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Castigados en las urnas, los herederos de Kirchner buscan candidato

por 28 octubre, 2013

Castigados en las urnas, los herederos de Kirchner buscan candidato
En este difícil contexto, recobra vigencia la vieja máxima de Juan Domingo Perón: "Los peronistas somos como los gatos, cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo".
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Conserva una ajustada mayoría parlamentaria y es la fuerza más votada en Argentina, pero el kirchnerismo ha sufrido un duro castigo en las urnas, enfrenta el fantasma de la fractura y necesita un candidato para sustituir a Cristina Fernández en el 2015.

Los resultados de las legislativas de este domingo cierran la puerta a cualquier intento de reforma constitucional para renovar el mandato de Fernández, convaleciente de una neurocirugía.

El silencio de la presidenta ha alimentado las especulaciones y ha obligado a dirigentes próximos al Gobierno a pedir prudencia en los comentarios sobre su condición, en un contexto inédito en el país, con un Gobierno descabezado y funcionarios enfrentados en espera del regreso de la mandataria.

Su enfermedad se ha traducido en una ligera mejora en su imagen que, sin embargo, no se ha reflejado en las urnas.

El desgaste de diez años de gestión, desde que asumió el fallecido Néstor Kirchner, en 2003, y la falta de respuestas a los principales problemas, como la inflación o la inseguridad, le han pasado factura.

Aunque el gubernamental Frente para la Victoria (FpV) mejoró sobre las primarias de agosto, se ha quedado en el 32 por ciento y ha perdido más de 3 millones de votos en los últimos dos años, cuando Cristina Fernández renovó mandato con un contundente 54 por ciento.

Ha sido desplazado en los cinco principales distritos electorales del país, incluida la provincia de Buenos Aires, la más poblada, tradicional bastión peronista y puerta de entrada para la Casa Rosada.

La derrota más dolorosa viene de la mano de Sergio Massa, de 41 años, ex jefe de gabinete de la propia Fernández, que rompió con sus compañeros de filas para emprender el mayor desafío de su carrera arropado por buena parte del peronismo de la provincia de Buenos Aires.

Avalado por el 44 por ciento de los votos del mayor distrito del país, Massa se ha convertido en el principal referente de la oposición, aunque tiene todavía dos complicados años por delante para tratar de mantenerse como favorito si finalmente quiere competir por el sillón presidencial.

Hoy, en plena resaca electoral, eludió entrar en la carrera por el 2015 por "respeto" a los votantes, pero no oculta que trabaja ya en organizar un equipo de alcance nacional en el que cuenta con un nutrido grupo de cuadros kirchneristas.

La derrota ha profundizado las divisiones internas en el oficialismo, que debe diseñar una estrategia para evitar su dispersión en los próximos dos años.

La confrontación entre los ortodoxos, que apuestan por una radicalización del modelo, y los moderados, representados por el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, puede terminar en fractura.

En ausencia de la presidenta, Scioli cargó con el peso de la campaña en la provincia, fue el primero en reconocer el triunfo de Massa y no oculta sus aspiraciones presidenciales, hasta el punto de que sus simpatizantes se han adelantado con afiches con la leyenda "Scioli 2015".

Mantuvo anoche un papel protagonista en el búnker del oficialismo hasta que el "aparato K" le relegó y metió en escena a dos pesos pesados de la ortodoxia, los gobernadores del Chaco, Jorge Capitanich, que arrasó en su provincia con un 59 por ciento, y Entre Ríos, Sergio Urribarri.

Ambos suenan entre analistas locales para el Gobierno en una hipotética remodelación tras la vuelta de Cristina Fernández, lo que les colocaría en una posición privilegiada para competir por la presidencia en 2015.

No obstante, algunos columnistas, como Carlos Pagni, mantenían hoy que, en 2015, el peronismo tendrá que optar entre Massa y Scioli desde fuerzas separadas.

En este difícil contexto, recobra vigencia la vieja máxima de Juan Domingo Perón: "Los peronistas somos como los gatos, cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo".

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