¿De qué hablamos cuando hablamos de flexibilización? - El Mostrador

Martes, 21 de noviembre de 2017 Actualizado a las 02:35

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¿De qué hablamos cuando hablamos de flexibilización?

por 5 julio, 2003

¿Podemos trabajar mejor, producir más y ganar más? Otros países lo hacen ¿por qué no podríamos nosotros?

En el mundo moderno, ser flexible está cargado de sentidos positivos. Alude a la adaptación a los cambios, a ser tolerante, encontrar nuevos caminos ¿Por qué cuando se trata de temas de flexibilidad laboral, se generan controversias, se rigidizan las posturas y se exacerban las intolerancias? No es capricho: la flexibilidad laboral tiene costos y beneficios, y la cuenta de quién pierde y quién gana cada vez, no es sencilla; depende de qué flexibilización estemos hablando.



Flexibilizar el mercado de trabajo. Facilidades para contratar y despedir. La legislación chilena es flexible: admite contratos de duración indefinida y plazo fijo; obra o faena, part/time, de aprendizaje, con subsidio estatal, etc. También es flexible en las facultades para despedir: contempla entre otras causales, las imputables al trabajador, término de plazo, y las necesidades de la empresa que puede ser invocada inclusive cuando se trate de despidos masivos. Con esta batería de instrumentos, el mercado de trabajo es fluido, aun cuando conlleva riesgos, el más importante de todos, la estabilidad del empleo y la desprotección social cuando el trabajo es intermitente, de corta duración y se viven periodos de cesantía. Justamente, el mayor riesgo es para las personas de menor calificación y para las que laboran en actividades estacionales donde sólo pueden aspirar a trabajos temporales.



Flexibilizar los salarios. Significa que los salarios estén configurados por una parte fija y una variable. La idea es incentivar la productividad: a más trabajo más salario. Suena bien: a todos nos gustaría que se nos retribuyera nuestro esfuerzo. El problema surge cuando la parte fija es tan reducida que no alcanza a constituir un piso que otorgue estabilidad. El salario variable es una buena alternativa para mejorar un salario base y debería ser un plus que estimule el buen desempeño. Se transforma en una lógica perversa cuando todo el salario depende del rendimiento individual: las personas harán cualquier cosa por conseguir sus remuneraciones, especialmente aumentar las horas de trabajo. Sea a costa de la salud, correr más riesgos, o sacrificar su vida privada. Salario flexible sí. Pero con márgenes razonables para la vida y la productividad.



Flexibilizar los tiempos de trabajo. ¿Quién no sueña con manejar el tiempo de trabajo? Cualquier persona tiene múltiples ideas de cómo organizaría su tiempo. Cambiar la hora de entrada y salida, trabajar menos horas y producir más, trabajar desde la casa, trabajar por metas, proyectos, por tareas terminadas; trabajar con horario, pero adaptado a las necesidades, etc. Las alternativas dependen de factores: familiares, individuales, fisiológicos, culturales. Las necesidades de las empresas también son diversas.



¿Cuál es el desafío actual para flexibilizar las jornadas? Encontrar fórmulas que puedan conciliar las opciones de trabajadores y empresarios. El desafío es racionalizar el tiempo para trabajar mejor.



Chile debe pensar creativamente cómo flexibilizar las jornadas de trabajo y enfrentar una realidad indiscutible: en el país hay largas jornadas que no se condicen con la productividad. Algo no funciona y debe ser abordado.



Para que todos ganen, debe hacerse sin menoscabo del salario, con acuerdos entre la parte laboral y empresarial, y con una gran dosis de ciencia, inteligencia y humanidad.



¿Podemos trabajar mejor, producir más y ganar más? Otros países lo hacen ¿por qué no podríamos nosotros?



(*) Socióloga. Dirección del Trabajo.

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