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Michelle Bachelet: ¿Una critica política o una critica por ser mujer?

por 23 abril, 2003

La suma elemental de la derecha y que dice relación con el lugar imaginario en que colocan a las mujeres es, que si su pareja era rodriguista ella también debió serlo, o al menos compartir premisas, como si las mujeres fuésemos una suerte de apéndice de la pareja y como si el pensamiento propio femenino no existiera.
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Está sobre estudiado que los discursos públicos y mediáticos no son neutros. Que ponen en evidencia los códigos que están a la base de la convivencia, convicciones, representaciones sociales de los lugares que ocupan los diversos actores, de la forma de enfrentar las diferencias, en definitiva, de hacer y vivir en democracia; así como evidencia a través de la palabra que hace parte del discurso, los dispositivos lingüísticos de poder que toda sociedad presenta.



Cuando se pone en tela de juicio a un personaje político, lo que se nos evidencia son las concepciones que sustentan el análisis a esos personajes y parece ser evidente que los actores políticos no se dan cuenta de cómo en sus razonamientos se filtran concepciones acerca de los lugares subjetivos y sociales que ocupan hombres y mujeres en la sociedad.



Particularmente cuando se pone en cuestión el accionar de figuras públicas femeninas, como es el caso de la Ministra Michelle Bachelet, resulta sorprendente cómo -tanto la derecha como la extrema izquierda- coinciden en darle un tratamiento similar al cuestionar el rol de una mujer en la política. Esto se evidencia de manera más explicita en las imputaciones de que ha sido objeto la Ministra de Defensa por los medio de prensa escrita, agresiones que se basan o que esgrimen por sobre todo su condición de ser mujer.



Pareciera que a ciertos sectores la presencia de una Ministra en un cargo de detención de un poder que históricamente solo ha sido ejercido por hombres, se les hace insoportable, en particular porque ella devela en su accionar la capacidad de las mujeres de gobernar.



La legitimidad respecto al acceso y ejercicio de poder por parte de las mujeres es diferente a la de los hombres. Las primeras deben demostrar doblemente su capacidad y vocación, tal como le sucedió a la Ministra Bachelet, a quien -a diferencia de otros Ministros- se le impuso un plazo de tres meses para resolver el problema de las colas en los hospitales cuando fue nombrada Ministra de Salud. De igual modo la deslegitimación también presenta diferencias según el genero.



Esta premisa se corrobora revisando los diarios de derecha que en un intento de deslegitimar a la figura pública que ostenta la más alta popularidad en nuestro país, saca a relucir un "cierto pasado" ligado al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, a través de una "supuesta" relación de pareja con un militante de la causa rodriguista. La suma elemental de la derecha y que dice relación con el lugar imaginario en que colocan a las mujeres es, que si su pareja era rodriguista ella también debió serlo, o al menos compartir premisas, como si las mujeres fuésemos una suerte de apéndice de la pareja y como si el pensamiento propio femenino no existiera sino como una prolongación del pensamiento masculino en lo político. Trasnochada manera de pensar el mundo y a las mujeres en él. Al más puro estilo gangsteril asemejado a la metáfora de "ensuciar su honra".



Lo interesante de esto, es lo que se devela con el ataque a la Ministra Bachelet: la concepción de mujer que existe en el mundo político y particularmente, en el mundo político de derecha, donde la participación tiene limites, barreras, lugares a los que está vetado acceder y quienes acceden deben ser castigadas al más puro estilo fundamentalista, mostrando "supuestos pecados por amores" y mostrándolos públicamente, simbolizando así que un "oscuro pasado de una mujer" debe ser castigado con la lapidación pública. La lógica que impera en este razonamiento es que toda mujer tiene siempre un oscuro pasado y que este pasa siempre por el amor.



Por otra parte, encontramos a unos hombres encapuchados, hablando a nombre de una organización inexistente actualmente, hacer alarde de la "supuesta" participación "alguna vez" en sus filas, sin capacidad de aclarar cuál habría sido esa "supuesta participación o adhesión"de la actual Ministra, haciéndole el juego a la derecha. En su propio lenguaje rompen un pacto de silencio al plantear que la Ministra Bachelet fue cercana a sus ideales y rompen también acaso el mito masculino de que "los caballeros no tienen memoria". ¿Por qué no hacer memoria y dar la cara al más puro estilo "macho" sin capuchas y dar a conocer el listado de los "supuestos integrantes hombres" del FPMR?



Si bien la agresión política sufrida por Michelle Bachelet tiene fuertes connotaciones políticas, la forma y contenido de la acusación tienen una intención de deslegitimación del género femenino, se golpea a las mujeres, se pone en cuestión sus capacidades de separar la vida pública de la privada, su capacidad de discernir y con ello su capacidad de gobernar.





Del Área Ciudadanía y Derechos Humanos de la Corporación La Morada.

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