esam Sharaf y la designación de un nuevo Ejecutivo liderado por Kamal Ganzuri.

La elección de Ganzuri, que fue primer ministro de Mubarak durante 1996 y 1999, no gustó a los manifestantes de Tahrir que mantuvieron una acampada que poco a poco perdió fuelle y que finalmente fue trasladada junto a la sede del Consejo de Ministros para poder abrir la plaza al tráfico rodado el pasado día 11.

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