El manifiesto de Fuguet y Cía. - El Mostrador

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El manifiesto de Fuguet y Cía.

por 7 mayo, 2002

Al negar o matar amigablemente a sus padres (o abuelos) del realismo mágico e imponer su nuevo mcondismo global, que sólo ellos parecen haber descubierto en América Latina, no conciben más que su nueva propuesta. O como dicen muy sueltos de cuerpo en el artículo: la "nueva estética".

El reciente artículo-entrevista (o especie de manifiesto) sobre Alberto Fuguet en la edición internacional del 6 de mayo de la revista Newsweek Internacional (cuyos artículos no se reproducen en la edición norteamericana) repite lo que esa publicación dijo en 1996, en su prólogo a la antología de cuentos McOndo. Es decir, el texto no es nada revolucionario. Lo nuevo es que los mcondistas (Alberto Fuguet, Edmundo Paz Soldán y Sergio Gómez, principalmente) insistan en vender un producto como si fuera la única propuesta alternativamente novedosa de la narrativa latinoamericana a partir de los '90.



Esta recurrencia suya en repetirse o reciclarse no es más, a nuestro parecer, que publicidad para el mercado internacional.



También ayuda a confundir a inexpertos o ingenuos lectores de otros países, quienes desconocen otra amplia y rica producción latinoamericana realizada a partir de los '90, la cual el artículo-entrevista-manifiesto de Newsweek no menciona para nada. La única alusión que consigna es la del joven narrador mexicano Jorge Volpi (1968).



Está claro que con la globalización, Latinoamérica entra en la imparable internacionalización de la cultura norteamericana. Nunca como antes había penetrado tanto el consumo masivo. El acceso a los productos electrónico-digitales no es el privilegio de ciertos sectores sociales. Aparecen como callampas las cadenas de comida rápida por cualquier lugar de las grandes ciudades, provincias y pueblitos de América Latina. El sistema de TV por cable acerca al instante los más remotos lugares del planeta. La masiva emigración rural a las urbes trae también un complejo cultural a las ciudades donde se producirán complicados reciclajes, diversidad e inéditas manifestaciones artísticas.



El nuevo contexto de nuestro continente se ha convertido en una variedad tan grande de propuestas porque multidiversa es la misma globalización y su imparable hibridismo. Por eso, asumir en estos momentos una única estética no tiene mucho sentido.



Sobre Fuguet y compañía, sin embargo, hay en el artículo de la revista estadounidense algo que los contradice totalmente. Al negar o matar amigablemente a sus padres (o abuelos) del realismo mágico e imponer su nuevo mcondismo global que sólo ellos parecen haber descubierto en América Latina, no conciben más que su nueva propuesta. O como dicen muy sueltos de cuerpo en el artículo: la "nueva estética".



Si bien aceptan que la globalización provoca una multiplicidad de proposiciones (lo que produciría una variedad de alternativas artísticas), no reconocen, contradictoriamente, que ellos mismos son parte de otras múltiples propuestas, quizá mejor estructuradas estética y narrativamente que la "estética" mcondista. Es decir, son incapaces de reconocer la diversidad del bosque global, y en ninguna parte mencionan que hay propuestas distintas funcionando dentro de la narrativa actual latinoamericana.



Es ahí donde el artículo-manifiesto falla: en la incapacidad de reconocer o mencionar otras voces. Tal declaración resulta ortodoxa además de contradictoria, pues reconocen, por otro lado, que el mundo latinoamericano es global y diverso.



Por ejemplo, no hay ningún reconocimiento, mención ni análisis de las narrativas que surgen a mediados de los '90 en América Latina. No mencionan para nada a Roberto Bolaño, cuya obra propone un escenario histórico renovado y revelador. ¿Es porque Bolaño, al no aludir a las tarjetas Visa Gold o las cadenas de comida rápida, los computadoras Macintosh o la música rap, no entraría en la "nueva estética" de la narrativa latinoamericaana que proponen Fuguet y Cía?



Y la lista sigue: Daniel Sada, Hector Abad Faciolince, Carlos Franz, Rodrigo Fresán, Alejandra Costamagna, Ronaldo Menéndez, Mario Bellatin, Eduardo Antonio Parra, Pedro Juan Gutiérrez, Rodrigo Rey Rosa, Juan Villorrio, Cesar Aira, entre otros.



El artículo en cuestión sugiere, para mostrar que la propuesta estética mcondista es cierta, que sus obras están conectadas a dos recientes películas mexicanas que -dicen- poseen los mismos temas que tratan en su narrativa. Se trata de Amores perros (2000), de Alejandro González Iñartu, y Tu mamá también (2001), de Alfonso Cuarón.



Así lo dice Paz Soldán en el artículo-manifiesto: "La sensibilidad McOndista también ha invadido la música pop, o el rap mexicano... o en películas como Amores perros y Tu mamá también. Eso es muy McOndo".



Hay aquí lo que se llama una acomodamiento para que su estética coincida con otras que han logrado una popularidad dentro del mercado cultural global. En realidad, la única coincidencia con esos filmes es la ubicación urbana. Pero ambos también poseen, por ejemplo, una diversidad de personajes que revelan distintos aspectos de la sociedad mexicana (y latinoamericana). No son para nada una celebración de la comida rápida, ni de las papas fritas, ni de la TV cable, o de los malls, ni menos la exaltación de la belleza publicitaria que sugiere el manifiesto mcondista.



En Y tú mamá también, por ejemplo, hay un interesante aprendizaje sexual -y aquí el director rompe con la pura cosificación de lo sexual- en que una mujer madura cambiará en cierta medida la mentalidad de un joven rico y la de otro de clase media baja mexicana.



Si bien las películas mencionadas hablan del actual contexto global latinoamericano, su estética nada tiene que ver con lo expresado por Fuguet y Paz Soldán en su propuesta en Newsweek. Es difícil ver en la literatura de los mcondistas (hay excepciones, por cierto) la diversidad de nuestro actual mundo latinoamericano que ensamblan tan bien los dos directores mexicanos.



Más coincidencia con esos filmes tienen las novelas La Villa (2001), del argentino Cesar Aira, y por supuesto, Amuleto (1999) o Los detectives salvajes (premios Herralde de novela 1998, y Rómulo Gallegos en el 2000), o ese hermoso cuento de Bolaño de su colección Putas asesinas (2001), que transcurre en Acapulco y se llama Los últimos atardeceres en la tierra. Son obras y autores que sencillamente no existen para el manifiesto mcondista.



* Académico y escritor chileno que reside en EEUU.

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