Homenaje a Andrés Pérez Araya - El Mostrador

Lunes, 20 de noviembre de 2017 Actualizado a las 08:43

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Homenaje a Andrés Pérez Araya

por 19 enero, 2002

Andrés, mi hermano, colega, mi amigo, mi maestro: estoy segura que estarás siempre con nosotros. Estarás desde los cielos infinitos iluminando nuestro camino en el arte. Sin duda te extrañaremos, te extrañarán nuestras obras, nuestros personajes, nuestras giras, nuestros carretes.

Andrés querido: Un día te quisieron insultar diciéndote patudo. Ä„Claro que eres un patudo! Ä„Qué bueno, que alegría, mi amigo amado! Ä„Que cante la vihuela y el acordeón mientras las chiquillas zapatean de gusto, como locas contentas!



Cómo necesitamos patudos por montones para construir un reino de belleza, solidario, cagado de la risa, bueno para la fiesta; un mundo diverso, atrevido, así como te gustaba, como viviste y como nos lo regalaste, mi hermano querido.



Me pregunto a cada rato cómo lo haremos, cómo hará el país para reponerse de tu partida. Necesitamos patudos irreverentes que pisen firme y prolonguen sus raíces hasta el corazón de la tierra, extrayendo el fuego y la fuerza para la creación de un mundo donde el amor sea posible. Desde que partiste, recuerdo una conversación memorable cuando preparábamos la obra Tomás, tomándonos un tintolio, cómo no, a altas horas de una noche fresca y despejada.



Tú estabas de blanco, con tu pelo de indio guapo que tanto me gustaba, riéndote con unos ojos muy oscuros que se te perdían en la cara. Con tus dientes blancos, muy montados en el centro de la boca, levantaste el rostro como atrapando alguna idea que pasó volando y me dijiste que todo lo que los artistas imaginan, finalmente se cumple. "Ä„Todo lo que escribió Julio Verne hoy es una realidad!" me explicaste apasionado. "Asi es que hay que imaginar mundos hermosos, finales felices, belleza, justicia y todo lo bonito que quieras que ocurra".



Sin duda que tu búsqueda recorrió los paisajes de la luz. La convertiste en ética y estética. Ä„Qué patudo! Por suerte lo fuiste, lo eres y lo serás siempre en el corazón de todos los que tanto te amamos. Queremos muchos patudos, queremos que tu pasión se nos quede enredada con la nuestra para tener la fuerza arrolladora de encarnar los sueños en éste, nuestro paisito. Eso para no dejarnos dorar la píldora, sobar el lomo, renunciar a las obsesiones. Para no cantar el son de todos, ese deprimente tiqui, tiqui, ti, como te ponís.



Mi hermano, compañero, mi gran patudo, como te dijeron por ahí, tú que pisaste firme y abriste tus cinco dedos como flechas sobre el polvo, apuntando con descaro la esperanza. Putas que te voy a echar de menos. Y todos conmigo, no te quepa duda.



Te atreviste a mostrar el pie desnudo, el alma piluchita, el rostro, la idea, el sentimiento brotando como río que canta. En la China dicen que el pie es el ser. Patudo, el que se atreve a ser. El que tiene el coraje de ser quien es.



Patudo es el que diseña su forma en la arena y no le importa que el mar se la lleve para que traiga nuevas formas, como tu huída que mas parecía llegada, punto nuevo de partida. Tu siempre partías con la señal luminosa entre las cejas.



Patudo, de la tribu de "los pies grandes", los que tienen buena base para crecer, para extender las ramas hasta el cielo, tocarlo y escuchar los mensajes que susurran las alturas.



Patudo, el que tiene buena pata y espanta la mala suerte. Después de este tránsito misterioso en el que andas, no te olvides de nosotros. Espanta desde el firmamento la mala suerte, la mediocridad que nos asalta de pronto, la flojera, el floreo, la tristeza que nos embarga. Espanta la indolencia, la frivolidad, nuestra enorme confusión entre lo urgente y lo importante, nuestra pequeña alma que se debate por reencontrarse y crecer.



Te queremos despedir como lo estamos haciendo, con un agradecimiento infinito, con los cantos, el teatro, con el amor que nos colma.



Andrés, mi hermano, colega, mi amigo, mi maestro, estoy segura que estarás siempre con nosotros. Estarás desde los cielos infinitos iluminando nuestro camino en el arte. Sin duda te extrañaremos, te extrañarán nuestras obras, nuestros personajes, nuestras giras, nuestros carretes.



Ä„Amado, amadísimo compañero te deseamos buen viaje, torrentes de luz, sinfonías estelares, danza de nubes!



Y pido un aplauso, el último, aplauso enorme y amoroso por Andrés Pérez Araya en homenaje a todo lo que fue y es para nosotros, un aplauso que lo guíe hacia los reinos abismales donde vive la luz.

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