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¿Quiéren promover la lectura, la cultura y el debate?

por 13 mayo, 2004

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Hay bastantes quejas en el ambiente por el decreciente número de personas que leen. Sea en libros, diarios, revistas, publicaciones periódicas etc. Se hace presente esta tendencia que sin duda es preocupante. Hay más de algún sesudo análisis sobre las razones de este problema y más enjundia tienen algunas propuestas de eventuales soluciones y, tanto los que gobiernan como los que mandan, hacen esfuerzos -o al menos así se ve- para corregir esta fatal caída que nos hace nutrir el temor sobre el futuro como nación.



No me voy a sumar a este corifeo plañidero que presagia tan aciagos días para la Patria futura. Mas bien voy a hacer lo contrario, pues creo que la distancia creciente entre realidad y escritura, entre verdad y discurso, hace que naturalmente quien se respete o haya conocido la dimensión real de las cosas, menos aspirará a re-analfabetizarse, para no sucumbir a las demoníacas tentaciones de echar todo al carajo y emprenderlas a golpes con el prójimo.



Se publica -y no sucede nada- una declaracion del Presidente de la Corte Suprema lamentando no haber dicho la verdad oportunamente. También se publica que tenemos balances notables en el volumen de exportaciones, mientras el público embelezado lee en los frontis de kioskos que el precio del cobre sube sin cesar, lo que reporta cientos de nuevos millones de dólares al erario nacional, dejando en la duda eterna el qué pasará con las ganacias de las empresas privadas del cobre, que en volumen ya superan ampliamente a la estatal Codelco.



El Jefe de Estado -que lo es también del gobierno, de los ministerios, de las intendencias, gobernaciones, embajadas, directorios y de cualquier cosa- reconoce en su mensaje a la Nación que el sistema electoral vigente es una deformación de la democracia y que es necesario, cuanto menos, suprimir la actual contradicción entre ciudadanía y nacionalidad y todo esto culmina en una raro juego de manos entre los capos políticos y los parlamentarios, que contando los dedos hacen los cálculos de cuanto, más o menos, les puede tocar en una eventual reforma del Estado. Ä„Qué importa que haya dos o más millones de connacionales que no son conciudadanos! No, lo importante es no perder nada de lo conquistado por cada facción o grupo que participa en la mascarada global.



Todo esto se publica y genera ingresos para las empresas que hacen este trabajo. En el caso de los medios no escritos, se edita y forma parte de un negocio global que se financia con la publicidad, avalado todo por el temible "rating" que sí nos lleva día a día por la pendiente fatal de la imbecilidad, como forma de pensamiento y de coexistencia social.



Se dicen aberrantes mentiras que la realidad desmiente a cada rato; al menos tres o cuatro veces por mes nos llega la historia del ex exilado o exonerado que murió mientras esperaba pabellón para ser operado, pues su título de ingreso al sistema de salud era la tarjeta Prais, que siendo yo uno de ellos no sé siquiera que significa, pues no admito tomaduras de pelo y las evito con antelación. Suben el IVA pues deben responder al diktat del FMI y redondear la caja fiscal a cualquier costo. Pero parece que nadie ha estado en la Corporación del Cáncer donde llega gente más que humillada a pedir rebajas y ayudas, pues el costo de las drogas es superior a cualquiera de los sueldos o ingresos medios de once millones de chilenos. Pues en ese costo está orgullosamente incorporado el IVA y nadie dice nada.



Los libros sufren el mismo destino que las mercancías supérfluas y siguen pagando IVA como si nada. Y, ¿por qué no les dan a los libros el mismo tratamiento fiscal que le dan al inversionista minero extranjero?



La TV y sus actores hablan de sí mismos y se frefocilan mirándose el ombligo, dando a nuestra comunicación la apariencia de un baile de locos. La muerte de Jean Paul Marat, puesta en escena por los Asilados de Charenton, parece una enciclopedia en comparación al debate "cultural" de nuestros medios.



Bueno, y en estas condiciones, ¿quieren promover la lectura, la cultura y el debate?

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