A propósito de la Leche: ¿Alimento o veneno? - El Mostrador

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A propósito de la Leche: ¿Alimento o veneno?

por 20 enero, 2003

No es primera vez que tales desajustes surgen en las mismas bases del Minsal. En los últimos años hemos visto un Ministro comiendo huevos, un Subsecretario degustado una hamburguesa McDonald's frente a las cámaras televisivas, un ministerio celebrando aniversarios de instituciones inexistentes.

Cuán atrasada está la discusión científica en Chile, que basta se levante un postulado disidente para que la polvareda sepulte valiosas ideas emergentes. Ha sucedido en los pasados días con el tema de la leche, después de un informe trascendido, algo crítico sobre el consumo de la leche en los niños. Hasta el propio Presidente de la República interviene con algo de precipitación y, lamentablemente, ratifica criterios agotados en la materia, que no es de su dominio, ahogando el incipiente análisis público.



No es primera vez que tales desajustes surgen en las mismas bases del Minsal. En los últimos años hemos visto un Ministro comiendo huevos, un Subsecretario degustado una hamburguesa McDonald's frente a las cámaras televisivas, un ministerio celebrando aniversarios de instituciones inexistentes.



Más atrás, el Minsal, mediante un par cuerpos normativos, traspasó al rubro farmacéutico todas las hierbas, plantas y frutas usadas ancestralmente para la salud, al catalogar a toda especie vegetal que crece en nuestro país como fitofármaco, un verdadero "regalo" a esa industria en menoscabo a sus auténticos promotores naturistas. Una Directora del ISP sacó del mercado a la espirulina, un producto natural de la estadounidense GNC, que le valió una crítica nota de prensa de la CNN, en su oportunidad.



Los consumidores más perspicaces tampoco han olvidado la sorpresiva y breve campaña pro-leche que hace algunas semanas se había gestado en los medios que, aunque sin "pie de firma", se mostraba a connotados artistas nacionales promoviendo el consumo de este producto, adelantando que algo pasaba en el trasfondo.



Inmediatamente producida la alarma pública, también algunos dirigentes alopáticos del Colegio Médico -en oposición a los funcionarios del Minsal- se alinearon con el consumo de los lácteos y enarbolando sus banderas posaron para la prensa degustando un vaso de leche.



Todo esto revela el alto contenido ideológico y no científico de cómo se está manejando la salud en nuestro país desde ya hace muchos años.



Aunque los reiterados cambios de timón de ese ministerio no constituyan novedad, el tema de la leche requiere una reflexión especial y pública. El tema no está agotado por un simple informe o por lo que diga un Presidente de la República. Y a pesar que tenga connotación política, pero de política sanitaria, el tema debe debatirse de frente a la opinión pública. Los asuntos de salud deben definitivamente trasparentarse, más si el tema es controvertido por sectores que no creen en la utilidad humana de esta secreción bobina.



Entre los que rechazan el uso de los lácteos en el consumo humano se encuentra el Comité de Médicos por una Medicina Responsable de los EEUU (PCRM). En uno de sus documentos1, la PCRM menciona 8 razones para eliminar el consumo de lácteos de su dieta, que en estos días es muy útil revisar.



1. Osteoporosis. Usualmente, la leche es presentada eficaz para prevenir la osteoporosis; sin embargo estudios clínicos muestran lo contrario. Un estudio de largo plazo (12 años) realizado por un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard2 -que abarcó una muestra de 75.000 mujeres- mostró de manera irrefutable que el incremento del consumo de leche no produce un efecto protectivo de los riesgos de fracturas óseas. De hecho, el incremento del consumo lácteo se correlaciona justamente con un efecto contrario al efecto protector buscado. En cambio, el consumidor si puede, efectivamente, disminuir el riego de osteoporosis reduciendo la ingesta de sal y proteínas animales y aumentando el consumo de vegetales de hojas verdes y leguminosas e incrementado las frutas y los ejercicios corporales.



2. Problemas cardiovasculares. Los lácteos contribuyen con cantidades significativas de colesterol y grasas a la dieta. Estas substancias constituyen importantes factores causales de problemas crónicos cardiovasculares que padecen importantes sectores de la población. Una dieta vegetariana, que elimine los lácteos en combinación con ejercicio moderado, buenos hábitos y administración del estrés puede no sólo prevenir problemas cardíacos sino también revertirlos3.



3. Cáncer. Varios tipos de cáncer, como el de ovario, han sido asociados al consumo de lácteos. La lactosa contenida en la leche es descompuesta en otro tipo de azúcar llamada galactosa; a su vez esta última es desagregada por enzimas convirtiéndola en glucosa en el hígado. De acuerdo a otro estudio de Harvard4, cuando el consumo lácteo excede la capacidad de nuestras enzimas para desagregar los sacáridos de la leche pueden acumularse en la sangre y puede afectar los ovarios de la mujer. Igualmente, efectos de un consumo excesivo de lácteos han sido calificados como factores en otros cánceres como el de mamas y de la próstata. Estos casos han sido asociados al factor llamado IGF-1 (en inglés insulin-like growth factor) presentes en la leche5.



4. Diabetes. El tipo insulínico dependiente (Tipo 1) ha sido asociado a los productos lácteos. Investigadores6 -en 1992- encontraron que una proteína específica de la leche da inicio a una reacción autoinmune, la cual ha sido sospechosa de destruir las células productoras de insulina en el páncreas.



