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    7 de Agosto de 2012

    Cuestionado director dijo que la empresa española "lo ha hecho súper mal”

    Eugenio Tironi opta por su imagen pública y se alinea tras masiva crítica contra Endesa España

    Es uno de los más conocidos expertos en manejo de crisis y ahora tiene que administrar la suya. Le llueven las críticas: su hermano, su ex correligionario y el presidente de Habitat le disparan sin piedad.

    No le ha quedado disparo por recibir. Ha sido criticado desde su entorno familiar. Por ex compañeros de ruta política. Por el presidente de Habitat, José Antonio Guzmán, quien sin necesidad le dedicó una mención especial la semana pasada.

    Es el director chileno más antiguo de Enersis junto a Pablo Yrarrázaval. Ambos entraron en 2002 con los votos de Endesa España y están cuestionados por no haber velado por el interés de todos los accionistas, sino por aquel al que representan al aceptar como si fueran “un buzón” —han dicho las AFP— un aumento de capital en el que el controlador traspasa activos a un precio que las administradoras de fondos, distintos bancos y corredoras de bolsa, a través de sus propios estudios, han considerado inferior al calculado en el único peritaje —cosa también fustigada— encargado por Enersis.

    Cuando se discutió en el comité de directores de Enersis, según se ha hecho público, si era una operación entre partes relacionadas, los cuatro directores chilenos —Tironi e Yrarrázaval— y los llamados independientes, Hernán Somerville y León Vial —elegidos con votos de las corredoras y de Endesa España— consideraron que la transacción no calificaba como tal. Figura que, según la Superintendencia de Valores, si se da en esta transacción.

    Sólo hubo una voz disidente en la reunión y en el posterior comité de directores y fue la de Rafael Fernández, el representante de las AFP.

    Curiosamente, las críticas al sociólogo, con el grado de doctor en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, donde vivió gran parte del régimen militar, apuntan no sólo a aspectos profesionales, sino también personales.

    “Hay un columnista que escribe para un prestigioso diario que dice proteger a los débiles. En este caso no protege a los débiles, decidió proteger a los poderosos”, afirmó el viernes José Antonio Guzmán, el presidente de Habitat, aludiendo a Tironi, pero sin nombrarlo y a sus columnas en El Mercurio. Apuntaba también a su pasado Mapu al referirse a los más débiles.

    Bien pudo haberlo omitido, ya que sus críticas iban dirigidas a Yrarrázaval, Vial y Somerville, los directores de Enersis que ocupan sillones en la Bolsa de Comercio, pero no dejó pasar la oportunidad.

    Que su hermano Ernesto haya ironizado en una carta a El Mercurio sobre la fórmula escogida por Endesa España produjo impacto. Eugenio Tironi es miembro del directorio en representación de la operadora hispana de la que su hermano se mofó.

    “Para tener el mismo tratamiento que Endesa España como accionista minoritario en la suscripción de las nuevas acciones que busca lograr, ¿podría también pagarlas con un transformador, un tostador y otros activos eléctricos? ¿Por qué no?”

    El domingo pasado en Tolerancia Cero Óscar Guillermo Garretón, ex compañero de Tironi en el Mapu, calificó de “impresentable” la operación apoyada por su amigo. “Para Enel, que es la controladora de Endesa España, es una estupenda noticia esto, pero para los accionistas minoritarios, las AFP es un mal negocio”. Con el directorio no fue más benévolo: “Tú puedes discutir si te parece o no te parece, pero simplemente endosarlo con algún intento de respaldo legal es algo que no corresponde en este caso”.

    Con su amigo no fue menos duro ante una pregunta del director de La Tercera y panelista del programa, Cristián Bofill: “Luego del golpe dije que nunca más iba a aceptar resignarme o someterse a las verdades de todos por un problema de lealtad y no por lo que yo creía. Aunque algunos sean mis amigos considero que todos los directores cometieron une error y fue una falta muy grave”, sentenció el economista.

    A diferencia de Yrarrázaval y Somerville, quienes optaron por breves comentarios públicos para expresar sus posiciones, ayer Tironi se explayó en el programa Terapia Chilensis de la radio Duna junto a Héctor Soto y Andrés Benítez, rector de la Universidad Adolfo Ibáñez.

