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"Estamos jodidos todos... ustedes"

por 9 marzo, 2003

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Real y muy sinceramente no quería volver sobre el tema de las noticias político-policiales referidas a personeros del gobierno enjuiciados, desforados, presos, bajo investigación.. pienso que hay una cuota de cansancio, más bien hastío en la opinión pública. Pero me he encontrado en las diarias conversaciones con otra actitud, que aún no siendo fácil describir en modo exacto y justo, me llevó a pensar que sumarse a las cortinas de silencio se puede transformar en abierta o encubierta complicidad.



Se trata de un amplio espectro de ciudadanos progresistas, simpatizantes o militantes o, simplemente, votantes de alguna de las fuerzas políticas que componen la coalición oficialista. Siendo yo uno de los mismos, en la categoría militante y ahora dirigente, el diálogo y la conversación ha sido mas fluido que en otros casos en que se encuentran intereses mas bien lejanos y hasta opuestos.



En primer lugar ha surgido en los militantes y dirigentes medios de los partidos la idea de que muchas de las cosas incorrectas tienen como razón de ser el comprar, adquirir o participar con acciones en las direcciones de los partidos políticos afectados. Una inversión de tres o cuatro millones de pesos puede dar, como beneficio, adquirir peso o conquistar cargos claves en una directiva partidista. Quizá las cifras sean un poco ingenuas pero no tengo experiencia ni doctorado en cohecho.



Sin más argumentos, me atrevo a decir que eso es, directamente, la muerte del método democrático aplicable al interior de un partido político que se declara partidario de la democracia. Si lo expresamos en una metáfora de cine, sería como "zombies" defendiendo el derecho a la vida.



Un segundo elemento es el enojo y la rabia que esto genera en personas que no han participado de estos métodos -algo más relevante que los hechos mismos-, pues han participado directa e indirectamente en las luchas anteriores por la recuperación de la democracia y en el apoyo a los programas de reformas propuestos por 3 candidaturas de la Concertación triunfantes en sucesivas elecciones. Es decir, tienen y, sobre todo, sienten que tienen un pedigrí democrático que constituye su ideario y, en cierto modo también, su proyecto vital.



La decepción previa, debida a las no-reformas del sistema, se ve acrecentada y, puedo decir, hasta centuplicada por la legítima sospecha que las inercias anteriores eran debidas a complicidad con los poderes fácticos, toda vez que se hace evidente la similitud de roles. Poderes fácticos de la economía=poderes fácticos de la política.



Un tercer elemento, derivado de la decepción profunda, es la incertidumbre. Ven, como del resto todo el país, el deterioro de la situación y se hace popular la frase "los pavimentadores del camino de Lavín". Ä„Curiosa coincidencia descriptiva si se piensa que la escandalera ha sido por Obras Públicas y Transportes! La demanda mas frecuente es "si esto se va o se fue al carajo, qué nos queda por hacer?". Se hace el esfuerzo de esbozar una respuesta personal o colectivamente, y lo cierto es que se llega a un puerto seco.



Se esperó, hasta con ansiedad, el anunciado cambio de gabinete y, sin perorar pesimismo, me atrevo a pensar que no ha sido precisamente el maná esperado tras meses largos de boca seca y amarga. Más que el gobierno mismo, han sido los propios partidos políticos los que le han restado seriedad y credibilidad al cambio, comportándose en modo exactamente igual que a antes de la crisis. Es difícil que lo hagan de otra forma, si se trata de las mismas personas, con honrosas y pocas excepciones.



Pero hay un último elemento que, más que pertenecer al mundo de la sociología o de la ciencia política, es en estas horas el común denominador: la vergüenza. Explayarse sobre este sentimiento tan noble y tan humano, quizá el que más nos distingue, sería un tonto ejercicio de retórica.



Pero, si no hay capacidad de transformar esa vergüenza en verdadera renovación, en cambio radical, en nuevos aires y banderas, sí que se va a entronizar la frase aquella que describe tan gráficamente al oportunismo: "estamos jodidos todos... ustedes".





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