¿Liberales? - El Mostrador

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¿Liberales?

por 5 abril, 2001

Liberalismo. Ä„Qué palabra mas contaminada, incluso habría que decir encanallada! Por azar leí en un diario que casi no frecuento un articulo de Alvaro Bardón sobre el "socialismo sexual". Ese autonombrado liberal demuestra que para él el liberalismo se reduce a la economía, es la existencia y consolidación de un espacio en que no deben existir las regulaciones para el desarrollo del interés privado, porque todas le parecen estorbos.



Pero en la moral sueña con imponer normas conservadoras. Reclama contra el divorcio y, por supuesto, contra la píldora del día después. No las ve como ampliaciones de la capacidad de decisión de los individuos en la esfera moral y trata, de manera tramposa, de presentar las nuevas oportunidades de decisión a conciencia como si fueran obligaciones impuestas por el Estado.



Señor Bardón, si existe una ley de divorcio nadie lo va a obligar a acogerse a ella. Pero si le ocurre la desgracia que usted o sus hijos se vean obligados a enfrentar un conflicto irreductible de pareja, va a tener la posibilidad de optar. Nada más que eso. No tema que el Estado profane su impoluta virtud.



Además, pasando al campo de la economía en el que los liberales creen encontrarse en su salsa, ¿se acuerdan los distinguidos ideólogos cómo se resolvió la crisis del '82? ¿Fue a través de una autorregulación del mercado? Por supuesto que no. La solución consistió más bien en comprometer al Estado en el salvataje del sistema financiero.



Quizá algún liberal con cierto atisbo de raciocinio histórico me dirá que ésa fue una excepción, y las excepciones confirman la regla. Pero no. Lo ocurrido el '82 fue una repetición a escala criolla de lo ocurrido en la crisis de 1929 y en el desarrollo, a partir de entonces, de políticas estatales destinadas a regular las crisis cíclicas del capitalismo por procedimientos de intervención del mercado.



Hoy, señores liberales, estamos en un ciclo de retorno -por supuesto que en condiciones nuevas- al liberalismo "laissez faire" de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Esa etapa terminó en forma estrepitosa por la guerra comercial de 1914-1917, y luego por la crisis mundial y el surguimiento de la reacción antiliberal que constituyó el fascismo, un remedio peor que la enfermedad, como ocurre a menudo.



¿Estos ideólogos del extremo liberalismo económico se hacen los ingenuos o lo son realmente? Afirman como postulado las condiciones de la competencia perfecta. Pero en realidad los que operan son procesos de concentración de capital e ingresos y la existencia de entes reguladores a escala mundial de magistratura universal -como el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio- manejados por las potencias dominantes.



Existen políticas proteccionistas generales de países como China, o selectivas como las de la Comunidad Europea. Y los ideólogos continúan en Babia, que es su tierra preferida, porque allí todo está resuelto en el nivel abstracto del deber ser.



Ahora esta ideología ingenua amenaza apoderarse de manera definitiva de algunas almas idealistas de la Concertación: idealistas en el peor sentido, casi sinónimo de ingenuidad. Digo de manera definitiva porque estos nuevos iluminados han decidido autonombrarse liberales. Se trata del enorme paso de reconocer una identidad que les parece significativa.



Estamos ante un acto con espíritu militante. De hecho, este bloque inició sus operaciones con una acción espectacular, la carta conjunta de Allamand y Schaulsohn. Como tengo una visión más bien accidental de una parte significativa de los actos políticos, estoy dispuesto a conceder que esta iniciativa surgió en la sobremesa de una comida en el Cap Ducal -no sé si de Viña o de Santiago-. Pero la prensa le ha dado un gran bombo. Han opinado las grandes plumas del periodismo comercial, empezando por Fernando Villegas.



Me pregunto ¿por qué se atraviesan en la coyuntura estos ideólogos liberal-transversales? ¿Por qué interfieren con sus cartas y su discurseos el decurso más probable de la historia? Si se callaran, Lagos transitaría en silencio y sin hacerse notar hacia el lugar del liberalismo, que es el lugar donde quiere estar o lo obligan a estar, me da lo mismo.



Digo me da lo mismo porque cuando se elige gobernar en un sistema donde un estornudo de Felipe Lamarca produce efectos bursátiles, hay que atenerse a las consecuencias.

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