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¿Condenados a ser Mc Ondo?

por 16 abril, 2003

Bush Jr. perderá la guerra. Debiera volver a leer la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, esa que expresa "un respeto honrado por las opiniones de la humanidad".
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Al rechazar ir a la guerra, Chile ha pagado un precio ante el coloso norteamericano. Sus emisarios nos amenazan con que ya no hay fecha para el Tratado de Libre Comercio. Lo cierto es que los chilenos no estuvieron de acuerdo con Bush Jr. El Mercurio nos recuerda que el 74,5% de los chilenos cree que la motivación de EEUU al iniciar la guerra fue el interés por el petróleo. Y el 77,5% señala que la posición del Presidente Lagos fue la adecuada. Bien por la democracia chilena pues, en este caso, sus autoridades hicieron lo que el pueblo pedía. Pero, seamos sinceros, lo que nacía del fondo del corazón de importantes dirigentes empresariales y políticos, de gobierno y oposición, fue apoyar a Estados Unidos.



No apoyar la guerra, era ir tras una ilusión y rechazar estar al lado de los ganadores. Guerra iba a ver igual y Hussein tenía y tiene la sentencia de muerte dictada. Los peores presagios de nuestros realistas se hicieron realidad. Ver entrar los tanques a Bagdad fue impresionante para todos. Estados Unidos confirma su supremacía militar mundial. Es la única superpotencia en el mundo tras 1989. Su poder económico es tal que no hay quien se le resista. En diciembre de 1977, rechaza firmar el Tratado de Ottawa que prohíbe el uso de minas antipersonales. En julio de 1998, rechaza la Corte Internacional de Derecho Penal. A ello se suma el rechazo del Protocolo de Kyoto sobre emisiones de gases. Este es su poder "duro" descrito por Joseph Nye Jr.



Y su poder blando se ve en su hegemonía cultural. Sus ideales de libre-empresa, democracia e individualismo lo impregnan todo. Parecemos condenados a los McDonalds, a la Coca Cola, a Holywood y llorar todas las noches al no ver en el espejo reflejado ni a Brad Pitt ni a Gynett Paltrow. Y los idealistas del gobierno chileno se negaron a aceptar lo inevitable y a sumarse a tan aplastante carro de la victoria.



Sin embargo, insisto en que Bush Jr., el unilateralismo y la prepotencia de sus "halcones" perderán la guerra. Quiero basarme en un interesante libro caído en mis manos. Se llama "Después del Imperio" y su autor es Emmanuel Todd.



En primer lugar, un país con 274 millones de habitantes no puede pretender ser el líder de un imperio de 6.000 millones. Estados Unidos tiene un índice de fecundidad del 2,1 niños por mujer, gracias a hispanos y negros. Europa fluctúa entre el dramáticamente bajo promedio español de 1,2 y el francés de 1,9. Pero, de ahí en adelante los 170 millones de brasileños se reproducen a 2,4; los cien millones de mexicanos a 2,8%, los de más mil millones de indios a 3,2 y los incontables chinos a 1,8. Una población que será totalmente alfabetizada el 2030 y que llegará a su equilibrio el 2050 no serán occidental ni norteamericana.



En segundo lugar, su poder económico va en inexorable declinar. Su déficit comercial saltó de 100.000 millones de dólares a 475.000 millones el 2000. Su déficit anual con China es 83 mil millones; con Japón de 60 mil millones; con la Unión Europea es de 60 mil millones, etc. Y señalemos que sus importaciones de petróleo, razón de la guerra contra Irak, significan sólo 80 mil millones. Los restantes 366 mil millones de déficit se explican esencialmente por importación de productos manufacturados. ¿Invadirán Europa, Japón y China?



En tercer lugar, los dos puntos anteriores sumados a los éxitos industriales y comerciales de la Unión Europea, Japón, el sudeste asiático, China y India explican la caída de la participación de Estados Unidos en la producción industrial. Esta era en 1929 de un 44,5 %, participación que saltó sobre el 50% tras la destrucción de Europa y Japón el año 1945. Hoy esa participación es igual a la de la Unión Europea y apenas superior al Japón.



En consecuencia, no es por su fortaleza sino que por su debilidad imperial, lo que lleva a Bush Jr. hacer la guerra. Antes de los atentados del 11 de septiembre, anunció una alza en el presupuesto militar de un 15%.



El problema es que con esto pierde poder político, moral y no gana poder económico suficiente. Por el contrario obliga a ser opositores a quienes podrían ser sus aliados. La unidad de Rusia y Europa no es hoy imposible.



Por eso Bush Jr. perderá la guerra. Debiera volver a leer la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, esa que expresa "un respeto honrado por las opiniones de la humanidad". Y a los chilenos temerosos de cualquier atisbo de independencia con Estados Unidos, recordar que para eso nos hicimos libres en 1810, que un mundo multipolar surgirá para bien de todos y que finalmente Antonio Banderas y Penélope Cruz son modelos de belleza incluso en Hollywood.





(*)Director Ejecutivo Centro de Estudios para el Desarrollo, CED.



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