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Educación: ¿La única esperanza para dejar de ser pobre?

por 27 septiembre, 2004

Desde el gobierno y la Concertación, en general, se nos dice que las cifras de pobreza van bajando, lentas pero decididamente. Lo cual sería resultado de la localización del gasto social y de la eficiencia de nuestro "Estado subsidiario corregido" en sus políticas sociales. Este tipo de Estado es un legado del subsidiario de la dictadura, el cual la Concertación "corrigió". Mas, ¿de qué estamos hablando?

















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La entrega de los resultados de la encuesta Casen nos mostró la disminución de la cifra de indigencia y de pobreza. En tal sentido, con una entrada de unos $ 44 mil mensuales esos compatriotas entran en la más decorosa categoría que podríamos denominar de "no-pobres" o tal vez, para los más optimistas, como "en vías de clase media baja".



A lo que puedan acceder con ese dinero es otro tema. Basta calcular el costo de dos micros y un kilo de pan por día. Para qué vamos a ponernos críticos y sumar alimentación, vestido, salud, educación, vivienda, recreación... Sí, porque se dice que "esa" gente también tendría esos requerimientos. Para tomar el peso de las cifras quizás sea un buen método pensar en cuánto tiempo gasta Ud. $ 44 mil o cómo sería su vida si Ud. tuviera ese nivel de entradas mensuales (o incluso el sueldo mínimo).



Desde el gobierno y la Concertación, en general, se nos dice que las cifras de pobreza van bajando, lentas pero decididamente. Lo cual sería resultado de la localización del gasto social y de la eficiencia de nuestro "Estado subsidiario corregido" en sus políticas sociales. Este tipo de Estado es un legado del subsidiario de la dictadura, el cual la Concertación "corrigió". Mas, ¿de qué estamos hablando?



La dictadura en su fidelidad al neoliberalismo empequeñeció e inmovilizó al Estado. Impuso el dogma que las iniciativas económicas correspondían a los privados, mientras que al Estado elaborar un marco legal y cuidarlo (ponía la piscina y el agua; lo que hicieran los tiburones con el resto de los peces medianos y chicos no era cosa de su incumbencia, sino el ejercicio de la libertad individual de cada uno de ellos).



En ese contexto se suponía que había una población tan pobre que no podía competir en igualdad de condiciones por los recursos y, a su vez, representaban una esfera que no despertaba el interés lucrativo de los privados, que no era negocio. De tal forma, se hacía necesario y humanitario que el Estado subsidiara a esos chilenos con diversas prestaciones o políticas sociales. Parecería que la corrección del Estado por parte de los gobiernos de la Concertación se referiría a ampliar la oferta de prestaciones y programas.



En su continuismo respecto a esas políticas generales de carácter neoliberal, estos gobiernos de "centro izquierda", "izquierda" o "socialistas" se han negado a actuar como tales (de hecho, actúan en contrario, pero afirman que siguen siéndolo y hasta parece que se lo creen). Han aceptado que no pueden intervenir en su propia sociedad; es más, traicionando lo que ha sido la esencia de la política por siglos Ä„asumen que precisamente su rol político es no hacer política!. Por tanto en economía practican sólo política monetaria y no fiscal. En lo social, sólo subvencionan a los más pobres de entre los pobres. Y su gran apuesta en materia de igualdad y la única vía para redistribuir el ingreso, al asumir el sistema de mercado autorregulado por el cual se privan de intervenir, es la educación.



Dentro de ese inmovilismo autoimpuesto, el camino a seguir es mejorar la calidad del recurso humano para que eleve sus entradas por su más alta capacitación. Sí, así como leyó; eso es educación para ellos. Que no se nombre la palabra "ciudadano" no es mi culpa. Que parezca el discurso del más ortodoxo tecnócrata neoliberal o de un gerente de recursos humanos tampoco: son ellos los que han elegido sus ideas y su tipo de política. Por eso en su proyecto "educacional" ni siquiera buscan formar ciudadanos virtuosos con un alto nivel de conocimientos en alguna especialidad técnico-profesional para servir a sus compatriotas. No. Sencillamente, la educación en Chile se piensa al modo de un gran instituto politécnico (de ahí el intento, por ejemplo, de reducir las horas de Filosofía en los colegios científico humanistas —ramo que entiendo no se dicta en los industriales— y el estatus de las Humanidades en las propias universidades).



