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Opinión

Fidel y el futuro del socialismo

por 27 noviembre, 2016

Fidel y el futuro del socialismo
La muerte de Fidel Castro, si bien no significa obligadamente el fin de la Revolución cubana, constituye un momento propicio para meditar sobre el futuro del socialismo en los años actuales. La Revolución Rusa y la Unión Soviética duraron 72 años, cumplieron un ciclo, periclitaron y desaparecieron. La Revolución cubana ha cumplido ya 57 años y, si bien su proceso no parece estar terminado, está sufriendo transformaciones económicas básicas y no se ha abierto a una democracia representativa de varios partidos.

Es difícil trasmitir a las actuales generaciones lo que Fidel Castro y la Revolución Cubana significaron para las generaciones del siglo XX.

En junio de 1962 integré una delegación de 30 profesionales chilenos de izquierda  a Cuba para conocer lo que había logrado dicho país y su Revolución en los primeros años de vida. De esa delegación solo sobrevivimos 4 o 5.

Nos entrevistamos con Fidel, con el Che Guevara y con los principales ministros  del gobierno cubano. Recorrimos gran parte de la isla e incluso sus zonas rurales.

Hacía solo dos años de la fracasada invasión de Playa Girón  y se mantenía en secreto la instalación de plataformas para los cohetes soviéticos, que Fidel había acordado con Krushev.

Al regresar de la gira cubana, una pequeña organización llamada Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM)  a la que se habían incorporado estudiantes y jóvenes socialistas , realizó una vibrante manifestación pública desde un balcón en calle Teatinos con Compañía y me correspondió declarar que el ejemplo cubano podía repetirse en Chile  porque ambos pueblos tenían características parecidas. De esa VRM surgió dos años después el MIR y su atractivo para una parte de la juventud chilena. La experiencia cubana que influyó muy fuertemente en la izquierda chilena condujo al triunfo de Salvador Allende en 1970 y a los 1000 días de la Unidad Popular .

La muerte de Fidel Castro, si bien no significa obligadamente el fin de la Revolución cubana, constituye un momento propicio para meditar sobre el futuro del socialismo en los años actuales. La Revolución Rusa y la Unión Soviética duraron 72 años, cumplieron un ciclo, periclitaron y desaparecieron. La Revolución cubana ha cumplido ya 57 años y, si bien su proceso no parece estar terminado, está sufriendo transformaciones económicas básicas y no se ha abierto a una democracia representativa de varios partidos.

No es el propósito de esta nota discutir si el tránsito al socialismo es compatible con una plena democracia, como el que intentó el Gobierno de Salvador Allende, ni sacar conclusiones sobre la forma abrupta como terminó su gobierno.

¿Cuál será el futuro del socialismo a escala  global después de Fidel Castro?

¿Qué significa la experiencia de la Revolución China y su desarrollo económico  sobre bases capitalistas, manteniendo en el poder un Partido Comunista que predica el cambio del capitalismo?

Hay una poderosa corriente en el socialismo marxista actual que trata de encontrar una respuesta a esas preguntas recurriendo a lo que dijeron Carlos Marx, Lenin, Trotsky y/o Mao. Es decir,  se construye un esquema dogmático en que  se recurre  a lo dicho por prohombres para buscar un vía correcta hacia el futuro y el cambio social.

Me inclino fuertemente por analizar los intentos frustrados de construir una nueva sociedad, diferente a la del capitalismo y a partir de ellos sacar conclusiones basándose en experiencias históricas en el plano económico, social y político.

Una primera conclusión : el paso de una sociedad basada en el trabajo asalariado , con todo lo que eso lleva implícito, la concurrencia a un mercado de libre intercambio de bienes y servicios que caracteriza al sistema capitalista para tener una transición a un sistema diferente , que no está bien definido, no se encuentra a la vuelta de la esquina, como creíamos a mediados del siglo pasado.

La idea original de Federico Engels, de que a partir de la educación de los niños, en que el trabajo se convirtiera en algo así como un juego y fuera incorporado a la naturaleza de los seres adultos, no se ha podido cumplir. El trabajo es aún algo ajeno a la naturaleza humana y se la considera, con muy pocas excepciones, como una carga penosa. El nacer, educarse y vivir en sociedades capitalistas, no prepara precisamente para una sociedad sin clases y con trabajo voluntario. El hombre nuevo predicado por el Che Guevara no se ha materializado aún.

De ahí entonces que en todos los intentos de construir una sociedad socialista, se ha debido mantener el salario, es decir, un ingreso  proporcional al trabajo realizado, con todas las consecuencias  que eso ha significado.

Es cierto que en Cuba se aplicó con éxito en sus primeros años el trabajo voluntario, especialmente para el trabajo agrícola, por naturaleza, pesado, pero después de  10 temporadas de zafra, el entusiasmo disminuyó y las restricciones económicas desalentaron su  continuación.

Una segunda conclusión, aún precaria y no bien definida:

El sistema capitalista y su desarrollo tecnológico, llevarán obligatoriamente a una progresiva reducción de las horas laborables basadas en salarios y remuneraciones proporcionales  a su valor social. El tiempo trabajado será suficiente para mantener y llevar un estándar de vida aceptable para la gran masa de la población. El tiempo no trabajado y no remunerado será de libre disposición para los individuos y las familias.

Se asegurará  a las personas los mejores estados de bienestar social, ya obtenidos en los países con socialdemocracia adelantadas. La sociedad se reestructurará sobre la base de formas  democráticas, de libertades y creciente participación social. El mantenimiento del ecosistema y de la relación del ser humano con la naturaleza, se incluirá en las metas sociales prioritarias.

Lo expuesto indica un período de transición  bastante prolongado en que coexisten  el sistema capitalista, que llevará dentro de sí el germen creciente  de una nueva sociedad aún no bien definida.

Los ideales por los que luchó Fidel Castro se cumplirán, no en el breve plazo de una generación, pero se cumplirán y a escala global.

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