Plan Auge: ¿El fin justifica los medios? - El Mostrador

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Plan Auge: ¿El fin justifica los medios?

por 22 agosto, 2004

Acaba de aprobarse el proyecto de ley que crea un régimen de garantías en salud, cuyo eje principal es el Plan Auge. En su último trámite legislativo en la Cámara de Diputados, obtuvo 104 votos a favor, una abstención y el rechazo solitario del diputado Enrique Accorsi, por lo que será promulgado en los próximos días por el presidente Lagos.



Esta iniciativa, que estuvo más de dos años reposando en el Congreso, responde a una profunda y necesaria reforma al sistema de salud chileno. Los motivos apuntan a las enormes desigualdades que caracterizan a este sector, sumado a los cambios en el perfil epidemiológico de la población, vale decir, un nuevo mapa de enfermedades y causales de muerte y la necesidad de transformar sustancialmente la gestión de los servicios públicos de salud.



La aprobación de este proyecto de ley se une al de Autoridad Sanitaria, aprobado a comienzos de este año. Se espera también el pronto despacho de las iniciativas que modifican la Ley de Isapres y la de los derechos y deberes de los pacientes, que en su conjunto conforman los puntos centrales de la mentada reforma a la salud chilena.



Sin duda, el Plan Auge traerá enormes beneficios a la población, ya que a comienzos del año 2007 serán 56 las patologías con garantías de acceso, oportunidad, calidad y protección financiera. Es decir, si usted padece una de las enfermedades cubiertas por este plan, como cáncer mamario, Sida, diabetes, hipertensión arterial, insuficiencia renal crónica o cáncer infantil, tendrá el derecho, indistintamente de si pertenece a Fonasa o Isapre, de recibir el tratamiento adecuado, en un tiempo racional y sin llegar al endeudamiento extremo, como ocurre en la actualidad cuando alguien contrae una enfermedad de costoso tratamiento.



Hasta aquí todo va muy bien, pero ¿a qué costo debió aprobarse este proyecto de ley? En los últimos días hemos observado un lamentable escenario. La Concertación tuvo que realizar un intenso lobby con diputados del PPD y del PS que no querían votar a favor de la iniciativa, porque excluía el Fondo de Compensación de Riesgos de carácter solidario, el cual permitía que los cotizantes de Isapres, precisamente aquellos con mayores ingresos y menores riesgos, ayudaran a financiar la cobertura de la canasta de 56 enfermedades a aquellos pacientes de mayores riesgos, como la mujer en edad fértil, el adulto mayor, los niños y la población de escasos recursos, ubicados preferentemente en Fonasa, que agrupa al 70% de la población chilena. La solución fue la firma de un protocolo horas antes de la votación, que asegurara la reposición de este Fondo de Compensación en la Ley de Isapres y un compromiso para reforzar la atención primaria, acuerdo que sirvió como moneda de cambio del Gobierno para evitar divisiones en un clima electoral.



La derecha se opuso férreamente a la iniciativa del Fondo Solidario, argumentando la inconstitucionalidad de utilizar recursos privados (las cotizaciones de las personas pertenecientes a las Isapres) para usos públicos.



Pese a la abstención de 26 diputados y 8 votos en contra en la indicación específica de este Fondo, el proyecto fue aprobado sin componentes de solidaridad y se resguardaron todos los intereses partidistas y corporativos.



Después del lobby generado por el proyecto del royalty y su posterior rechazo, sumado a la dificultad para aprobar la cuota de 15% de alumnos vulnerables en todos los colegios subvencionados del país en el proyecto de Jornada Escolar Completa, queda la sensación de que las políticas públicas se pierden en discusiones políticas mezquinas y los elementos innovadores, que intentan propiciar el bien común entre los ciudadanos, siempre quedan relegados a un segundo plano para resguardar la comodidad y las utilidades de unos pocos.



Si Chile presenta una vergonzosa figuración mundial en lo referente a la a equidad en su sistema de atención de salud, reflejada tanto en la carga financiera como en la enorme desigualdad en la calidad y oportunidad de respuesta que el sistema ofrece a sus habitantes; si Chile está en el puesto 159 entre 192 países en cuanto al porcentaje del gasto del Gobierno en salud; si el 87,5% de las personas pertenecientes al quintil más pobre de la población se encuentra en Fonasa, entonces, ¿Por qué se eliminó el Fondo Solidario? Que la clase política responda.





*Marcos Kremerman es economista de la Fundación Terram

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