Transición a la democracia: ¿en serio o en broma? - El Mostrador

Lunes, 20 de noviembre de 2017 Actualizado a las 06:11

Autor Imagen

Transición a la democracia: ¿en serio o en broma?

por 6 agosto, 2003

Ha llegado el momento para las fuerzas políticas que se proclaman democráticas, de hacer democracia en serio. Ojalá que aún conserven el acervo para ello. No podemos seguir banalizando el concepto de democracia. Ya debimos pagar un precio demasiado alto por haberlo olvidado y nos podemos ver obligados a pagar otro todavía mayor, por considerar democrática a una institucionalidad heredada de la barbarie dictatorial.

Si hay algo delicado que en lo que el país no ha mostrado competencia para solucionar satisfactoriamente, es el tipo de institucionalidad política que debe regirlo. Hasta hoy, las fuerzas políticas no han alcanzado un acuerdo que permita afirmar que los marcos reguladores de nuestro régimen político son aceptados por todos.



Lo anterior, más parecido a un chiste o a un espectáculo circense, desgraciadamente no lo es. Y no lo es porque lo que está en juego es el problema de la legitimidad de dicha institucionalidad. El solo hecho que las fuerzas políticas que representan a la mayoría de la población estime inevitable cambiar dicha institucionalidad, es una clara señal del carácter precario de la misma. Ella ha perdurado en el tiempo simplemente por imposición de una minoría y por la incapacidad de la mayoría política, de cumplir con el mandato más básico de toda democracia: hacer valer la voluntad de dicha mayoría.



La referida incapacidad prueba lo profundamente dividida que todavía se encuentra la sociedad chilena, en aspectos valóricos esenciales para la convivencia cívica.



Los recientes acontecimientos relativos a derechos humanos, especialmente el "nunca más" proclamado por importantes sectores políticos y militares, comprueban que la denominada "transición a la democracia" por la que comenzó a atravesar el país con el plebiscito de 1988, no es otra cosa que el paso desde la "barbarie" autoritaria en la que vivimos por 17 años, a lo que constituye una comunidad civilizada, de acuerdo a los estándares de las modernas sociedades democráticas de Occidente.



Que la transición chilena reviste ese carácter lo demuestra el legado de los autoritarismos de derecha e izquierda ocurridos durante el Siglo XX. Dicho legado dejó establecido que las dictaduras fueron regímenes en los que imperó la brutalidad y la barbarie extremas contra quienes eran calificados de oponentes. Todos los crímenes más atroces, cometidos bajo el Régimen Militar en Chile, han sido calificados jurídicamente en la categoría de "crímenes contra la humanidad" y "crímenes de guerra", es decir, como los más graves delitos que puede cometer un ser humano.



La historia del Siglo XX nos deja en claro con ello, que es parte inevitable de toda dictadura el abuso del poder reconocido a quienes gobiernan, pues, por configuración, tiende a recurrir a un amplio espectro de conductas delictuales, generalmente de naturaleza homicida, a fin de imponer su voluntad.



La Constitución que nos rige y las demás instituciones políticas que se sustentan a partir de ella, son la expresión de un régimen que, por sus prácticas delictuales, ha sido universalmente calificado como bárbaro y criminal. Si realmente como país queremos terminar nuestro tránsito a la democracia, que no es otra cosa que el paso de la barbarie a la civilización, la actual Constitución no sirve para ello. Y esto es así porque el pilar central sobre el que se funda es la desconfianza hacia la democracia, es decir, hacia la civilización, que es adonde queremos llegar como país.



Ha llegado el momento para las fuerzas políticas que se proclaman democráticas, de hacer democracia en serio. Ojalá que aún conserven el acervo para ello. No podemos seguir banalizando el concepto de democracia. Ya debimos pagar un precio demasiado alto por haberlo olvidado y nos podemos ver obligados a pagar otro todavía mayor, por considerar democrática a una institucionalidad heredada de la barbarie dictatorial.



(*) Analista Político.



____________

Vea otras columnas del autor

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)