Ä„Los trabajadores chilenos somos (casi) todos temporeros! - El Mostrador

Domingo, 17 de diciembre de 2017 Actualizado a las 13:01

Autor Imagen

Ä„Los trabajadores chilenos somos (casi) todos temporeros!

por 1 diciembre, 2004

Alicia es dirigente nacional de ANAMURI, una de las principales organizaciones de mujeres trabajadoras del país, la mayoría de ellas temporeras. A los 8 años murió su padre, inquilino de la Hacienda Agua Fría de Molina, y ella tuvo que dejar la escuela para trabajar como sirvienta en la casa patronal, para pagar así la obligación de su familia. Como era tan pequeña, debían ponerle un cajón para que alcanzara el lavaplatos.



Corrían los años 1950 y su mundo eran las 60 o 70 pueblas de la hacienda, las que no podían vender ni siquiera una gallina o un pato al exterior, sólo a la hacienda. La primera vez que oyó algo "de afuera" fueron historias acerca de la revolución que se había producido en Cuba. Quienes hablaban de ello eran unos viejos de la hacienda que alguna vez estuvieron enganchados en el salitre, donde habían conocido a Recabarren y Laferte, y que había regresado de allí después de la crisis de 1930.



Cuando fue elegido el Presidente Frei Montalva llegaron vientos de cambio, y Alicia participó en la organización del primer sindicato en Agua Fría, que por cierto era clandestino. En el gobierno del Presidente Allende la hacienda fue tomada y expropiada, y durante dos años increíbles, los campesinos fueron dueños de la tierra donde siempre vivieron y trabajaron. Pero vino el golpe, y la hacienda quedó en manos de CONAF -era por entonces un enorme bosque nativo.



A Alicia y su familia la echaron a los caminos, junto a una mitad de los inquilinos, todos aquellos que habían apoyado la Reforma Agraria. Le mataron dos sobrinos además. A poco andar, CONAF remató la hacienda a las forestales, las que echaron el resto de los inquilinos y cortaron el bosque nativo. Hoy día queda una sola puebla, en la entrada de la hacienda. Hacia adentro sólo hay pinos, pinos, y más pinos. Ni pájaros quedan.



Vino el tiempo del trabajo clandestino contra la dictadura, y Alicia y su compañero reconstruyeron la Ranquil, y luego del término de la dictadura, puesto que "los viejos nunca nos dejaban la pasada", decidió junto a otras dirigentes mujeres fundar ANAMURI. Las socias de ANAMURI son, en su mayoría, obreras agrícolas, viven en ciudades y pueblos las más, y trabajan tres o cuatro meses por año, casi todas. El resto del tiempo o están cesantes o trabajan por cuenta propia.



A lo menos la mitad de las chilenas y chilenos pueden contar una historia igualita, o parecida, a la de Alicia y sus compañeras. Recién en el censo de 1930 la población urbana de Chile igualó a la población campesina. Hoy día, en cambio, quienes siguen viviendo en el campo son menos del 13% de la población. En realidad, la población campesina se ha mantenido más o menos constante en alrededor de 2 millones desde principios del siglo 20. La población urbana, en cambio, ha crecido de 2 millones en 1930 a 14 millones hoy día, aproximadamente. Es decir, más de la mitad de los habitantes de las ciudades y pueblos de Chile hoy día o son hijos o nietos de campesinos, o emigraron ellos mismos del campo, como Alicia y sus compañeras.



El primer gran hito de la conformación de la moderna clase obrera chilena fue el proceso de enganche de campesinos a principios del siglo XX para llevarlos a las minas, principalmente a las oficinas salitreras en el desierto del norte -donde más o menos se reprodujo el régimen de latifundio que era el único que conocían-, y su regreso luego de la crisis del 1930.



En 1929 había 60 mil trabajadores en el salitre, y en 1932 quedaban 9 mil y el resto se repartió por los campos y ciudades de la zona central del país. De las inmensas riquezas extraídas ellos llevaron consigo de vuelta poco más que unos cuantos piojos, además de su nueva conciencia proletaria. El segundo gran hito fue la Reforma Agraria, y su culminación brutal a manos de Pinochet.



