¿Cómo financiar las licencias maternales? - El Mostrador

Domingo, 19 de noviembre de 2017 Actualizado a las 12:59

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¿Cómo financiar las licencias maternales?

por 9 julio, 2002

El objetivo de la Reforma a la Salud y el Plan AUGE es ampliar el derecho a la salud, lo que indudablemente es urgente. Pero al hacer esta propuesta está negando la responsabilidad que tiene el Estado de garantizar un derecho laboral que permite a la sociedad reproducirse.

Estas últimas semanas hemos sido testigos del debate que ha suscitado la propuesta del gobierno de financiar el Plan AUGE (Acceso Universal con Garantías Explícitas), destinado a reformar la salud, con el dinero que actualmente gasta el Estado en licencias maternales. A la vez, para financiar esas licencias se ha propuesto una cotización adicional de 0.6 por ciento de las remuneraciones a las y los cotizantes de isapres y Fonasa.



El objetivo de la Reforma de la Salud y el Plan AUGE es ampliar el derecho a la salud, lo que indudablemente es urgente. Pero al hacer esta propuesta se está negando la responsabilidad que tiene el Estado de garantizar un derecho laboral que permite a la sociedad reproducirse.



El pago de las licencias maternales en Chile constituyó una gran conquista laboral, pues lleva implícito el reconocimiento que la reproducción social es una responsabilidad de todos. La propuesta de financiamiento representa un retroceso innecesario, porque en la práctica significa privatizar esa responsabilidad al traspasarla con exclusividad a las familias de los cotizantes en los sistemas de salud. Desconoce con eso la relación entre licencias maternales y derecho laboral, y cuestiona el principio de responsabilidad colectiva con la maternidad.



El llamado "subsidio maternal" otorga a las mujeres el derecho a seguir recibiendo su remuneración cuando se dedica temporalmente a la tarea de gestación y cuidado de un nuevo ser, durante el período pre y postnatal. El pago de sus ingresos en esos momentos les permite establecer una relación más armónica entre sus condiciones de madre y de trabajadora, eliminando las tensiones y conflictos que se derivarían de perder su ingreso por el hecho de procrear. Del mismo modo, mantiene su independencia y su condición de trabajadora remunerada, lo que contribuye a una mayor igualdad entre hombres y mujeres.



Es conveniente recordar que el Convenio número 3, aprobado en 1919 por la OIT, revisado y aprobado luego en 1952 con el número 103, respalda las conquistas laborales relacionadas con la licencia maternal, el descanso pre y postnatal, las prestaciones médicas y en dinero, el permiso para amamantar durante la jornada laboral, y el fuero maternal. Tanto el gobierno de Chile como los de otros países del Cono Sur, junto a trabajadores y trabajadoras, rechazaron la modificación del convenio 103 en los aspectos que podían debilitarlo. Los argumentos esgrimidos por Chile en esa reunión se basaban en la defensa de la maternidad como una responsabilidad social.



Desde el punto de vista presupuestario, el aporte público destinado a los subsidios en caso de licencias por descanso pre y post natal está incluido en las asignaciones que hace el Estado al Fondo Unico de Prestaciones Familiares y Subsidios de Cesantía, constituido exclusivamente por fondos fiscales y administrado por la Superintendencia de Seguridad Social. En consecuencia, los aportes fiscales para los subsidios maternales aparecen vinculados al ámbito laboral, y no al de la salud.



Estas licencias son derechos laborales que tienen que ver con la necesidad de garantizar la reproducción social, y a la vez, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el trabajo. Por esto, discutir las licencias maternales en el marco de la reforma de la salud expresa una lamentable confusión. Si se destina parte de las cotizaciones de salud al pago de remuneraciones se distorsiona la finalidad de dichas cotizaciones.



Finalmente, hay que insistir en que las licencias maternales constituyen un asunto diferente al problema urgente de la pobreza, que también es una responsabilidad social. Pero superar las discriminaciones no significa solo una focalización de recursos según el nivel de ingresos de las personas, sino también contrarrestar los mecanismos que generan otros tipos de desigualdades, entre las cuales una de las más importantes es la de género.



En breve, la propuesta de financiamiento del Plan AUGE significa complicar de manera absurda las cosas. Se desviste un santo para vestir otro, y después hay que buscarle ropa al primer santo.



El mismo aumento en las cotizaciones de salud (que se propone para financiar licencias maternales) podría ser usado para obtener una parte de los recursos que requiere la reforma de la salud. Esta solución, clara y directa, impide enviar una señal equivocada sobre la responsabilidad de toda la sociedad en la maternidad, que podría provocar distorsiones, tanto en los mercados (de trabajo y salud privada) como en las decisiones de las mujeres y de las parejas sobre la reproducción y el trabajo.



* Centro de Estudios de la Mujer (CEM)-Grupo Iniciativa Mujeres.



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