¿Cuándo comienza una obra? - El Mostrador

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¿Cuándo comienza una obra?

por 1 marzo, 2002

Desconociendo prácticas culturales ancestrales condensadas en expresiones como la colocación de la primera piedra, han rechazado un recurso contra el proyecto y acogido la tesis falaz de unos encaramados de escritorio que han retorcido el pescuezo a la verdad y afirmado que la mal llamada Costanera Norte se "inició" cuando el ciudadano Lagos, presidente de este país, anuncio su intención de construirla.

Los ciudadanos miembros de la Corte de Apelaciones, en un fallo que no da prestigio a la justicia chilena ni a la especie humana, ha decidido, a contrapelo de la experiencia de millones de personas y miles de años en el campo de la construcción, aquí y en la quebrada del ají, que una caseta para perros, una central hidroeléctrica o la pirámide de Cheops "comienza" cuando la autoridad llega en un Mercedes, sube a una tarima, se instala ante un micrófono y espeta su intención de construirla.



Es como para sospechar que los ilustres apeladores, caminando todos los días por la calles de Santiago o del mundo, conocen poco del tema o han pasado de largo toda su vida por el frente de una de las obra que día a día surgen en todo lugar y ante los ojos de todos los ciudadanos. Para apreciar esto bastan los dos globos cristalinos que la naturaleza nos ha entregado a la altura del comienzo de la nariz, y que algunos protegen con antiparras opacas.



Desconociendo prácticas culturales ancestrales condensadas en expresiones como la colocación de la primera piedra, han rechazado un recurso contra el proyecto y acogido la tesis falaz de unos encaramados de escritorio que han retorcido el pescuezo a la verdad y afirmado que la mal llamada Costanera Norte se "inició" cuando el ciudadano Lagos, presidente de este país, anuncio su intención de construirla, y no cuando los primeros obreros, capataces, constructores e ingenieros se allegaron al terreno, hicieron el trazado, trajeron máquinas e iniciaron las faenas reales y concretas asociadas al despegue de toda obra real y concreta.



Esta experiencia es vivida todos los días por cualquier obrero de la construcción, que estaría encantado de cobrarle la palabra a los apeladores y comenzar a recibir su salario a partir del día en que el jutre, el presidente, el patrón de fundo o su suegro amenazó con la obra, y no cuando comenzaron a acopiar ripio, arena, cemento, mangueras, clavos, estacas, tiza, pintura, martillos y carretillas para iniciar faenas y empezar la obra, lapso que puede abarcar años. Es algo válido aquí, en China y en Zimbabue, excepto para los ciudadanos que ofician de miembros de la muy honorable Corte de Apelaciones.



Es como para despertar el respeto de los ciudadanos corrientes que poseen una valoración a la altura de las rodillas de tales instancias. Si no, miren hacia el otro lado de la cordillera, donde los honorables están siendo acusados de todo menos de ser fieles servidores de la justicia para la cual fueron formados y son pagados por toda una ciudadanía, así como los arquitectos, ingenieros, constructores, capataces, obreros, ayudantes y aprendices son pagados para comenzar las obras cuando inician las faenas, aun cuando algunos, ciertamente, reciben remuneración en la fase de diseño.



¿Por qué una declaratoria de intención no es un inicio de obra? Simplemente porque la historia está salpicadas de decenas de miles de obras que fueron anunciadas con gran fanfarria por un faraón, un rey, un príncipe, un obispo, un gerente de empresa, un patrón de fundo o un papá, para descubrir que el terreno pertenecía a otro, el banco no financió el proyecto, el terreno estaba asentado sobre arenas movedizas, pasaba un colector de alcantarillado, había un túnel de ferrocarril debajo, el presidente se murió, los revoltosos tumbaron el proyecto o el país vecino declaró la guerra.



¿Cuándo, ciudadanos apeladores, comienza realmente la obra que empieza? Incluso Cantinflas diría que la obra no se inicia cuando comienza sin empezar. Por favor, Cantinflas, un poco más de cultura, consistencia y compostura.



* Arquitecto, organización Defendamos la Ciudad.

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