lunes, 18 de junio de 2018 Actualizado a las 12:56

Autor Imagen

¿Divorcio en Chile?

por 7 septiembre, 2001

La semana pasada conocimos la intención del gobierno de reactivar la discusión del proyecto de ley que establece el divorcio vincular, actualmente en trámite en el Senado, a través del envío de una indicación sustitutiva que establecería normas más precisas y restrictivas para su aplicación. Iniciaremos su examen a través de una definición general.



Reiteradamente he manifestado la necesidad de promover una legislación tendiente a fortalecer la familia, buscar la forma de generar instancias de superación de problemas para los cónyuges, poner término a las situaciones fraudulentas que han sido la base histórica de las nulidades matrimoniales, y en casos extremos normar la situación de aquellas parejas que ya no tienen vuelta y deben vivir irremediablemente separadas, protegiendo adecuadamente a los hijos, víctimas inocentes de las rupturas matrimoniales.



"En realidad, el matrimonio como unión estable de un hombre y una mujer que se comprometen a entregarse recíprocamente y se abren a la generación de la vida, no es solo un valor cristiano, sino más bien un valor originario de la creación, que tiene sus bases en la Ley natural. Desconocer esta verdad constituye un peligro para toda la humanidad (...)Sólo se ama de verdad cuando se ama para siempre, en la alegría y el dolor, en la prosperidad y en la adversidad y, aunque en muchos países el divorcio esté legalizado, ello no deja de constituir una de las grandes derrotas de la humanidad", dice el Papa Juan Pablo II.



Ya lo señalaba el filósofo griego Aristóteles: "El hombre, por su naturaleza, está más inclinado a vivir en pareja que a asociarse políticamente, puesto que la familia es algo anterior y más necesario que el Estado".



El mismo Karl Marx en su obra El proyecto de ley sobre el divorcio, defendió la estabilidad del matrimonio, explicando que esta unión está por encima de la voluntad de las personas, en virtud de su dimensión social. "A nadie se le obliga a contraer matrimonio, pero todo aquel que lo contrae debe estar obligado a observar la ley del matrimonio, justamente porque lo ha contraído", afirma.



Además, invita a los legisladores, en esa misma obra, a que "respeten el matrimonio y reconozcan su profunda esencia moral".



Por su parte, el artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice textualmente: "la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad".



El matrimonio que da origen a la familia es el contrato más solemne, porque en él no se hace entrega de cosas, sino de la persona misma, y para siempre. Esta unión no puede ser hipotecada con una posible disolución, porque está sustentada en una exigencia muy distinta a la cultura de lo transitorio y lo desechable. La ley civil debe tomar en cuenta esta realidad y no puede atentar en contra de la ley natural.



El matrimonio, comunidad de vida y de amor hasta que la muerte separe a quienes lo contraen, no es una cuestión de conveniencia social o política, de costumbre o de credo religioso. Corresponde a la esencia del ser humano, llamado a formar una familia sobre la base de un compromiso voluntariamente asumido y que compromete para toda la vida.



_______________________



Vea otras columnas del autor

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV

Plan Individual

Anual:
$89.900
Semestral:
$49.900
Trimestral:
$24.900
Mensual:
$9.900

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)