Memoria colectiva y holocausto palestino - El Mostrador

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Memoria colectiva y holocausto palestino

por 9 noviembre, 2002

El olvido por negación hace desaparecer los recuerdos, produciendo un vacío pero no una curación, impidiendo la sanción del crimen y que la justicia cumpla una función reparadora, tanto de las víctimas como de los propios victimarios.

"Recordar para no repetir" (1) es según Freud, austriaco de religión judía y fundador del psicoanálisis, una función propia de la memoria, como proceso cognitivo. Paradójicamente, el sionismo, ideología que constituye la patología de la religión judía (2), se encarga con especial ahínco de recordar para repetir, con creces, el sufrimiento de aquellas personas de religión judía, que conjuntamente a otros grupos como católicos, marxistas, homosexuales o gitanos padecieron el terror de la ocupación nazi en Europa, y que hoy el mismo movimiento sionista repite en la ocupación y colonización de Palestina.



La memoria colectiva alude al sentimiento de identidad de los individuos, de pertenencia, y busca responder la interrogante: ¿quiénes somos? ¿hacia dónde vamos? Por tanto, en primer lugar la memoria es el factor clave para conocer y preservar nuestra identidad.



De acuerdo al historiador francés Le Goff, "la memoria colectiva no es solo una conquista, es un instrumento y una mira de poder. Apoderarse de la memoria y el olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos dominantes de las sociedades históricas"(3). En el transcurso de la historia, en las diferentes ocupaciones y colonizaciones, ha sido común la destrucción de los vestigios de la cultura del lugar, con el objeto de facilitar el olvido del pueblo colonizado u ocupado.



Paralelamente, otra manera de intentar diluir la memoria colectiva ha consistido en la negación de determinadas masacres con la consecuente impunidad, brutales asesinatos de Estado, o en su defecto, el otorgamiento de indultos hacia criminales de guerra reconocidos como tales, de modo unánime, por la comunidad internacional.



Esta negación de un derecho fundamental a la justicia y a la verdad, constituye un fenómeno corrosivo de la conciencia de la humanidad, transformándose, a su vez, en un elemento multiplicador de situaciones de violencia, y peor aún, en la negación de la justicia como un valor universal.



La negación es un mecanismo de defensa, consistente en el bloqueo de los eventos externos de la conciencia. Si una situación es demasiado intensa para poder manejarla, simplemente nos negamos a experimentarla. Esta defensa, es primitiva y peligrosa, ya que nadie puede desatender la realidad durante mucho tiempo.



El olvido por negación hace desaparecer los recuerdos, produciendo un vacío pero no una curación, impidiendo la sanción del crimen y que la justicia cumpla una función reparadora, tanto de las víctimas como de los propios victimarios.



Existen aspectos comunes en los individuos que de una u otra forma son sobrevivientes de un holocausto. Es decir, es posible establecer la presencia de variables similares, sobre la base de sus vivencias, entre las víctimas de las persecuciones nazis y la situación de ocupación y terrorismo de Estado que vive la población civil palestina desde hace más de 54 años. Todos han perdido seres queridos y pertenencias; han sido forzados a cambios de ambiente físico, de cultura e idiomas; han sido humillados y agredidos.



Cada una de estas situaciones, además de muchas otras, provoca en el individuo un irreparable sufrimiento y daño. En este sentido, cabe referirse al concepto de "situación límite", definido como las condiciones y circunstancias traumáticas a las que está expuesto un individuo y que son capaces de vencer su sistema defensivo (4). Kijak y Funtowicz (5), en su trabajo sobre el síndrome del sobreviviente en situaciones extremas, toman la definición de Simenauer acerca del concepto de "situación límite", que se define como "la suma total de experiencias de arresto con violencia y daño corporal y el consecuente confinamiento en prisiones, con sufrimiento físico y siendo testigo de la tortura y matanza, con el agudo quiebre de la autoestima, asociado a total deprivación de los derechos civiles y, por lo tanto, una condición de pérdida de la esperanza"(6).