5. Intolerancia a la Latosa. Un estudio publicado en 19997, mostró como la intolerancia está generalizada a la latosa en diversas poblaciones del mundo, que a veces alcanza a niveles hasta del 95% como es el caso de los asiáticos. En Japón, el consumo de leche animal no está socializado y en muchos círculos es incluso mal visto y su población es considerada como la más longeva del mundo. Los síntomas de estrés gastrointestinal, diarreas y flatulencias ocurren porque esos individuos no poseen las enzimas que digieren el disacárido de la lactosa. Normalmente el enzima lactasa para separar la lactosa de la leche está presente sólo durante la lactancia.



6. Vitamina D. El consumo de leche puede no proveer una consistente y confiable fuente de vitamina D. Muestreos sistemáticamente han permitido encontrar significativas variaciones de la vitamina en la leche, tanto hasta 500 veces los niveles recomendados de ingesta como nula presencia de ella8. La vitamina D participa en lo que se denomina la "cadena del calcio", por lo que es necesaria para fijar el calcio en el tejido óseo. De allí, si falta el calcio presente en la leche no se pueda captar y si sobra se eleva el riesgo tóxico.



7. Contaminación. Hormonas sintéticas, como la reconmbinante hormona bobina del crecimiento (rBGH de Monsanto, de uso prohibido en muchos países) son usadas para incrementar la producción de leche de las vacas5. El promedio de incremento logrado del 20% genera perniciosos efectos en las glándulas mamarias, tanto que la extracción de una mayor frecuencia y volumen de leche les ocasiona -además de sufrimiento- mastitis o inflamación mamaria, lo cual evidentemente es tratado con antibióticos. Además la presencia de esta rBGH en la sangre, de paso estimula la IGH-1, proteína que también producen, tanto bobinos como humanos, antes comentada y cuyo balance debe ser respetado. Todo o gran parte pasaría a la leche, residuos, de pus, sangre y antibióticos. También pesticidas y otras drogas son contaminantes frecuentes de la leche.



8. Salud de los niños. Proteínas, azúcares, grasas saturadas presentes en la leche pueden poner en riesgo la salud de los niños y conducir al desarrollo de problemas crónicos como obesidad, diabetes, formación de placas ateroescleróticas y afecciones cardiovasculares. Adicionalmente, las reacciones alérgicas y la constipación9 son los efectos más comunes del consumo lácteo en los niños. Lo que aporta la leche para los niños puede ser encontrado de forma más abundante, en una dieta saludable de granos, frutas y legumbres, que fuera de toda duda son las mejores fuentes nutricionales conocidas (vitaminas, minerales, aminoácidos, lípidos, glúcidos y metabolitos).



La alternativa



Un producto que está revolucionando el mundo de la dietética es la soja o soya, aún insuficientemente estudiada en Chile y que los naturistas conocen muy bien. Haciéndole eco de los estudios disponibles, muchos pediatras nacionales ya están recomendando la leche de soya como sustituto a la leche de vaca y se muestran satisfechos del cambio producido.



La soya es un producto polifuncional más rico en calcio y otros minerales, vitaminas y aminoácidos que la leche bobina. Posee las apreciadas isoflavonas en el mundo de la salud natural por su cualidad protectora de cánceres hormono-dependientes, como son el de mamas y el de próstata. Rica en colina e inositol hacen de la soya un facilitador neuronal.



El tofu o queso de soya es notablemente rico en ácido linolénico, uno de los más importantes ácidos grasos poliinsaturados. El miso (pasta) y la salsa de soya son buenas fuentes de vitamina B12. Además, como no contiene lactosa es hipoalergénica, no contiene colesterol y sus parámetros nutricionales son muy bien asimilados.



En suma un desafío para nuestros institutos de alimentación y dietaria para crear un producto más útil y saludable como alternativa viable a la leche animal. Es una interesante propuesta para insertarlo en el Programa de Alimentación Complementaria del Minsal, si sus profesionales puedan abordar sin presiones este producto.



Es útil recordar que por todo lo anterior, el Dr. Benjamín Spock (Tu Hijo, 50 millones de ejemplares, 38 idiomas), el más famoso pediatra del mundo, abandonado toda clase de prejuicios recomendó hace más de diez años atrás a las madres americanas una dieta sin lácteos para todos los niños sobre los dos años de edad.



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(*) Ingeniero, director del Instituto Estudios Salud Natural de Chile (IESN Chile).



1. PCRM. What's Wrong with Dairy Product. Octubre 2002.
2. Feskanich D, Willet WC, Stampfer MJ, Colditz GA. Milk, dietary calcium, and bone fractures in women: a 12-year prospective study. Am J Public Health 1997;87:992-7.
3. Ornish D, Brown SE, Scherwitz LW, Billings JH, Armstrong WT, Ports TA. Can lifestyle changes reverse coronary heart disease? Lancet 1990;336:129-33.
4. Cramer DW, Harlow BL, Willet WC. Galactose consumption and metabolism in relation to the risk of ovarian cancer. Lancet 1989;2:66-71.
5. Outwater JL, Nicholson A, Barnard N. Dairy products and breast cancer: the IGF-1, estrogen, and bGH hypothesis. Medical Hypothesis 1997;48:453-61.
6. Karjalainen J, Martin JM, Knip M, et al. A bovine albumin peptide as a possible trigger of insulin-dependent diabetes mellitus. N Engl J Med 1992;327:302-7.
7. Bertron P, Barnard ND, Mills M. Racial bias in federal nutrition policy, part I: the public health implications of variations in lactase persistence. J Natl Med Assoc 1999;91:151-7.
8. Jacobus CH, Holick MF, Shao Q, et al. Hypervitaminosis D associated with drinking milk. N Engl J Med 1992;326(18):1173-7.
9. Iacono G, Cavataio F, Montalto G, et al. Intolerance of cow's milk and chronic constipation in children. N Engl J Med 1998;339(16):1100-4.



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