De los deberes éticos de los dirigentes políticos - El Mostrador

Sábado, 20 de enero de 2018 Actualizado a las 12:14

Autor Imagen

De los deberes éticos de los dirigentes políticos

por 6 julio, 2004

Las acusaciones en contra del alcalde de Valparaíso nos han recordado algo fundamental. Los partidos políticos son vitales a la hora de reclutar y presentar a elecciones a quienes integrarán la élite política de un país. Fallar en esta tarea acarrea enormes daños a la democracia. Y, cuando el error en la selección se ha cometido e incluso el pueblo lo ha saneado mediante el voto, no cabe a ningún partido político realizar defensas corporativas, presionar a los medios de comunicación social, acusar de complot o realizar investigaciones paralelas para evitar la acción de un poder judicial independiente y de una prensa libre. Cuando se enfrenta así el problema cae un pesado manto de duda, no sólo sobre el acusado, sino que con respecto a toda su organización política.



Es bueno recordar además que a todo dirigente político le cabe ser un buen ciudadano. Es decir y en virtud de ello debe constantemente sentirse impelido por distintos tipos de responsabilidades. Ellas pueden ser de orden penal, civil, administrativa y política. Las tres primeras suponen una autoridad administrativa y/o judicial que las haga efectivas mediante sanciones, que van desde la amonestación verbal, el pago de indemnizaciones, la pérdida del cargo, hasta la privación de libertad. No es el caso de la responsabilidad política. Una cosa es que un parlamentario, un ministro o alcalde no sea condenado ante un juez civil o penal y otra muy distinta es que no haya faltado a su responsabilidad política. Ella se hace efectiva cuando, incluso por un error absolutamente involuntario y cometido a través de acto formalmente legal, se daña gravemente el Bien Común de la sociedad política a la que pertenece el personero irresponsable.



Traigo también a colación la obra de un filósofo moral. Yehezkel Dror presentó al Club de Roma un extenso informe para enfrentar los problemas de gobernabilidad mundial. Para Dror es evidente que problemas como la corrupción en nuestras democracias o los desafíos medioambientales, demográficos o bélicos sólo encontrarán solución contando con una clase política de profunda moralidad. Por ello se atreve a proponer un Código í‹tico que, por su innegable vigencia, reproduzco:



I. Contempla tu posición de gobierno como un voto de confianza y una misión "sagrada". Es mejor perder el puesto o renunciar a él que perder la integridad subordinando los deberes de la gobernación a consideraciones personales.



II. Por listo que seas y preparado que estés, las tareas de gobernación requieren muchos más. Dedica todos tus esfuerzos al aprendizaje y la reflexión, y rodéate de asesores altamente calificados a los que animarás a luchar junto a ti.



III. Una de tus principales misiones será la de servir de "educador" de lo público, prestando especial atención a la adopción de puntos de vista más globales y de largo alcance. Di la verdad, aun cuando a tus seguidores y electores no les guste oírlo.



IV. Tu vida privada debe servir de ejemplo. Refrena los apetitos sexuales y financieros.



V. Expón públicamente toda la información que pueda ser relevante para su actuación, incluida la edad, salud, ingresos y problemas personales concretos. Y renuncia cuando sientas que no estás a la altura o los médicos te digan que empiezas a perder facultades.



VI. Rechaza ingresos o prebendas, directos o indirectos, a no ser aquellos que te correspondan por el estricto cumplimiento de tu cargo. Tras el retiro, evita los ingresos importantes por actividades relacionadas con tu posición anterior y declara públicamente cualquier ganancia.



VII. Considera que la transferencia de poderes a tus sucesores es uno de tus principales cometidos. Y ayuda a tu sucesor mientras dure el proceso de traspaso y aunque se trate del peor de los enemigos políticos.



VIII. Toma nota de las decisiones importantes y actividades, tanto para poder rendir cuentas y asumir las responsabilidades como para poder escribir más adelante memorias que tengan un valor histórico y den lecciones de experiencia.



Cuando a mis alumnos les doy a conocer este código se muestran extrañados y normalmente más de uno me mira con una sonrisa burlona. Obviamente se preguntan si alguna vez tales normas se han cumplido o si se cumplirán alguna vez. Les aclaro que se trata de deberes éticos que no podemos exigir mediante tribunales judiciales ni comisarios políticos. Pero sí nos deben remecer en nuestras conciencias personales y servir de fiel de la balanza cuando un partido y la ciudadanía informada nos observan. La ética no es una palabra para hacer cosmética. Ella es la expresión de la demanda de los seres humanos por ser mejores y poder aspirar a vivir felices en comunidad. Y cuando ella no se respeta, todas las sociedades políticas tiemblan y sufren nefastas consecuencias.





*Sergio Micco es director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo (sergiomicco@hotmail.com).

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)