¿Quiénes son los culpables? - El Mostrador

Martes, 21 de noviembre de 2017 Actualizado a las 09:05

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¿Quiénes son los culpables?

por 24 agosto, 2004

Para los aficionados a la novela policial, la lección NÅŸ 1 para encontrar al asesino es buscar al que se beneficia con la muerte. En este caso ¿quién ganó? ¿Habrá Gemita destruido su vida, sólo por una satisfacción tan efímera? Porque, ella, con su inteligencia, sabe quiénes son los que siempre ganan.

Gemita se vengó riéndose del país y engañándonos a todos, incluso a los que no creíamos la totalidad de su historia. Engañó a sicólogos, expertos en maltrato infantil, abogados y curas. A los únicos que no engañó fue a los niños de la calle, pero como esos no valen, sus opiniones se desestimaron. Se vengó de todos los cuicos, porque para ella somos todos iguales: le son iguales, tanto los que planearon el asesinato de Tucapel Jiménez, como el cura y el abogado que se jugaron por ella comprometiendo sus prestigios y sus nombres. Para ella son iguales los que definieron que había que cobrar incluso por cruzar una carretera concesionada y los que lo pagamos aún sin haber conseguido un TAG. Para ella son iguales los que pagamos nuestros impuestos, y ni chistamos cuando nos los suben, y los que los eluden o evaden llevándose sus ganancias a las arcas de las Islas Caymán. Para ella todos hemos limitado sus oportunidades, todos nos quedamos con la mayor parte de la riqueza del país, todos hemos insultado alguna vez a su madre, que ahora se debate en el dolor y en la pobreza, todos la hemos maltratado.



También la hemos hecho sufrir todo este año y la haremos sufrir el resto de su vida. Porque la fama de estos días, la adulación de jóvenes periodistas, la televisión, la prensa, lo reído y carcajeado nadie se lo va a quitar, pero le harán pagar cara su burla macabra. Una temporera de la fruta no puede reírse impunemente de las entrañas del poder. No puede ser tan inteligente. Los niños de la calle no pueden ser inteligentes ni veraces.



Tampoco puede haber concebido sola la estrategia del engaño. Los políticos sólo culpan a otros políticos. Pero para tenderse trampas no necesitaban recurrir a algo tan peligroso o intrincado. Hay imágenes que nunca mueren o se puede asesinar imágenes de manera más fácil. ¿Quién habrá estado detrás?



Para los aficionados a la novela policial, la lección NÅŸ 1 para encontrar al asesino es buscar al que se beneficia con la muerte. En este caso ¿quién ganó? ¿Habrá Gemita destruido su vida, sólo por una satisfacción tan efímera? Porque, ella, con su inteligencia, sabe quiénes son los que siempre ganan.



Aunque el daño para muchos haya sido grande, es temporal. La pesadilla de los inculpados terminó, ahora serán víctimas y sacarán más votos en sus próximas elecciones. El cura Jolo superará este sufrimiento y lo ayudará a estar más cerca del cielo. El abogado Montealegre pasará rabias, pero no serán las primeras ni las últimas en el camino que ha elegido.



Los únicos que no dejarán de sufrir serán los niños abusados, y sufrirán más aún.



ARASI, que había hecho un trabajo importante en la protección a los niños abusados, y que jugó un papel clave en la promulgación de la Ley Antipedofilia, desapareció. Claudia Fuentes, que había llevado el pandero en esta lucha, se desdibujó, fue cuestionada y en muchos quedó la imagen de una persona poco equilibrada o poco leal. Pía Guzmán, que acompañó esta lucha y la hizo suya con pasión, quien había sido una gran parlamentaria, seria, consecuente y trabajadora, es acusada públicamente como la gran culpable y su carrera está seriamente cuestionada, tanto por sus pares, como por ella misma que debe estar tan agotada como el resto de los involucrados, pero sin contar con la compensación de terminar como víctima.



El SENAME y sus profesionales han perdido credibilidad. Las fundaciones que se dedican a la protección infantil, la Fundación Margen, los sacerdotes y abogados vinculados a la denuncia y protección de la pedofilia y prostitución infantil han quedado mezclados en acusaciones políticas que han debilitado y desacreditado sus roles.



Pero más que nada, lo grave de toda esta historia retorcida y cruel, es que se ha desprestigiado LA DENUNCIA y, especialmente las potenciales denuncias por abuso infantil, por muchos años. Las madres denunciantes, los niños que busquen protección. Ya nadie va a creer cuando realmente venga el lobo.



Además, pensemos en todas las personas que se jugaron íntegra y sanamente por los niños y sus causas, y cuyos prestigios en este momentos están por los suelos, que creyeron horrorizados y pensaron que había que denunciar todo frente al mundo, para parar aberraciones de ese calibre, aunque se afectara las instituciones, aunque perdieran amigos e incluso hipotecaran su futuro. Una causa tan importante justificaba cualquier costo. No se puede permitir en un país civilizado que se obligue a niños a comer excrementos, se les sodomice, martirice o estigmatice, sólo porque eso da placer a señores con dinero.



Ya nadie les creerá nunca más nada a esas personas. Y, tampoco, ninguno de ellos se atreverá a acoger ninguna denuncia, porque sabe que ya perdió su credibilidad. Los niños de la calle estaban desprotegidos y ahora lo están aún más.



Y, pensémoslo bien, ¿qué sacerdote, abogado, parlamentario, organización o buen vecino va ahora a denunciar lo que ocurre con los niños prostituidos? ¿Quién se va a arriesgar a ir a un tribunal a hacer una denuncia por ellos? ¿Quién se va a atrever a proteger a niños de la calle maltratados?¿Quién los acompañaría a un hospital?¿Qué parlamentario podría aconsejar a un niño a hacer una denuncia y podría mandarlo en su auto a ver un abogado?¿Quién le recomendaría un abogado?¿Quién les va a creer ciegamente?



No cabe duda que hoy en Chile triunfó la PEDOFOBIA, es decir el ODIO a nuestros niños. Esto es: las redes de pedofilia organizadas y vinculadas a redes internacionales, las redes de pornografía vinculadas al caso Spiniak, las redes de trata de blancas que ya constituyen una preocupación incluso para el Departamento de Estado en Estados Unidos, los que los corrompen para usarlos como proxenetas, los que los drogan para usarlos en el microtráfico, los que los explotan, golpean y maltratan. Los que quieren construir un país sin jóvenes participantes. Los que no respetan a los jóvenes ni a los niños.



Gemita Bueno es muy inteligente, pero se equivocó. Creía que se reía de los cuicos, destruyéndoles la imagen, pero destruyó por un largo tiempo, la posibilidad de que muchos de niños como ella se salven de las garras de la barbarie y la codicia.



*Patricia Santa Lucía es periodista






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