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¿Misión fracasada?

por 31 octubre, 2003

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A principios de octubre se cumplieron seis meses de la caída en Irak del régimen de Saddam Hussein. Pero ésta no fue una celebración alegre. Por un lado, hay mucha molestia con Estados Unidos en el Consejo de Gobierno iraquí -nombrado por Washington-. Luego la fecha estuvo marcadas con sangre: asesinatos y coches bomba detonando en diversos lugares de Bagdad. En la Casa Blanca, y en la administración Bush reina el desorden por la política iraquí, mientras se empiezan a asomar los cuchillos largos; cuchillos que podrían acabar con la presidencia Bush en Noviembre de 2004.



En Irak la controversia nace cuando se informa que Estados Unidos estaría dispuesto a aceptar la oferta de Turquía de enviar 10.000 efectivos a la región kurda-iraquí. El Consejo de Gobierno se molestó por la aceptación de la oferta turca. El administrador de Washington en Bagdad, Paul Brenner, respondió que Estados Unidos está dispuesto a aceptar la oferta turca, argumentando que Washington requiere apoyo internacional para acabar con la insurgencia y el caos.



Para muchos iraquíes -Irak estuvo por siglos ocupado por el imperio otomano- la presencia turca es tenebrosa. Eso explica el coche-bomba que detonó en las puertas de la embajada de ese país en Bagdad. Pero, a pesar del enojo del Consejo de Gobierno, éste fue persuadido a flexibilizar su postura. El lunes 13 de octubre el Ministro de Relaciones Exteriores del Consejo, Hoshyar Zebari, declaró en la reunión cumbre de países islámicos -realizada en Malasia- que el Consejo de Gobierno rechazaba la presencia de tropas de países limítrofes en suelo iraquí. Las declaraciones de Zebari fueron apoyadas por el principal aliado de Washington en la región, el Rey Abdula de Jordania.



Abdula dijo a la prensa que ningún país limítrofe debe jugar un rol activo en Irak ya que "todos tienen intereses creados."



Mientras tanto la oposición a la presencia de Estados Unidos en Irak actúa cada día con osadía mayor. El domingo 12 se intentó volar con dos coches-bomba el Hotel Bagdad, lugar de alta seguridad donde se hospedan empresarios norteamericanos, funcionarios del gobierno de Estados Unidos, agentes de la CIA -según informes del Washington Post y New York Times- cinco miembros del Consejo de Gobierno y varios ministros.



El día 9, seis meses después de la caída de Sadam, un coche bomba detonó en el patio de un recinto policial, matando a ocho policías entrenados por Washington. Ese mismo día un sargento de la inteligencia española fue muerto a tiros en Bagdad. Durante el fin de semana tres soldados de las tropas de ocupación fueron muertos en atentados con granadas, lanzacohetes, bombas y minas antipersonal.



Desde el primero de mayo, fecha en que George Bush proclamó el cese de las hostilidades en Irak, han muerto en acciones de la oposición iraquí 97 soldados norteamericanos. Según el Washington Post, la ahora llamada guerrilla anti-estadounidense ataca diariamente a las tropas de ocupación. Para la administración Bush, los responsables son tropas leales a Saddam Hussein, criminales y milicianos extranjeros.



Las Naciones Unidas retiró a gran parte de su personal luego de dos atentados terroristas con coche-bomba, dejando solo personal iraquí para mantener sus operaciones esenciales.



El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, le ha pedido a Washington un calendario para el retiro de tropas y la devolución del control del país a los iraquíes. Esta es por lo demás una petición de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, particularmente Francia y Rusia.



Para los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, el retiro de Estados Unidos es importante para que Irak logre nuevamente autogobernarse, lo que se estima un requisito para el ingreso al país de fuerzas de paz que ayuden a la nueva administración. Bajo esas circunstancias, Europa se comprometería a colaborar a la reconstrucción de Irak, especialmente financiando parte de los más de $35.000 millones de dólares que se requerirá para la reconstrucción del país en los próximos cuatro años. Hasta la fecha Europa ha comprometido $235 millones y ha dicho que no entregará más fondos hasta el retiro de Estados Unidos de Irak.



