¿Cómo atraer profesores de calidad a las escuelas pobres? - El Mostrador

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¿Cómo atraer profesores de calidad a las escuelas pobres?

por 23 julio, 2003

El rendimiento escolar ha dominado el debate sobre las políticas educacionales en Chile durante los últimos años. Sin ir más lejos, el pobre resultado de los escolares chilenos en la prueba internacional PISA volvió a colocar este tema en el centro de la discusión pública. No existe consenso entre los expertos acerca de los factores que realmente influyen en el rendimiento, excepto por uno: los buenos profesores.



Estudio tras estudio muestra el impacto que los docentes efectivos tienen en los logros educacionales de sus alumnos, especialmente para los de nivel socioeconómico bajo. El problema es que las escuelas con alumnos de estos estratos enfrentan enormes dificultades en atraer y retener a profesores de calidad.



Los salarios y las condiciones laborales son dos factores clave que los profesores buenos toman en cuenta a la hora de decidir dónde trabajar. Como cualquier otro profesional, ellos buscan los establecimientos que ofrecen las mejores remuneraciones y un buen ambiente de trabajo. ¿A quién le gusta trabajar en un edificio en mal estado, con materiales de trabajo anticuados y, peor aún, con un sueldo demasiado bajo? Es obvio, entonces, que sus preferencias estén centradas en cierto tipo de colegios.



Algunas tendencias demográficas, como el retiro de docentes y el incremento de matrículas en la educación media, aumentan la necesidad de buscar nuevos profesores. La nueva legislación sobre educación media obligatoria y otras iniciativas recientemente propuestas por el Ministerio de Educación, como la reducción del tamaño de clase, refuerzan esta necesidad. Si las condiciones laborales y las remuneraciones no se vuelvan más atractivas para profesores de alta calidad, estas tendencias sólo disminuirán la calidad de la fuerza docente y aumentarán la disparidad en la calidad de los docentes entre los distintos tipos de establecimientos.



Muchas escuelas enfrentan grandes obstáculos en atraer a profesores altamente preparados. Por ejemplo, un número importante de escuelas municipales no logran conseguir profesores con título universitario y, por lo tanto, tienen que contratar a docentes sólo con títulos de institutos profesionales. Una encuesta entre docentes del Gran Santiago realizado por Alejandra Mizala y Pilar Romaguera de la Universidad de Chile, muestra que los establecimiento particulares pagados tienen un mayor porcentaje de profesores con estudios universitarios (86,6%) que las escuelas municipales (63,9%). Es más, datos del Colegio de Profesores arrojan que algunas escuelas públicas usan profesores que sólo cuentan con títulos de educación media.



Si ya es difícil que las escuelas de bajos recursos atraigan a educadores de calidad, lo será aún más si se implementan políticas como la reducción del tamaño de clase. En este sentido, Chile debería aprender de las duras consecuencias que sufrió el Estado de California cuando redujo el número de alumnos por aula en 1996. Ese año, el tamaño de los primeros cursos de básica bajó de 30 a 20 estudiantes. El resultado fue un aumento en la demanda por profesores en todo el Estado. Pero muchos profesores de escuelas con alumnos de bajo rendimiento se fueron a escuelas de mayor desempeño. Esto dejó a los establecimientos de escasos recursos con profesores de baja calidad y, muchas veces, derechamente con una escasez de profesores. El aumento en la demanda de profesores se transformó en un problema que afectó fuertemente a las escuelas más necesitadas.



Existen varias alternativas para aumentar la oferta de profesores, tanto en calidad como cantidad. Mejorar los salarios es una de ellas. Sin embargo, aumentos salariales rara vez se reflejan en un incremento correspondiente en la oferta de profesores de calidad. Esto se debe, en parte, a que los sueldos de otros profesionales con educación superior tienen tasas de crecimiento mayores a las de los profesores. Por eso, programas que proveen incentivos económicos, tales como SNED (Sistema Nacional de Evaluación del Desempeño de los Establecimientos Educacionales Subvencionados), sólo afectarán de manera marginal la desigualdad en la distribución de profesores de calidad a lo largo del sistema escolar.



Entonces, ¿es una buena idea aumentar los sueldos? Sí lo es, pero solamente si se toman en cuenta dos aspectos fundamentales: que los aumentos sean sustanciales y que estén enfocados en escuelas pobres y de bajo rendimiento. Sólo así producirán los retornos esperados.



Una manera más económica de atraer a profesores capacitados a escuelas necesitadas es mejorar el ambiente laboral. Mejor infraestructura, mejores materiales didácticos y aumentar el tiempo que los profesores dedican a planificar sus clases, podrían ayudar a atraer y retener a mejores educadores.



Otro elemento importante para las políticas públicas que buscan mejorar la calidad de la enseñanza, es atraer a líderes capaces de establecer orden e inspirar a los profesores a aceptar desafíos complejos. Estos directores son capaces de mejorar el entorno escolar, desarrollando sistemas de apoyo y programas de aprendizaje. Pero al igual que en el caso de los profesores, el salario y el ambiente de trabajo también influirán en la decisión laboral de un director. Y esto se refuerza aún más con la actual concursabilidad de directores. En consecuencia, mejoras en salarios y otros aspectos no monetarios en escuelas de bajo rendimiento podrían convocar a administradores de alta calidad, los que, a su vez, atraerían y retendrían a profesores de alta calidad. Cuando un profesor se va de un establecimiento, podría ser señal de una falta de liderazgo.



A medida que las escuelas son responsabilizadas cada vez más por el desempeño de sus alumnos, la calidad de los profesores, como factor crucial en el rendimiento de los escolares, continuará en el centro del debate educacional. Es complejo diseñar compensaciones que incrementen la calidad, cantidad y distribución equitativa de profesores capacitados. Sin embargo, políticas exitosas descubrirán dónde hacen falta profesores de alta calidad y proveerán los incentivos apropiados para aliviar la escasez existente en las escuelas más necesitadas.



* Profesor Escuela de Gobierno. Universidad Adolfo Ibáñez.

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