    Como experto en manejo comunicacional, se movió entre las críticas a Endesa España, la defensa del directorio y la comprensión hacia los cuestionamientos de las AFP.

    “Endesa España lo ha hecho súper mal, no explicó cuál era su propósito, dio argumentos que son discutibles. El señor Borja Prado (presidente de Endesa España) dijo algo que no es correcto que en cierto modo nos comprometió a nosotros como directorio, como si hubiésemos avalado los números del perito; como si esos números fueran innegociables. (…) Una operación de este tipo no puede hacerse sin el consentimiento de las AFP”. Y remató diciendo “yo no respaldaría eso”.

    Pero durante el programa también señaló estar seguro de no haberse equivocado: “haría lo mismo, acojo que fue resistido”.

    Sus dichos no pueden haber sido improvisados. Tironi está dejando claro que está eligiendo su reputación profesional antes que su rol como director.

    Sin embargo, a paso siguiente Tironi, quien ha manejado algunas de las crisis más mediáticas entre las empresas chilenas, intentó convencer a los conductores que la operación era buena para Chile, porque dejaba el control de las filiales sudamericanas en Enersis. Benítez le rebatió diciéndole que lo importante es que fuera conveniente para los accionistas, no para el país.

    “Había un camino por el que nosotros optamos, que se había hecho con anterioridad y que no había sido objetado por la SVS, y nos pareció razonable hacerlo en parte por la envergadura de la operación”, se defendió.

    Ayer el directorio de Enersis se reunió durante cuatro horas para analizar el oficio de la SVS que determinó que esta es una operación entre partes relacionada que genera un conflicto de interés. La versión entregada, a través de un escueto comunicado, fue que Enersis actuó “con estricto apego a la ética y la ley”.

    Hoy debiera conocerse la posición oficial del directorio, según lo anunció el Hernán Somerville, quien ayer dijo que las críticas han “sido prácticamente un juzgamiento de calle sin fundamentos”. “Este es un país serio y la gente tiene que opinar con razones y no con medias mentiras”, sostuvo el ex presidente de la Asociación de Bancos, respecto de la presión que existe sobre él y el resto del directorio.

    Mientras otros ex militantes del Mapu se integraron al mundo empresarial sin mayores cuestionamientos, a Tironi se lo mira con cierto recelo por su trabajo de lobbista, por el cruce de intereses y el manejo de crisis de alta connotación pública.

    Una de las operaciones comunicacionales más bulladas de su empresa Tironi y Asociados, nacida en 1994, al término del gobierno de Aylwin, en el que ocupó la secretaría de comunicación y cultura, fue la de Mc Donald’s.

    En medio del temor generalizado de la población, a raíz del hallazgo de una bacteria que había provocado casos de insuficiencia renal en niños, Tironi logró que los entonces ministro del Trabajo, Ricardo Solari; subsecretario de Salud, Ernesto Benhke; director del Sence, Daniel Farcas; y la vicepresidenta del Comité de Inversiones Extranjeras, Karen Poniachick, comieran en público hamburguesas en uno los locales para dar una señal de tranquilidad que cosechó tempestades.

    Otro caso tanto o más mediático fue el de Celco, la empresa del grupo Angelini a la que se culpó de la muerte de los cisnes de cuello negro en el Río Cruces, en Valdivia, y a la que el entonces Presidente Lagos acusó de dañar la imagen del país. Fue poco lo que Tironi y Asociados pudo hacer para remontar el desastre. En parte, porque fue contratada cuando ya se había producido el escándalo medioambiental y porque el mensaje no tuvo la fuerza ni los argumentos para convencer al país de su inocencia.

    Su doble rol de asesor de Endesa España y sus filiales —incluyendo Enersis, a la que desde que se destapó conflicto habría congelado como cliente— y de director de Enersis, ha sido motivo de permanente cuestionamiento.

    En esta pasada la pregunta que muchos se hacen es qué grado de independencia puede tener alguien que debe juzgar la actuación de la empresa que lo tiene contratado.

    Otro episodio que dejó en evidencia que no se puede estar a uno y otro lado del mesón ocurrió cuando Tironi era jefe del área de contenidos en la última campaña presidencial de Eduardo Frei y se había destapado el escándalo de la colusión de las farmacias. Mientras, por un lado, el candidato calificaba de inaceptable lo ocurrido su asesor había sido contratado por Salcobrand para manejar la crisis.

     


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