Por otro lado, el Congreso en Washington debate si otorga o no los US$ 87.000 millones adicionales solicitados por el gobierno de Bush para la reconstrucción de Irak y Afganistán. La mayoría de estos fondos estarían destinados a mantener a los 131.000 soldados en Irak, en tanto otros $20.000 millones serían destinados a la reconstrucción (¿de la infraestructura?)civil de ambos países.



En su edición electrónica del 13 de octubre, la revista británica The Economist especula que el Congreso aprobará los fondos requeridos por escaso margen. En el Senado las cosas se muestran difíciles para Bush. Senadores,- tanto republicanos como demócratas, le exigen que acabe con las luchas intestinas entre ministros.



La pugna entre el Ministro de Defensa Donald Rumsfeld y el Vicepresidente Dick Cheney, por un lado, y la asesora de Seguridad Nacional Condoleezza Rice y el Canciller Colin Powell, por otro, sigue creciendo. El senador republicano Richard Lugar, jefe del Comité para Relaciones Exteriores del Senado, se quejó que durante la primera semana de octubre cada uno de ellos -y también Bush- entregó posturas diversas sobre la política de Washington en Irak. En tanto, el Senador Demócrata Joseph Biden le exigió a Bush "poner freno" a las disputas entre sus colaboradores.



A esto se suma el extraño hecho de que un funcionario de la Casa Blanca haya delatado a una agente encubierta de la CIA, en circunstancias de que divulgar el nombre de agentes de inteligencia central está penado por la ley. La agente en cuestión era Valerie Wilson, esposa del ex-embajador Joseph C. Wilson, que a petición de Washington había investigado denuncias de envío de uranio enriquecido de Nigeria a Irak. Wilson no encontró pruebas que validaran la denuncia y así lo informó. A pesar de ello, durante su discurso anual a la nación, en enero, Bush utilizó los supuestos envíos para justificar el ataque a Irak. En los círculos políticos y de prensa de Washington se estima que su esposa fue delatada en venganza por haber entregado un informe que contrariaba los deseos de la Casa Blanca.



A los serios problemas que enfrenta Bush en Irak hay que agregar la crisis de una economía que no logra recuperarse después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 -en rigor los índices económicos eran preocupantes desde por lo menos desde un año antes de los atentados-. Bush enfrenta el mismo dilema que su padre: victoria en el campo de batalla, fracaso en el campo de la paz y la economía.



Los niveles de aprobación de Bush han bajado. Según la más reciente encuesta Washington Post-ABC News. Según el sondeo de opinión, un 53% del electorado aprueba la gestión del presidente. La más reciente encuesta CNN-USA Today-Gallup, en tanto, pone su nivel de aprobación en un 56%, lo que ha significado un respiro para la Casa Blanca, ya que a mediados de septiembre la misma encuesta reportaba que sólo un 50% apoyaba la gestión presidencial.



A pesar de ese aire, la encuesta Washington Post-ABC News informa, además, que sólo el 46% de los votantes aprueba el manejo de la economía, contra un 50% que la desaprueba. Sobre Irak, el 50% de los encuestados aprueba la gestión de la Casa Blanca mientras que un 47% la desaprueba.



Pero más preocupante para la Casa Blanca es que solo un 46% del electorado señala estar dispuesto a votar por Bush para un segundo período presidencial en noviembre del 2004, mientras que un 47% votaría por el candidato demócrata. Candidato que aún no emerge de entre un grupo de nueve precandidatos.



El primero de mayo pasado Bush -vestido como piloto de combate- se paseaba ufano sobre la cubierta del portaaviones nuclear Abraham Lincoln, con la aprobación de toda una nación a sus espaldas. Bajo el letrero "Mission Accomplished" (Misión Cumplida), Bush declaraba el cese de hostilidades en Irak. Ese Bush vestido de piloto -como buen actor de reparto de Hollywood que celebraba feliz- hoy ve cómo su victoria militar se transforma en una derrota en la paz que le puede costar la presidencia, al parecer repitiendo los mismos errores de su padre.





* Jorge Garretón es periodista, reside en Canadá.

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