¿Existe la “Tercera Vía”? - El Mostrador

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¿Existe la "Tercera Vía"?

por 18 julio, 2003

La Tercera Vía no ha fracasado porque nunca existió, es un invento que ha servido como pretexto para varias decenas de Cumbres de Líderes Progresistas.

Resulta pretencioso que en los últimos días se nos haya intentado convencer de la relevancia mundial, y de la destacada participación del Presidente Lagos, en la Cumbre de Líderes Progresistas. La verdad es que la reunión, celebrada en Londres y convocada por Blair para analizar junto a los representantes de gobiernos de centro izquierda, las propuestas de la llamada Tercera Vía, de relevante no tuvo nada y fue prácticamente ignorada por los medios de comunicación europeos, concentrados únicamente en la participación del Primer Ministro inglés en la guerra de Irak.



La indiferencia europea ante la Tercera Vía no es antojadiza. Simplemente se ha perdido interés en un concepto vacío, sin contenido real, una expresión acuñada con fines sociológicos por Giddens y adoptada inmediatamente por los líderes de izquierda, como una fórmula para encubrir el fracaso de la perspectiva política equivocada del socialismo, y el empobrecimiento que ha causado en el mundo entero; y justificar su adhesión a los postulados de la centroderecha.



Veamos como define a su famosa Tercera Vía el propio Giddens, gurú de Blair, Lagos y del resto de los líderes convocados en Londres: "es un programa cabal de modernización, de la economía; del sistema político; y del Estado del bienestar. Modernizar significa responder a los grandes cambios que se están dando en el mundo. La Tercera Vía busca una renovación activa de las instituciones públicas. Insiste en el papel de lo público. Y redescubre la sociedad civil".



Me van a perdonar los intelectuales de la izquierda chilena (incluido nuestro Presidente de la República), pero en esa definición no hay absolutamente nada nuevo, ni que distinga a la Tercera Vía del sentido común y la visión que ha de tener un gobernante, para responder con un mínimo de eficiencia y responsabilidad a los desafíos de cualquier país que aspire a desarrollarse económica y socialmente.



Se trata de una acomodación semántica y pretenciosa de la izquierda, con fines comunicacionales y electorales, ante la incapacidad de reconocer los fatales resultados de su proyecto político. Pero, en definitiva, el pánico de los líderes autodenominados progresistas, de ser descubiertos como "neoliberales" y perder entonces el halo de defensores de la justicia social, los ha traicionado; y como las imitaciones nunca son tan buenas como el original, la experiencia de aquellos gobiernos que han caído en la tentación de mantener la Tercera Vía como su tarjeta de presentación, ha sido decepcionante.



En pocas palabras, los gobiernos de izquierda fracasan cuando actúan como tales; y tienen éxito cuando adoptan las ideas desarrolladas por sus "adversarios": economía social de mercado, impulso a la iniciativa privada, austeridad en el gasto público, rol subsidiario del Estado. De hecho, los socialistas más ortodoxos han criticado enérgicamente la Tercera Vía, por considerarla una ideología liberal encubierta.



En Chile ya lo hemos confirmado, los escasos triunfos de la Concertación han estado todos, sin excepción, vinculados a los principios de una sociedad sustentada en el libre mercado y en el estímulo a la inversión privada, ideas en las que definitivamente no cree, pero le son impuestas por la natural presión que ejercen las economías mundiales en un país como el nuestro. En cambio, cuando ha cedido a las presiones de sus partidos políticos, temerosos de la "acción depredadora del capitalismo", y ha materializado sus propias ideas, no sólo ha fracasado como coalición política, peor aún, ha causado enormes perjuicios al país, con reformas que mantienen estancado el desarrollo económico, y a los chilenos desilusionados de un cúmulo de promesas incumplidas, sumidos en la incertidumbre y la inseguridad.



La Tercera Vía no ha fracasado porque nunca existió, es un invento que ha servido como pretexto para varias decenas de Cumbres de Líderes Progresistas. Nos queda el consuelo de que la próxima de estas "relevantes" reuniones tendrá lugar en Chile, de manera que nuestro fisco al menos podrá ahorrarse los onerosos costos de traslado del Presidente y su comitiva.



Escriba al correo personal del diputado Patricio Melero



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