¿Y a usted qué le pasa con nosotros, ministro (s)? - El Mostrador

Miércoles, 22 de noviembre de 2017 Actualizado a las 15:54

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¿Y a usted qué le pasa con nosotros, ministro (s)?

por 12 noviembre, 2001

El ministro (s) Francisco Vidal, compañero y dirigente PPD, a falta de temas más importantes seguramente aprovechó ese viernes para entregarse a un tal ejercicio de amonestación pública. Quizá sea ésta una moda que viene con el reciente interés por los círculos fundamentalistas.

Por expresa instrucción expedida por el ministro del Interior (s), comunicada públicamente a través del diario La Segunda del día 9 de noviembre, debo precisar y subrayar que escribo estricta y únicamente a título personal y no en representación del PPD.



Lo hago aunque suene ridículo a las y los lectores y a los ciudadanos en general: a tan lamentable punto hemos llegado en el PPD y en la conducción de los asuntos del Estado.



En efecto, quien ha expedido esa especie de úcase, o prohibición, o interdicción, es nada menos que el ministro del Interior en día de subrogación. Sí. El ministro (s) Francisco Vidal, compañero y dirigente PPD, quien a falta de temas más importantes seguramente aprovechó ese viernes para entregarse a un tal ejercicio de amonestación pública. Quizá sea ésta una moda que viene con el reciente interés por los círculos fundamentalistas.



Refiriéndose directamente a Jorge Schaulsohn, Eugenio Tironi y José Joaquín Brunner, el ministro subrogante ha manifestado que él espera "que cuando ellos hablen [...] lo hagan a título personal".



Acto seguido, en un despliegue donde la generosidad limita con la arrogancia, señala que personas como las mencionadas "son muy valiosas, y es imprescindible que estén en la Concertación, pues otorgan una mirada interesante".



A los tres de la inmerecida fama nos concede incluso nuestro derecho a estar en el PPD: "No queremos que se vayan del partido, porque lo enriquecen", acota desde su alta potestad.



Sin embargo, advierte, "una cosa es que lo enriquezcan y otra cosa es que intenten representarlo. Mi preocupación es la difusión que logran, que ya quisiéramos para el resto de los dirigentes...", etcétera.



De seguro se trata, entonces, que contribuyamos a la Concertación con "una mirada", pero sin hablar. Que pensemos, pero sin hacer ruido. O que nos pronunciemos sólo con autorización oficial. O, en cualquier caso, que cuando lo hagamos dejemos claramente establecidas nuestras credenciales y límites para entrar en el ámbito de la deliberación pública.



En mi caso, por ejemplo, debería señalar en cada circunstancia que lo amerite —a propósito de entrevistas, columnas de prensa, e-mail, conferencias, artículos, libros y presentaciones— que mis palabras son mías y nada más que mías, no representan a nadie más que mis propios pensamientos, y en ningún caso pueden entenderse como expresiones del PPD, de la Fundación Chile, el Instituto de Economía Política de la Universidad Adolfo Ibáñez, la Fundación Chile 21, la Academia de Ciencias Sociales, Jurídicas y Morales del Instituto de Chile, la Fundación Paz Ciudadana, la Fundación Andes, el Consejo del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, la Comisión Nacional de Acreditación, y los demás organismos de los cuales formo parte.



Nada de esto debe tomarse a la ligera, sin embargo. Refleja un síntoma, y lo que muestra no es gracioso.



En primer lugar, si se trata de cuestionar representaciones, ¿a quién representa Francisco Vidal cuando nos hace su admonición? ¿Declara en nombre del Presidente de la República, como su ministro del Interior (s)? ¿Habla por mandato del titular de ese ministerio, José Miguel Insulza, ausente ese día de su oficina? (posibilidad esta última que descarto de inmediato y sin más trámite, conociendo la apertura de criterio y superior inteligencia política del ministro Insulza). ¿O bien el que ahí expone y nos reprocha es el compañero dirigente del PPD?



En seguida, ¿a qué se nos llama? ¿A tomar posiciones únicamente "dentro del partido", como solía decirse antes, porque todo lo que se dice "fuera" del partido se aparta de la verdad partidista y lesiona la imagen del colectivo? ¿Acaso no es el PPD el partido de la apertura, las mil flores que florecen libremente, los ciudadanos y la no censura, la libertad de expresión y el derecho de cada cual a hacer su aporte al debate público?



¿Y a qué se debe la "preocupación" que expresa el ministro por la difusión de nuestras ideas y posiciones, que él mismo califica de enriquecedoras e interesantes, aunque "absolutamente minoritarias"? ¿Podría ser su deseo el que los medios de comunicación se den por apercibidos y cuiden en el futuro de no dar excesiva atención a estos personajes molestos?



De ser así, ¿no se trata de una pretensión más que excesiva, indebida? Y si las ideas del caso son enriquecedoras, ¿por qué no habría de serlo también su difusión democrática?



En suma, la autoridad sale mal parada de esta torpe escaramuza.



No deja bien puestos el ministro (s) ni a sus jefes ni al Gobierno; ambos sin duda no comparten estas actitudes inhibidoras del diálogo. También envía una mala señal al sector dirigente del país, pues si de esta manera se reacciona frente a activos y leales colaboradores del gobierno y la Concertación, ¿qué queda entonces para los críticos opositores, por moderados que sean?



Del mismo modo, muestra una mala comprensión del valor de las ideas y su difusión, que a no dudarlo son uno de los principales capitales de la política contemporánea. Por último, parece sugerir a los medios de comunicación un mayor control sobre las opiniones de terceros.



Para rematar este ingrato asunto: en las insinuaciones y advertencias del ministro (s) no queda claro qué le molesta tan soberanamente como para haber dedicado su oportunidad mediática del día de la subrogación justo para descalificar a tres personas.



Primero, porque esas personas adoptan públicamente sus posiciones y jamás invocan un título de adscripción partidista para opinar. Dan y reciben en campo abierto, sin escabullir su compromiso con la Concertación y el gobierno.



Segundo, porque cada una de ellas tiene sus propias visiones y las expresa de manera autónoma, pues no integran en común ni siquiera una fracción, club, máquina o tendencia dentro del PPD.



Tercero, nada más cumplen con su responsabilidad ciudadana al participar activamente en el debate público, debate que todos dicen anhelar pero que al parecer algunos temen hasta el punto de descarrilarse.



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