El inapropiado homenaje a Banzer - El Mostrador

Miércoles, 22 de noviembre de 2017 Actualizado a las 23:52

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El inapropiado homenaje a Banzer

por 16 mayo, 2002

Parece mentira que alguien que participó en la lucha contra Pinochet actúe con esa insensibilidad frente al dolor de las víctimas de Banzer, quien derrocó al Presidente Torres, asesinado luego en el marco de la Operación Cóndor.

Siempre he creído que como país tenemos una deuda con Bolivia. El motivo principal residen en que para realizar nuestro destino histórico de largo plazo debemos ser capaces de contribuir a convertir a América del Sur en la gran nación común de todos.



Por eso nunca he entendido que se considere una actitud patriótica negarle a Bolivia su reivindicación marítima. La guerra del Pacífico no es una fuente de gloria, como no lo es casi ningún enfrentamiento bélico. Ello no implica, por supuesto, que en esa guerra muchos chilenos no hayan entregado su vida con heroísmo y que no debamos honrarlos.



Pero la guerra no fue realizada para librarnos de la ocupación de una potencia extranjera. Fue una típica guerra comercial en la que disputamos un recurso natural, cuya posesión e inmediata entrega al capital inglés implicó un avance significativo en nuestra modernización capitalista, pero definió también su forma dependiente.



No entiendo, entonces, que no hayamos sido capaces hasta ahora de entregarle a Bolivia un acceso al mar, al cual atribuyen tanto valor histórico y cuya pérdida ha producido un trauma nacional. A casi todos nuestros políticos les causa urticaria patriótica esa pretensión boliviana, como si fuera un enorme sacrificio para nosotros entregar un pequeño pedazo de territorio que realice la sanación simbólica de la nación hermana.



Creo que debemos esforzarnos por realizar gestos especiales hacia Bolivia, pero deben ir en la dirección de satisfacer sus demandas marítimas. Es indispensable abrir pronto un diálogo serio en ese terreno, hacer propuestas concretas y tener el coraje de enfrentar el griterío patriotero que probablemente se desencadenará en nuestro país.



Hago esta larga introducción para que no se crea que la indignación que me produjo el homenaje rendido por Ricardo Lagos al dictador Hugo Banzer tiene que ver con algún prurito obsesivo que me impulse a oponerme a todo. Pero opino que al asistir a las exequias de ese dictador, Lagos ofendió a las víctimas de sus persecuciones. También pasó por alto el hecho que Banzer estuvo vinculado al Plan Cóndor, y por tanto, participó en la cacería continental de militantes de izquierda.



Desafortunada fue su presencia en el entierro, pero las razones de fondo que lo movieron a asistir reflejan la crisis de principios que afecta a la política chilena. Por mucho que la construcción de un gasoducto boliviano a través de territorio chileno sea bastante más que un magro plato de lentejas, en ningún caso constituye motivo suficiente para realizar ese gesto oportunista y carente de dignidad.



Muy enrarecido debe estar el ambiente de las alturas para que un político del nivel de Ricardo Lagos crea que se justificaba honrar al dictador.



Los argumentos esgrimidos como disculpa no tienen asidero alguno, entre ellos la frase "la historia juzgará a Banzer". Lo mismo sostienen los partidarios de Pinochet y de Videla. Todos se asilan en esa suprema instancia que sería el tribunal de la historia. Eso significa decir algo muy concreto: que con el paso del tiempo las vidas humanas segadas, las torturas cometidas y los crímenes internacionales en los que se estuvo coludido perderán la fuerza que hoy tienen, proveniente de la pasión de dolores todavía activos, y se podrá juzgar desapasionadamente las "obras de progreso" realizadas al amparo de la represión.



Parece mentira que alguien que participó en la lucha contra Pinochet actúe con esa insensibilidad frente al dolor de las víctimas de Banzer, quien derrocó al Presidente Torres, asesinado luego en el marco de la Operación Cóndor.



La actitud de Lagos fue movida por el realismo que se supone debe ser la característica principal de la razón de Estado. En verdad no creo que, como ha afirmado cierta prensa, Lagos haya creado con Banzer una relación especial, ni tampoco que sea indiferente en su conciencia a lo que realizó durante su dictadura. Cometió este error por sobrevalorar la ética de la responsabilidad, como si fuera el único principio válido de la razón de Estado.



Se ha puesto de moda la creencia que la razón de Estado se construye dejando de lado sistemáticamente la ética de la convicción, como si un Estado debiera solo actuar por conveniencias e intereses y no por principios.



El problema es que gestos como el que hizo Lagos hacen que la política y los políticos pierdan credibilidad. La presencia del Mandatario en esos funerales no lo honra a él, ni a la democracia chilena, ni a los partidos de la Concertación.



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