Luego, si se aceptan los principios neoliberales que dan lugar a ese proyecto "social", se debe ver al menos cómo se materializaría. Veamos un ejemplo. Un niño pobre hoy deberá cursar los ocho años de enseñanza básica y luego los cuatro de enseñanza media. Doce años. Para no aumentar la dificultad, no involucraremos ninguna variable perversa, de esas reales. Entonces no sé por qué conjunción providencial de situaciones logró acceder a una buena educación, a un preuniversitario, dio una buena prueba de ingreso y quedó en la universidad tradicional.



Para seguir sin echar a perder el cuento, resulta que este niño es brillante y obtuvo una beca (los pobres que "sólo" son inteligentes no las obtienen). Cursará una carrera universitaria sin reprobar ramos (y ni siquiera con medianas calificaciones pues le quitarían la beca) y egresará en cinco años. Van diecisiete años de estudios. Sumémosle dos más con práctica y tesis (cómo pagó la titulación también lo dejamos fuera). Diecinueve años. Y uno más para encontrar un trabajo y mantenerlo. Ä„En veinte años más dejará de ser pobre este niño brillante a quien se le dieron todas las cosas y no tuvo ningún problema; no sólo de los que toda persona tiene, sino ninguno de esos que las personas pobres tienen!. ¿Cuántos niños más de su campamento o de su población tendrán la misma suerte? (Incluso el ejemplo sirve para no pocos niños de clase media: quienes trabajamos en una universidad sabemos perfectamente de qué estratos son nuestros alumnos). He aquí el crecimiento con igualdad... Y después se extrañan que el delito aparezca como una opción más fácil, rápida y eficaz en la consecución de dinero...



Ese magnífico plan de "desarrollo" parecería correcto y casi nadie podría criticarlo. Sin duda, se quiere lograr algo positivo y créanme por favor que les creo. Sin embargo, a esa opinión se llega sólo cuando se ignora que existen otros tipos de Estado. Y no nos referimos al Estado socialista real, ni siquiera al de bienestar clásico (a la danesa o sueca) tal vez excesivamente protector. Sino, simplemente a uno que vele en verdad por todos los ciudadanos. Por la clase media también. Pero, que vele por ellos con prestaciones reales. No con la "política social" de dar facilidades a quienes algún día darán empleo, para que Ud. y yo obtengamos esos puestos supuestamente bien remunerados porque estamos bien capacitados. Aunque, cabe señalar, que esa hipotética subida de ingresos contradice la teoría económica que en tan alta estima se tiene en el país: la subida de salarios baja la inversión... Falacia tras falacia.



Como se puede ver, una vez más el problema para criticar las políticas gubernamentales radica en los principios que el gobierno asume para caracterizar, analizar y actuar en la realidad. Si no se tiene eso claro, la discusión se limitará a tecnicismos (y se acepta que hasta en ese plano el modelo es muy cuestionable en sus resultados). El neoliberalismo define un tipo de Estado que conviene a los grandes actores económicos. Luego, actúa políticamente (aunque es "técnico" nos dicen) para construir, legitimar y que funcione ese Estado. Y sólo recién ahí se elabora una "política social" ad hoc a ese tipo específico de Estado. Así, la educación no es la única alternativa para lograr la igualdad y la redistribución del ingreso. Es la alternativa de los neoliberales. Por algo somos un ejemplo para el FMI.



Si se reconocen los principios por los que los actores sociales se comportan, gobierno incluido, es fácil develar sus cantos de sirena. Los que pueden ser de buena fe, pero cantos de sirena al fin y al cabo. Y por más que se actúe de buena fe, no dejan de ser políticas neoliberales.







Andrés Monares. Antropólogo, profesor en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

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