El Caso Calvo: ¿La Corte Suprema a la ofensiva? - El Mostrador

Sábado, 16 de diciembre de 2017 Actualizado a las 02:03

Autor Imagen

El Caso Calvo: ¿La Corte Suprema a la ofensiva?

por 13 diciembre, 2003

El caso Calvo es parte de nuestro lento destape, que se inició con la detención de Pinochet en Londres. Hoy día, los medios de comunicación son más libres y los chilenos tenemos menos miedo que hace cinco años y, por consiguiente, cada día es más difícil ocultarse del escrutinio público. Esta apertura se produce en un medio enrarecido por la desconfianza de la gran mayoría de la población respecto del poder. Una trágica consecuencia del legado de 17 años de dictadura y ocho de transición, con poderes fácticos, enclaves autoritarios, boinazos y ejercicios de enlace. A lo que se añade que, en el último quinquenio, la cultura de la amnesia se transformó para el público en la cultura de la memoria. No obstante, en la percepción ciudadana, este cambio no ha sido asumido por los círculos gobernantes, como lo demuestra el descrédito de la clase dirigente.



Hoy cuatro quintas partes de los chilenos no cree que se hará justicia en el caso Spiniak, que causa conmoción pública y del que deriva el asunto Calvo, debido a la influencia de políticos y empresarios. Y la heroína es la denunciante: la diputada Guzmán. La única autoridad que escapa a ese recelo es el inquilino de La Moneda, tal vez por ser elegido por sufragio universal. Y la personalidad y el carácter del Presidente Lagos son los más indicados para lograr en este preciso momento ese raro prestigio.



En ese contexto fue absolutamente lógico que la Corte Suprema, después que el magistrado Calvo declarara que era objeto de una extorsión encubierta por haber sido cliente de una sauna dedicada al comercio sexual, lo haya sustituido del proceso Spiniak, en que también entra ese tipo de comercio.



Pocos días más tarde, un acuerdo unánime de los 19 miembros presentes de la Corte Suprema (de un total de 21), después de recibir el informe de su Comisión de Ética, suspendió al ministro Calvo por cuatro meses, con la mitad de sus remuneraciones. Con anterioridad, ese mismo tribunal sancionó con un traslado al juez Carlos Klapp, quien fuera fotografiado en un prostíbulo de Coyhaique. Y la mayor severidad con el magistrado Calvo se debe a que es miembro de uno de los más importantes tribunales superiores de justicia.



El fundamento de la resolución, es que el ministro Calvo "ha comprometido gravemente el decoro de su cargo" (es decir, el honor, respeto y reverencia que se debe a una persona por su dignidad) al ser cliente de establecimientos dedicados al comercio sexual.



La Corte resolvió, además, pero esta vez por mayoría de votos, 13 contra 6, abrir un cuaderno de remoción del juez Calvo. Esta medida podría ser considerada de rutina en casos como éste, pero no lo es, como lo prueban los seis votos en contra (que incluyen a la mayoría de los miembros de la Comisión de Ética). Si bien es cierto que asistir a saunas dedicadas al comercio sexual o a un prostíbulo es un "acto privado", tiene, también, efectos públicos.



En un momento de desilusión con la democracia como el actual, lo ideal es que todas las autoridades constitucionales representativas que ejercen la soberanía sean respetadas y, para eso, deben ser respetables; y tanto la doble vida, como ser cliente de esos saunas o prostíbulos no lo es, incluso en las sociedades más liberalizadas. A lo que se suma, y lo que es todavía más grave, que tales deslices pueden dar lugar a extorsiones con el fin de presionar a un poder público.



En el caso del juez Calvo no hay, sin embargo, indicio público de que el chantaje influyera en alguna de sus resoluciones e incluso, en el proceso Spiniak, el mismo denunció una extorsión encubierta. Por tal razón, si se actuara con compasión y de acuerdo al precedente del juez Klapp, la sanción ya impuesta sería suficiente.



Con todo, si la Corte Suprema, al iniciar un nuevo período, acrecentara su política para imponer el decoro e independencia del Poder Judicial, miel sobre hojuelas, porque ayudaría a dejar atrás un muy oscuro período de nuestra historia.



El juez Calvo, por lo demás, sostuvo una reunión fuera del tribunal con el diputado y presidente de la UDI, Pablo Longueira, acompañado del abogado de ese partido, poco después de haber sido nombrado ministro en visita en el caso Spiniak. Casi simultáneamente descartó que hasta ese momento hubiese antecedentes que vinculasen a políticos en una supuesta red de paidofilia. Y le habría aconsejado al diputado que se hiciera parte del proceso.



Al hacerlo, no solamente infringió el principio establecido en el artículo 320 del Código Orgánico de Tribunales, según el cual los jueces deben abstenerse de dar oído a toda alegación que las partes, o terceras personas a nombre o por influencia de ellas, intenten hacerles fuera del tribunal. Cierto es que la UDI o el diputado no era parte del proceso Spiniak, pero también lo es que Longueira y su partido habían tenido una actuación pública destemplada respecto de ese caso, acusando de conspiradores a medio mundo, incluso a sus aliados políticos.



Además, y lo que es peor, al hacerlo, el juez violó el principio de la igualdad ante la ley al reunirse en privado con autoridades que habían tenido actitudes amenazantes en contra de denunciantes y testigos en el proceso Spiniak, y esa garantía constitucional es la piedra angular del estado de derecho y su garante es el Poder Judicial.



Las relaciones entre los Poderes del Estado deben limitarse a lo establecido en la Constitución y las leyes, en especial en el caso del Poder Judicial, porque en nuestro sistema no hay poderes cojudiciales, aunque sí colegisladores. El César no sólo debe ser honesto, si no que parecerlo.



Lo anterior por supuesto no obsta para que se reúnan en sus respectivos despachos para tratar asuntos de interés común o en ceremonias oficiales. Empero la entrevista entre el juez Calvo y el diputado Longueira, e insisto, acompañado por el abogado de este último, se efectuó en otro lugar y ocasión, justo después que el juez había sido nombrado ministro en visita en un caso que parece ser de vital importancia para la dirigencia de la UDI, y no se conoce minuta alguna acerca de lo conversado.



Si sumamos este hecho a los deslices del juez Calvo, hay antecedentes suficientes para removerlo. Ello sería digno de encomio si fuera la señal de que la Corte Suprema, en la etapa que inicia, reforzará su política respecto a la dignidad y autonomía del Poder Judicial. Un nuevo paso en la larga batalla para que todas las instituciones democráticas recuperen su plena legitimidad, que hasta ahora, a lo menos según las encuestas, sólo ha logrado el Presidente de la República.



Si a ello siguiera una investigación de la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados, nuestro país daría un nuevo gran salto en la reconstrucción de la soberanía nacional que es, como la define con sabiduría la Real Academia, aunque muchos lo olvidan, "la que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos".

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)