Cinco criterios para evaluar el desarrollo de Chile - El Mostrador

Jueves, 23 de noviembre de 2017 Actualizado a las 10:09

Autor Imagen

Cinco criterios para evaluar el desarrollo de Chile

por 31 agosto, 2004

Se trata de un motivo de modesta alegría. Chile es un país pobre, por lo que este avance (la reducción en las cifras de la pobreza) debe ser motivo de satisfacción. Pero, por otra parte, debemos modestamente constatar lo lejos que estamos de alcanzar un desarrollo humano.

El Premio Nóbel de Economía Amartya Sen ha dicho que "Una concepción satisfactoria de desarrollo debe ir mucho más allá de la acumulación de la riqueza y del crecimiento del producto nacional bruto y de otras variables relacionadas con la renta. El desarrollo tiene que ocuparse más de mejorar la vida que llevamos y las libertades de que disfrutamos. La expansión de las libertades que tenemos razones para valorar no sólo enriquece nuestra vida y la libera de restricciones, sino que también nos permite ser personas sociales más plenas, que ejercen su propia voluntad e interactúan con -e influyen en- el mundo en que viven".



Detrás de esta formulación se esconden cinco criterios centrales para juzgar el actual proceso de desarrollo nacional: equidad, sustentabilidad, potenciación, seguridad y cooperación.



Así, no basta con que una economía crezca en su capacidad de producir bienes y servicios, lo que mide el Producto Nacional Bruto. Entre otras cosas porque ese crecimiento debe ser capaz de generar para todos igualdad en las condiciones básicas y en las oportunidades de cada persona.



Podemos basar nuestra economía en la sobreexplotación de recursos naturales no renovables o en la contaminación de nuestros suelos y aguas. Eso tampoco es desarrollo pues éste debe ser sustentable, es decir, solidario con las nuevas generaciones que vendrán después de nosotros. Ellas deben tener, a lo menos, las mismas oportunidades de libertad que tuvimos nosotros.



El crecimiento de nuestros subsidios estatales puede significar la mitad de los ingresos de los pobres. Sin ese aporte que se les debe en justicia ellos no saldrán adelante. Sin embargo, si esos aportes no apuntan a potenciar a cada uno de sus beneficiarios como sujetos del desarrollo, personas autónomas y ciudadanos independientes, tal ayuda puede terminar por constituir formas de paternalismo que atentan contra la autonomía, libertad y dignidad humanas.



El crecimiento económico debe promover la cooperación es decir la participación y sentimiento de pertenencia a múltiples redes sociales que generan la cohesión social. Un país tan pequeño y lejano como Chile no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse si se encuentra irremediablemente dividido por dentro.



Finalmente, la seguridad es un elemento central de nuestro desarrollo. Esta apunta al derecho de estar libre de riesgos evitables, amenazas crónicas y perturbaciones súbitas. Los chilenos no sólo quieren gozar hoy de sus derechos civiles, políticos y sociales, sino que exigen que su ejercicio no sea conculcado en el futuro.



Desde esta perspectiva debemos modestamente alegrarnos por el hecho que el porcentaje de pobreza en Chile sigue cayendo. De acuerdo al estudio entregado por Mideplan a partir de la Casen 2003, en 1990 el 38,6% de los chilenos eran pobres y hoy ese porcentaje cayó a 18,8%. La indigencia evolucionó de un 12,9 por ciento a un 4,7%. No sólo debemos compararnos con nuestro pasado inmediato sino también con países de similar desarrollo. De hecho, lamentablemente el 41,6% de los latinoamericanos viven actualmente en la pobreza.



Destaquemos que el diez por ciento más pobre de los chilenos recibe del Estado, vía subsidios monetarios, 21.590 pesos mensuales, lo que representa un tercio de sus ingresos autónomos. Además recibe subsidios en educación por otros 54.190 pesos. Los subsidios en salud alcanzan otros 24.949 pesos. Es decir, en noviembre del año 2003 una familia del diez por ciento más pobre de Chile tenía ingresos autónomos por sólo 60.329 pesos. Y la sociedad chilena, vía el Estado, aumentó sus ingresos a 164.595 pesos. No basta pues con el solo crecimiento económico para salir adelante. Se requiere del apoyo de la política social del gobierno.



Se trata de un motivo de modesta alegría. Chile es un país pobre, por lo que este avance debe ser motivo de satisfacción. Pero, por otra parte, debemos modestamente constatar lo lejos que estamos de alcanzar un desarrollo humano. No sólo tenemos que reconocer que una familia del quinto decil tiene ingresos autónomos mensuales de 300.067 pesos. Con ese ingreso debe batirse. ¿Cómo lo hace? Además, la distribución de los ingresos autónomos sigue siendo extremadamente injusta. El 20 por ciento más rico gana 14,3 veces más que el 20% más pobre. En esto sólo nos superan Brasil y Colombia en nuestra región. Esta última encuesta Casen nos demuestra que vamos en la dirección correcta, pero que aún falta mucho para poder decir que nuestros avances están al servicio de todos los chilenos y chilenas.



Sergio Micco Aguayo es Director Ejecutivo del CED (Centro de Estudios para el Desarrollo)


Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)