¿Quién debe velar por los contenidos de internet? - El Mostrador

Sábado, 18 de noviembre de 2017 Actualizado a las 14:17

Autor Imagen

¿Quién debe velar por los contenidos de internet?

por 2 septiembre, 2002

Internet siempre ha sido reconocida por los usuarios como un terreno sin limitaciones, donde todo el mundo tiene derecho a expresarse. Es así como, actualmente, existe en la red la más amplia variedad de contenidos que se pueda imaginar, y eso ha sido posible justamente gracias a que la web se ha convertido en una especie de depósito de información de la más diversa índole, sin normas que regulen o limiten las características del contenido que es posible encontrar.

Obviamente, no todo lo que hay en la web es inofensivo, y es posible encontrar en ella una vasta cantidad de sitios dedicados a temas reñidos no sólo con la moral, las buenas costumbres o algún credo religioso, sino también contra la legislación mundial.



Sin embargo, el punto es si se debe regular la libre circulación de esos temas, y quién y cómo debe hacerse cargo de esa labor. Ciertamente, tras cualquier contenido que no sea legal existe un responsable, que debe responder ante la administración de Justicia de cada país. Sin embargo, ese es un tema que debe estar en manos de las autoridades adecuadas y no de los proveedores de conectividad.



El tema no es menor. Si bien la red es usada para promover una considerable cantidad de negocios y prácticas ilícitas, y para difundir temas reñidos con la moral y el bienestar ciudadano, no es posible caer en prácticas de censurar ese tipo de contenidos añadiendo filtros. Si bien esta herramienta técnica se usa como política de la compañía para, por ejemplo, establecer un límite de tamaño a los e-mail que se reciben, no se usa para rechazar o aprobar el ingreso de ellos a los servidores basándose en su contenido. Por ejemplo, la empresa de correos sería mal vista si ella abriera las cartas y las leyera, para decidir así cuáles entregar al destinatario y cuáles no.



Técnicamente filtrar contenidos es un tema bastante complicado y, la mayoría de las veces bastante difícil de concretar. Una de las formas usadas es la del bloqueo de palabras claves, pero ello involucra incluir sitios que no necesariamente están afectados -entre los cuales pueden haber centros de investigación, enciclopedias y diccionarios en línea, donde se menciona dicha palabra, trabando así cualquier búsqueda con otro tipo de fines- y, por otra parte, no filtrar algunos que han sabido camuflar su contenido, mediante algunas modificaciones a esas palabras.



Asimismo, existe un tema que tiene que ver con la labor propia del ISP o proveedor de conectividad, y es que no son ellos los entes apropiados para realizar este tipo de acciones. Su negocio y las condiciones que se establecen, que incluyen un servicio que da acceso a Internet y, en ese sentido, no se puede entregar a personas adultas, con criterio formado, que son quienes aceptan esas condiciones y pagan por la conectividad, un servicio truncado, sobre el cual terceras personas han decidido arbitrariamente a qué pueden acceder y a qué no.



Si bien es cierto las iniciativas de bloquear contenidos se han originado en causas justificadas y en actos que derechamente constituyen delito y atentan contra la moral y las buenas costumbres, ello puede dar pie a acciones destinadas a filtrar otro tipo de contenidos, los que son sindicados como nocivos por un ente que puede ser el ISP; o, en un peor caso, el gobierno de turno. En ese sentido, aunque la intención de bloquear contenidos como forma de prevenir un delito flagrante puede ser a primera vista eficaz, hay que ver más allá, analizando las limitaciones técnicas y las implicancias de este tipo de decisión, que podrían convertir a Chile en el tercer país del mundo que filtra Internet, junto a Cuba y China.



¿Cómo evitar entonces el acceso a sitios de contenido dañino? Principalmente informándose y educando a la comunidad, en especial a los niños, en qué es lo que debe ver y qué no. Pero en ningún caso bloquear contenidos sin la expresa petición del usuario, pues ello, al fin y al cabo, es una forma de censura. Lo que molesta al usuario y, a la larga, daña las libertades.



Internet es igual al mundo real: tiene muchas cosas buenas y ofrece un sinnúmero de ventajas y oportunidades, pero también tiene sus peligros. Por tanto, hay que aprender a desenvolverse en ella y advertir dónde están los peligros. Y si se trata de proteger niños, esa debe ser una labor asumida en forma responsable por toda la comunidad, los propios padres y las autoridades del país. Pero ello tiene un sentido que es mucho más amplio, y que tiene que ver con la necesidad de trasladar toda la legislación y normativa que rigen en el mundo real al virtual, con las adaptaciones necesarias, para castigar ese mismo delito que se comete usando este nuevo medio.



En el fondo, se trata de un trabajo de toda la comunidad, donde una vez que se identifique el delito se indique como culpable a quien es el responsable de elaborar y poner esos contenidos en la web. Y en ello, los ISP tienen el deber de ayudar a entregar toda la información que permita ayudar en esta búsqueda.



Sin embargo, así como los proveedores deben ser activos colaboradores del esclarecimiento de cualquier tipo de delito que esté directa o indirectamente asociado con algún contenido que está en internet, a su vez no pueden tomar la justicia en sus propias manos y dictaminar ellos quienes son los culpables.



Otras columnas del autor



______________


Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)