La agenda política 2005: ¿Alternancia o renuncia? - El Mostrador

Lunes, 20 de noviembre de 2017 Actualizado a las 23:46

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La agenda política 2005: ¿Alternancia o renuncia?

por 15 enero, 2002

Con renovado entusiasmo y dedicación, espacios para caras nuevas y profesionales jóvenes y retomando las mejores tradiciones de trabajo y presencia permanente en el mundo popular, no hay razón por la cual los próximos cuatro años no puedan ser los mejores que la Concertación haya tenido hasta ahora.

De esta fecha al término de su período, al gobierno del Presidente Lagos le queda mas tiempo que lo que constituyó el período completo del gobierno del Presidente Aylwin. Ese es el primer dato que hay que tener presente al examinar la nueva fase política en que ha entrado el país después de las elecciones parlamentarias de diciembre, y los subsiguientes cambios de intendentes, gobernadores y ministros.



Durante tres años sin elecciones, el gobierno y la Concertación tienen una gran oportunidad para darle un nuevo impulso a su proyecto y llevarlo a buen puerto.



En Chile, tradicionalmente los dos últimos años de los sexenios presidenciales han sido muy difíciles y complejos para los gobiernos de turno. El gran desafío para el gobierno del Presidente Lagos es revertir ese patrón y despejar las turbulencias del bienio 2000-2001, de manera que el cuatrienio entrante lo sea de progreso, prosperidad y avances en todos los planos de la agenda de crecimiento con seguridad social que se ha proclamado.



El primer paso a dar en ese sentido, sin embargo, tiene poco que ver con políticas públicas, y todo con actitudes sicológicas. Hay al menos una escuela de pensamiento al interior de la Concertación que sostiene que la victoria de la Alianza por Chile en las elecciones presidenciales del 2005 es poco menos que inevitable, que la alternancia es parte de la democracia y contribuye a fortalecerla.



Esa postura añade que los 16 años que habría gobernado la Concertación a esas alturas sería el período mas largo de coalición alguna en el gobierno de Chile en mas de un siglo, y que, en definitiva la oposición sería un excelente lugar para reagrupar fuerzas y reoxigenar a partidos políticos algo agotados después de tanto tiempo en el ejercicio del poder.



Si hay algo que quedó claro de la jornada de reflexión y debate político Un nuevo impulso organizada por Chile 21 el pasado 11 de enero con participación de autoridades de gobierno, parlamentarios, dirigentes sociales y analistas variopintos, es que esa visión es la mas segura profecía autocumplida. Como alguien señaló, para que haya alternancia las dos partes deben querer ganar; de lo contrario es una simple y llana renuncia.



En la columna anterior mencionamos la carta de navegación política que debe guiar este nuevo impulso. El debate del seminario de Chile 21 permitió profundizar en algunas de las tareas mas específicas que ella implica.



Es cierto que el empleo es la mayor preocupación de los chilenos. Pero no basta quedarse en ello. Estudios realizados desde 1997 (plena época del boom de los '90) indican que aun en las épocas de mayor prosperidad del pasado reciente, el malestar de los chilenos está íntimamente vinculado a la sensación de incertidumbre que caracteriza al así llamado modelo chileno de desarrollo, algo que pareciera acentuarse con el correr del tiempo.



Como alguien señaló, uno de cada tres empleos creado en los últimos dos años ha sido de trabajadores por cuenta propia, uno por el gobierno, y el tercero por el sector privado. De estos últimos, la tendencia es cada vez mayor hacia empleos sin contrato de trabajo y sólo con boleta de servicio, en condiciones de gran precariedad.



Un 51 por ciento de las personas que cotizan en las AFPs lo hacen por menos de 200 mil pesos, asegurando enormes gastos a futuro de todos los contribuyentes, que tendrán que contribuir a copagar pensiones mínimas que deberán ser suplementadas por el Fisco.



En salud, un 90 por ciento de las personas mayores de 60 años y el 60 por ciento de los niños y las mujeres en edad fértil (precisamente las personas que mas gasto en salud demandan) deben atenderse en el sector público, ya que las Isapres no las cubren.



Incluso teniendo un trabajo, muchos chilenos se sienten a sólo un paso de la pobreza: una enfermedad súbita puede lanzarlos a ella sin decir agua va.



Y la segmentación social reflejada en los resultados de la Prueba de Aptitud Académica, en la cual los alumnos de las escuelas municipalizadas obtuvieron como promedio apenas 475 puntos, versus 498 en el caso de los colegios subvencionados y 569 en el de los particulares pagados, son el mejor indicador del grado al cual el sistema educativo, con todos sus avances en materia de universalización y cobertura, no contribuye a remontar las diferencias sociales, sino que a reproducirlas y perpetuarlas.



Es por eso que el crecimiento no basta. El desarrollo de una red mínima de protección social es el otro gran imperativo de estos años, entre los cuales cabría destacar especialmente la reforma de la salud (ya sea con un fondo solidario pagado por los cotizadores a las Isapres o de impuestos), de las AFPs (entre las que se podría mencionar, entre otras, el establecer un porcentaje que destinen a fondos de capital de riesgo, para así fomentar la innovación y las Pymes) y de mecanismos de financiamiento de la educación superior, cuyo número de estudiantes se ha duplicado en la última década (a 400 mil ) y que las proyecciones indican se volverá a duplicar para el 2010.



Con renovado entusiasmo y dedicación, espacios para caras nuevas y profesionales jóvenes y retomando las mejores tradiciones de trabajo y presencia permanente en el mundo popular, no hay razón por la cual los próximos cuatro años no puedan ser los mejores que la Concertación haya tenido hasta ahora.



* Director del Programa Internacional de la Fundación Chile 21.



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