¿Qué es la intervención humanitaria? o no más al capricho del veto - El Mostrador

Martes, 21 de noviembre de 2017 Actualizado a las 02:45

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¿Qué es la intervención humanitaria? o no más al capricho del veto

por 18 julio, 2003

El Primer Ministro de Canadá, Jean Chrétien, planteó en la recién concluida Cumbre de Líderes Progresistas la idea de que la comunidad internacional defina pautas o reglas para implementar "intervenciones humanitarias" destinadas a prevenir crisis como la invasión de Irak, la limpieza étnica en Kosovo y Bosnia o la masacre en Ruanda.



La cumbre, que contó con la participación del Presidente Ricardo Lagos y de los mandatarios Néstor Kirchner de Argentina y Luiz Inácio Lula Da Silva de Brasil, aprobó en principio el texto de la propuesta canadiense, recogiéndola en el documento titulado "La responsabilidad de proteger".



Esta propuesta se basa en un extenso documento elaborado por la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados, instancia independiente que trabajó bajo el alero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá.



La Comisión estuvo conformada por importantes personalidades internacionales. Entre sus miembros figuran el ex-canciller guatemalteco Eduardo Stein, jefe de la misión observadora de la OEA a las elecciones presidenciales del Perú; el ex presidente de Filipinas Fidel Ramos, y el sindicalista sudafricano Cyril Ramaphosa, entre otros. La Comisión efectuó reuniones en diversas capitales, entre ellas Santiago.



La propuesta fue presentada ante Naciones Unidas en diciembre de 2001, luego de que el Secretario General Kofi Annan pidiera a la comunidad internacional sentar las bases para la intervención rápida destinada a prevenir masacres o limpiezas étnicas.



Pero la propuesta canadiense perdió vigor luego de que Estados Unidos lanzara su ofensiva mundial contra el terrorismo.



El extenso documento de 111 páginas trata -entre otros- los serios problemas que facilitaron el genocidio en Ruanda. Dice, por ejemplo, que Naciones Unidas no respondió a tiempo cuando los cascos azules, comandados en el terreno por un general canadiense, solicitaron al alto mando militar de la ONU -también en manos canadienses- una pronta intervención para prevenir la inminente masacre de la etnia Tutsi a manos de los Hutus.



El mando militar en Nueva York rechazó el envío de tropas de paz adicionales. Tras ello, entre los meses de abril y julio de 1994 unos 800.000 Tutsis murieron exterminados a manos de los Hutus.



Así, Chrétien reflotó una idea que, según sus gestores, habría sido capaz de prevenir la intervención angloamericana en Irak. Aparte de tocar temas importantes, el documento además crea parámetros jurídicos para intervenir en naciones como Ruanda ante un genocidio en ciernes.



Recordemos que durante las semanas previas a la invasión angloamericana a Irak, Canadá, junto con Chile, trató de lograr en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que impidiera la intervención unilateral y diera tiempo a los inspectores para buscar, encontrar y desmantelar las llamadas "armas de destrucción masiva" cuya existencia, dicho sea de paso, pareciera a estas alturas haber sido producto de la imaginación de los ansiosos invasores.



La idea presentada por Chrétien y apoyada en principio por los asistentes al cónclave puede ser una carta de navegación para conflictos internacionales que requieran mediación internacional o la acción regional inmediata con apoyo de la ONU.



Los pilares del documento son tres: la responsabilidad de prevenir, la responsabilidad de reaccionar, y la responsabilidad de reconstruir. La propuesta habla de la llamada "intervención humanitaria", dentro de la cual cabe la "intervención militar" orientada a "proteger o ayudar a personas en peligro con fines de protección humana".



Según el documento toda "intervención humanitaria" debe contar con el apoyo del Consejo de Seguridad, pero agrega que su actual composición difícilmente reflejará "las realidades de la época moderna mientras no permita ser miembros permanentes a países de gran tamaño e influencia, en particular los de África, Asia y América Latina".



La Comisión estima que el derecho a veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad es usado a veces por "capricho" y que "la amenaza de utilizarlo" constituye el principal obstáculo para la acción internacional en casos en que "es preciso actuar con rapidez y decisión para contener o evitar una grave crisis humanitaria".



Para los redactores del extenso informe, "la prevención es la dimensión más importante de la responsabilidad de proteger" y dan pleno apoyo al rol esencial de la ONU en toda resolución de conflictos. Dicen que la facultad de actuar ante una crisis debe estar radicada en el Consejo de Seguridad, primando la prevención de "grandes pérdidas de vidas humanas o depuraciones étnicas a gran escala. El Consejo deberá verificar exhaustivamente los hechos o condiciones que puedan justificar una intervención militar".



La intervención "es la acción emprendida contra un Estado o sus dirigentes, sin su consentimiento, por motivos humanitarios o de protección". Entre las intervenciones propuestas se incluye la intervención militar con fuerzas regionales o internacionales apoyadas por la ONU.



Tras la presentación de la propuesta en la Cumbre progresista, fuentes confidenciales del gobierno canadiense recogidas por la prensa manifestaron que el Primer Ministro Tony Blair se había mostrado interesado en presentarla nuevamente ante la ONU como justificación a la invasión de Irak. Pero según las mismas fuentes, el Canciller alemán Gerhard Schroeder -quien fue un enfático opositor de la invasión- objetó el uso que Blair le quiso dar al documento, argumentando que el texto no era un cheque en blanco para justificar cualquier acción bélica a futuro.



Chrétien tampoco estuvo de acuerdo con aplicar el texto para justificar la invasión de Irak, explicando que sus pautas se orientan a prevenir otro tipo de situaciones, como las de Ruanda o la limpieza étnica en los Balcanes.



Algunos lugares donde estas pautas podrían aplicarse son Zimbabwe, la República Democrática del Congo y Liberia. En nuestra región, sin lugar a dudas el único lugar donde podrían llegar a ser aplicadas es Colombia, donde tras 30 años de enfrentamientos la paz no tiene mayores perspectivas. En este caso, las pautas pueden aplicarse para lograr primero un necesario alto al fuego, y luego una mediación regional que lleve a una paz efectiva y verificable y al desarme de las fuerzas beligerantes, incluyendo la depuración de las fuerzas armadas.



La idea canadiense tiene méritos, pero podría ser riesgosa en su aplicación si la comunidad internacional no cuenta con mecanismos efectivos para implementar una jurisprudencia internacional, como la Corte Penal Internacional, incluso sin el apoyo de Estados Unidos. La próxima meta de las pautas canadienses para la "intervención humanitaria", será su presentación nuevamente ante la ONU, esta vez con el apoyo de 14 naciones, entre las que se contarán Sudáfrica, Alemania, Gran Bretaña, Brasil, Argentina y Chile.



* Jorge Garretón es periodista chileno residente en Canadá..



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