Los hijos: ¿regalos de Dios? - El Mostrador

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Los hijos: ¿regalos de Dios?

por 17 agosto, 2004

El economista Lester Thurow lo ha dicho con crudeza al señalar que los niños y las familias constituyen bienes caros que, como tales, son menos comprados.

El Dr. Jorge Jiménez de la Jara, en la Revista Mensaje de agosto, ha puesto el dedo en la llaga. Tenemos una natalidad en rápido descenso. Desde 22,3 por mil habitantes, a un 16,3 en 2002. El número de hijos por mujer ha bajado de 5 en 1960, a 3 en 1980 y 2,5 en el año 2000. Esto es preocupante pues los niños que no están naciendo hoy son los adultos jóvenes de los veinte próximos años que no contribuirán a fortalecer nuestra población activa y altamente productiva. Y eso redundará en que el tema de la seguridad social se volverá crecientemente explosivo en Chile, como lo es en Europa.



Se trata de un fenómeno mundial. Veamos el caso alemán. En 1970 las mujeres tenían su primer hijo a la edad de 24,3 años. En 1996 esa edad aumentó a 28,3 años. Cada vez más se posterga la decisión de casarse y tener hijos. Hoy la paternidad responsable es tener hijos cuando ello sea producto de una cuidadosa decisión. Es más, según Elisabeth Bek-Gernsheim, surge una nueva moral en que se sanciona a quien renuncia a una previsión consciente, racional, técnica y segura. Mal que mal, los métodos anticonceptivos han separado la sexualidad de la reproducción.



Además las madres solteras y las mujeres con hijos saben de los problemas laborales y discriminaciones sociales que vivirán por lo que retrasan o postergan para siempre la decisión de tener hijos. Saben que no contarán con el apoyo de la sociedad ni del varón. Sólo un dos por ciento de los hombres alemanes piden permiso laboral para cuidar a sus hijos. Del total de 1.123.000 personas enfermas o ancianas que reciben asistencia en sus hogares, un 70% son atendidas por sus hijas, esposa, madre, nuera, hermana o amiga.



A la continuación del machismo, ahora con control tecnológico del cuerpo femenino, se suman razones económicas. El economista Lester Thurow lo ha dicho con crudeza al señalar que los niños y las familias constituyen bienes caros que, como tales, son menos comprados. "Con varones menos capacitados para ser los principales aportantes, con niños que necesitan una educación más costosa durante períodos de tiempo más largos y con cada vez menos oportunidades para que los hijos jóvenes contribuyan al ingreso familiar con empleos part time o temporarios (como solían hacer cuando sus familias numerosas vivían a expensas de la tierra), los costos de mantener a una familia están subiendo desmedidamente y, al mismo tiempo, la capacidad de ganancia está cayendo. Desde el punto de vista del análisis económico, los niños son bienes de consumo de alto precio que rápidamente se están volviendo más costosos".

Veamos sólo el costo de educar a un niño en Chile. Analicemos con la economista Adela Cerón un hogar chileno que tiene un ingreso autónomo promedio de $420.120 pesos. Sabemos que la educación particular pagada casi garantiza el éxito en el acceso a la preciada universidad. Eso condena a la familia a pagar cien mil o más pesos mensuales por hijo durante 12 años, a lo menos. Si ese hijo supera la PSU y no accede a crédito fiscal, su familia deberá pagar una matrícula universitaria que fluctuará promedio entre $85.842 pesos a $131.324 según si la universidad sea estatal o privada con o sin aporte fiscal. Eso representa del 20% al 31% del total de los ingresos mensuales de sus padres.



En Chile un 77,2% del esfuerzo en inversión en la educación superior proviene de las familias. En los países desarrollados, el Estado invierte en educación superior un 79,2% contra un 20,8% de los privados. ¿Podemos extrañarnos que los hogares chilenos de clase media tengan cada vez menos hijos? La cosa empeora en el caso de hogares monoparentales dirigidos por una mujer, que normalmente vive en la pobreza o en la indigencia. En efecto, el promedio de ingresos de un hogar que tiene por jefe a un hombre es de $540.647 pesos. Si es mujer, ese ingreso cae a $341.578 pesos. ¿Qué hace en Chile una mujer con siete años de escolaridad y con varios hijos a su cargo? ¿Cómo puede trabajar y a la vez cuidar y educar a sus hijos? ¿Quién la apoya?





Seamos sinceros. En Chile están dejando de nacer niños porque mantenemos un doble discurso. Por una parte, seguimos predicando que la felicidad está principalmente en la familia y en la pareja. Así aún lo creen la inmensa mayoría de nuestros jóvenes. Pero, por la otra, construimos ciudades y organizamos el trabajo, la salud, la previsión social y la educación sin facilitarle las cosas a los jóvenes que quieren casarse y tener hijos.



Por ello es muy importante el que el Congreso Nacional haya aprobado el Plan AUGE que prohíbe los planes de Isapres sin cobertura maternal. Según la Superintendencia hay actualmente 100.000 mujeres que tienen "planes sin útero", es decir, contratos que no cubren el parto. Lamentablemente ya un vocero insinuó que la Asociación de Isapres aumentará los costos de los planes de las mujeres en edad fértil. De materializarse esta medida en Chile seguiremos penalizando el nacimiento de nuestros hijos. Es el viejo designio hispano: "La ley se acata pero no se cumple". Y seguirá muriendo en Chile esa vieja sabiduría popular que decía que todos nuestros hijos son regalos de Dios.

Sergio Micco es abogado y cientista político

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