El camino sin retorno de las primarias - El Mostrador

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El camino sin retorno de las primarias

por 3 febrero, 2005

Después del esforzado y categórico triunfo del NO el 5 de octubre de 1988, se abrió la perspectiva de elegir de nuevo democráticamente un Presidente para Chile. En la batalla del NO había emergido con fuerza el liderazgo de Ricardo Lagos, entonces Presidente del PPD, y en la Democracia Cristiana brillaban Gabriel Valdés, Andrés Zaldívar, Patricio Aylwin e, incluso, el emergente Eduardo Frei.



No fue poca la tensión que precedió la nominación del candidato único de la Concertación. La DC nominó a don Patricio Aylwin en un doloroso y discutido proceso interno, surgió la candidatura de Silva Cimma como eventual salida de consenso y Ricardo Lagos declinó su opción en favor de Aylwin, porque la sociedad chilena de entonces, dominada todavía por los miedos, requería un liderazgo de pacificación nacional y reconciliación.



En 1993 las cosas habían cambiado luego de cuatro años de Gobierno de la Concertación. El fantasma del Golpe de Estado se había diluido y la ciudadanía comenzaba a poner sus sueños por delante de sus miedos. Ricardo Lagos aparecía señalado por todos los estudios de opinión como el principal líder de la Concertación, pero cuando en la Democracia Cristiana se impuso la candidatura presidencial de Eduardo Frei, éste rápidamente recibió la adhesión de cerca del 40% de los chilenos, que entonces se identificaban con ese Partido.



Frente a quienes reclamaban la alternancia o el derecho adquirido del partido mayoritario, surgió imparable la inédita iniciativa de las primarias. El 23 de mayo del '93 votaron 112.695 militantes de partidos de la Concertación y 322.596 adherentes que habían concurrido previamente a inscribirse para participar. Eduardo Frei obtuvo 62.9% y Ricardo Lagos 37.1% de los votos. Esa misma tarde, sin ninguna dilación, Lagos proclamó a Eduardo Frei como candidato presidencial de la Concertación de Partidos por la Democracia.



En 1999 tampoco se impusieron las voces que reclamaban la alternancia deseada, los derechos adquiridos o la primacía en las encuestas. No teníamos otra opción que seguir avanzando en el camino de participación abierto en 1993, razón por la cual ya en noviembre del '98 los partidos habían concordado en unas primarias abiertas a toda la ciudadanía para elegir al candidato presidencial. Y no había la presión que implica una elección parlamentaria al mismo tiempo. Sólo primó la voluntad de responder al clamor unitario del pueblo concertacionista, que quería una sola candidatura y un programa común para enfrentar los duros desafíos que planteaba la crisis económica y el crecimiento de la derecha.



Concurrieron a votar 1.403.070 personas, convirtiéndose en la movilización más grande convocada por una fuerza política en la historia de Chile. Lagos obtuvo 71.4% y Zaldívar 28.6% de los votos. Tal como en 1993, esa misma tarde, Ricardo Lagos fue proclamado por Andrés Zaldívar como candidato presidencial de la Concertación de Partidos por la Democracia.



Quién puede dudarlo, la Concertación es patrimonio de millones de chilenos y chilenas, mucho más allá de los partidos que la conforman. Todas las elecciones de estos años muestran que la gente vota por los candidatos que mejor encarnan los valores e ideas del sector o campo político con el que se identifican (SI/NO, Concertación/Derecha), independientemente del partido al que pertenezcan. El éxito de los candidatos únicos de la Concertación en la elección de alcaldes es una confirmación reciente de esta realidad sociopolítica, que ha traído mucho costo electoral a los partidos que la han pretendido ignorar.



Tanto Michelle Bachelet como Soledad Alvear asumen en su discurso y su práctica de campaña que la base de sustentación de sus candidaturas va mucho más allá de los partidos que las apoyan. Ambas apuntan a lograr la identificación del amplio pueblo concertacionista y, desde allí, el de toda la ciudadanía. Por eso sería una decisión política y electoralmente suicida no continuar avanzando en el camino de participación ciudadana abierto por la Concertación hace más de una década para elegir su candidatura presidencial.



Puede ser abril, mayo, junio, es francamente irrelevante. Puede ser en un momento nacional único o escalonada por regiones, tampoco hace diferencia alguna. Lo que importa es que puedan votar todas las personas que lo deseen -a excepción de los militantes de derecha, comunistas y humanistas- y que, por supuesto, se ciñan al fundamento de la democracia moderna, donde todos los votos valen exactamente lo mismo.



La Concertación tiene los dos principales liderazgos nacionales de proyección presidencial y, felizmente, cualquiera sea la decisión del pueblo concertacionista, le daremos al país la posibilidad de renovar su historia eligiendo por primera vez una Presidenta mujer.





Pepe Auth. Ex Embajador de Chile en Suecia.

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