Estos mismos autores desarrollaron una serie de condiciones específicas a las cuales fueron expuestos aquellos que estuvieron prisioneros en un campo de concentración nazi, y que en la actualidad, son aplicables a las vivencias diarias de pueblo palestino:



1. Una experiencia completamente desconocida, sin precedentes en la historia del individuo.



2. Los victimarios son otros seres humanos.



3. La agresión es protegida por un sistema legal y es acompañada por la inoculación por parte del agresor de culpa en la víctima. En este punto resulta ilustrativo el testimonio de Tadeuz Borowsky, polaco no judío que estuvo en Auschwitz por pertenecer al partido comunista, quién escribió lo siguiente: "los prisioneros vivíamos con la sensación de habernos convertido en parte del mal que nos era impuesto, todos éramos partícipes de un sistema en que la sobrevivencia de uno se percibe como la consecuencia de la muerte del otro" (4).



4. El sufrimiento físico y psíquico que estas víctimas soportan está en el límite de sus resistencias.



5. Las víctimas son constantemente testigos de muerte, tortura y asesinatos deliberados.



6. El cautiverio es generalmente acompañado de la separación de sus seres queridos y el completo desconocimiento del destino de aquéllos.



7. Existe un cambio total en relación con el medio ambiente habitual.



8. En esta extrema situación no hay límite temporal.



9. La pérdida de derechos legales, humanos, individuales y pertenencias familiares es total. Levy dice: "imaginaos un hombre a quien, además de sus personas amadas, se le quite la casa, las costumbres, las ropas, todo, literalmente todo lo que posee: será un hombre vacío, falto de dignidad y de juicio, porque quien lo ha perdido todo fácilmente le sucede perderse a sí mismo" (7).



10. No existe posibilidad alguna de reaccionar contra el agresor.



11. Las víctimas están obligadas para sobrevivir a tener conductas que en condiciones normales no aparecen.



Es así como el pueblo palestino, atrapado en un mundo donde desaparecen las jerarquías normales y las manifestaciones sociales son reprimidas y silenciadas, con el agravante que en este caso su cultura y tradiciones milenarias pretenden ser usurpadas por los victimarios, pretendiendo hacerlas aparecer como propias, está siendo sometido diariamente a un terrorismo de Estado, cuyos niveles extremos de violencia física y psicológica impactan a todos los miembros de su sociedad, facilitando la fragmentación y escisión del yo, dificultando las tareas integradoras destinadas a consolidar la identidad individual.



Sin embargo, la violencia del impacto colonial de la penetración sionista ha sido amortiguada por las características de la sociedad y la cultura palestinas, en las cuales el sentido de familia, el desarrollo de la afectividad y solidaridad han jugado un rol determinante en la normalización de la vida cotidiana. Por lo tanto, el registro y conciencia de una historia común como pueblo y la construcción de la memoria colectiva asumen un rol fundamental, pues permiten comprenderse como sujetos y protagonistas de la historia y elaborar estos acontecimientos en un orden simbólico, a partir del sufrimiento histórico iniciado hace más de medio siglo y que perdura hasta nuestros días.



En este contexto, resulta esencial que en un futuro cercano se den las condiciones necesarias para lograr elaborar un duelo normal, y de esta forma, transformar ambos procesos, sufrimiento y duelo, en mecanismos de sanación y liberación.



(*) Nelly Marzouka es psicóloga clínica de la Universidad de Chile. Ricardo Marzuca es historiador, magister en Educación (c) de la Universidad de Chile.



________________

Referencias bibliográficas:



(1) Freud, S. Recordar, repetir y reelaborar. Buenos Aires:AE, Vol XII., 1976
(2) Shahak, I. The Ideology Behind Hebron Massacre: "Judeo-Nazism", 1994.
(3)Le Goff y P. Nora, Faire de l'histoire, París, Gallimard, 1974.
(4) Dukes, G. Algunas observaciones sobre el holocausto y sus sobrevivientes. Revista de Psiquiatría: Año VIII. NÅŸ 3. Julio-Septiembre, 1991.
(5) Kijak, M. y Funtowicz. The Syndrome of the survivor of extreme situations.Int. Rev. Psychoanal. 9:25-33, 1982
(6) Simenauer, E.: Late Psychic Sequelae of man-made disasters. Int. J. Psychoanal, 49: 306-309. 1968.
(7) Levy, P.: Si esto es un hombre, Muchnick Editores. (1987).

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