Del total de las tierras expropiadas por la reforma agraria, que fueron casi todas, más o menos un 30% tuvo el destino de Agua Fría, otro 30% se devolvió a los antiguos dueños como reservas, y la mayor parte, el 40%, se repartió a campesinos, "leales" a los antiguos patrones en su mayoría. Aproximadamente un tercio de estos últimos mantiene sus parcelas y han prosperado, otro tercio las mantiene y sobrevive a duras penas, y el resto las perdieron. A quienes más merecían las tierras porque lucharon por ellas los echaron a los caminos.



Al menos 100 mil campesinos fueron echados a los caminos inmediatamente después del golpe militar de 1973, y muchos otros en los años siguientes, como pasó con Alicia y sus compañeros de Agua Fría. Cuando no los asesinaron, puesto que más de la mitad de los detenidos desaparecidos y ejecutados por la dictadura eran campesinos, entre ellos los familiares de Alicia.



Por otra parte, las estadísticas recientes están mostrando una realidad de la fuerza de trabajo chilena moderna que es asombrosamente diferente a la que se tenía hasta hace muy poco. Los afiliados a las AFP son 6,7 millones de personas (a diciembre 2002), todas en edad activa y con movimiento en su cuenta en los últimos cinco años en su gran mayoría. A ellos hay que agregar 335 mil afiliados al sistema antiguo, incluyendo 56 mil miembros de las FFAA y 52 mil carabineros. Es decir, la fuerza de trabajo chilena son 7 millones de personas bien concretas, identificadas con nombre, apellido y RUT.



El INE, en cambio, estima la fuerza de trabajo en 6 millones (todas estas cifras a diciembre 2002). La diferencia son principalmente mujeres, puesto que las afiliadas a las AFP son un 43% más que la fuerza de trabajo femenina estimada por el INE. Los hombres afiliados a las AFP, en cambio, son menos que la fuerza de trabajo masculina estimada por el INE. Es posible que la tasa de cesantía estimada por el INE se mantenga tan elevada actualmente -mientras el empleo neto está creciendo a razón de 200 mil personas por año- precisamente porque el INE está aprovechando de sincerar sus cifras de fuerza de trabajo femenina.



La sorpresa mayor, sin embargo, es que el 97% de los afiliados a las AFP, y todos los afiliados al sistema antiguo, declaran trabajar como asalariados. La fotografía de las encuestas de empleo del INE, en cambio, arrojan que un 10% de la fuerza de trabajo (menor) estimada por el INE está desocupada y los que están ocupados se componen de 2/3 que trabajan como asalariados y 1/3 que trabajan por cuenta propia, o como empleados domésticos.



Probablemente, los desocupados se acercan en realidad a un 14%, que es la cifra que indica el censo del propio INE, así como las encuestas de la U de Chile, y que también resulta al considerar en la fuerza de trabajo las mujeres activas afiliadas a las AFP que el INE considera inactivas. Los que trabajan, en cambio, son personas que entran y salen constantemente de trabajos asalariados extremadamente precarios. Cuando pierden sus empleos asalariados, rotan sucesivamente entre trabajos por cuenta propia o estar desocupados.



De esta manera, lo que la fotografía del INE está reflejando es un momento en la vida de una fuerza de trabajo que fundamentalmente se dedica a trabajos asalariados precarios. Esta realidad se confirma con las nuevas estadísticas del seguro de desempleo, que muestran que más de la mitad de los trabajos duran menos de 4 meses, y el 92% de ellos dura menos de un año.



Por otra parte, evidentemente existe un núcleo de trabajadores asalariados más o menos estables, entre los que se cuentas los funcionarios públicos en general (excepto aquellos que están a contrata, que son una buena parte), los mandos medios de empresas grandes, etc. Por otra parte existe también un núcleo de trabajadores por cuenta propia asimismo estables, como los campesinos, los transportistas y comerciantes independientes, algunos profesionales liberales, etc. Sin embargo estos grupos son hoy día minoritarios en la fuerza de trabajo. El grueso de la fuerza de trabajo chilena moderna entra y sale constantemente de trabajos asalariados precarios. Ä„Los trabajadores chilenos somos (casi) todos temporeros!





Manuel Riesco es economista (mriesco@cep.cl).

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)