Lavín juega los descuentos - El Mostrador

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Lavín juega los descuentos

por 7 marzo, 2005

Para Joaquín Lavín han comenzado a jugarse los descuentos. Le queda poco tiempo para probarle al país y, en especial, a sus propias huestes, que ha recuperado su competitividad y conseguido el regreso de la incertidumbre a la elección presidencial.



La brevedad de su receso veraniego, así como la intensidad y dispersión de su agenda, son la expresión de su plena conciencia de la urgencia de revertir, antes de que termine abril, la tendencia iniciada en los momentos previos a las elecciones Municipales y profundizada por el decepcionante resultado de sus candidatos a Alcalde, en los que invirtió todo su capital político.



El gran debate de fin de año sobre la reingeniería de la campaña de Lavín -que incluyó reuniones de trabajo con los asesores de Bush- no parece haber llegado a su fin. Hubo muchas señales que indicaban la decisión de retomar la senda de la despolitización, de la recuperación de su independencia de los partidos y del contacto con la gente sin intermediarios, algo así como el retorno del personaje que en 1999 forzó a Ricardo Lagos a una Segunda Vuelta y se instaló como el liderazgo nacional de mayor proyección, indiscutido próximo Presidente del país hasta hace menos de un año.



En ese contexto se inscribían la austeridad y soledad de sus visitas a localidades del país, la desaparición pública de los samurai, el cese de sus visitas a la sede de la UDI y el reclutamiento de una joven profesional liberal para la coordinación general de su campaña. Pero en la vida es muy difícil volver a ser el de antes, pues todo lo que vas haciendo deja huellas imborrables en tu identidad. ¿Cómo ser el mismo inocente y bien intencionado líder del '99 después de haber forzado a Piñera en 2001 a hacerse el harakiri de su opción senatorial y de organizar un verdadero Golpe en 2004 para sacar a Piñera y a Longueira de la jefatura de sus partidos? ¿Cómo volver a hacer que la gente sólo piense en sus promesas de un futuro mejor después de haber estado 4 años a la cabeza de la principal comuna de Chile con resultados por lo menos discutibles? ¿Cómo demostrar que su eventual triunfo sería la victoria del sentido común y no la de sus partidos, después de una campaña municipal activamente politizada para convertir las decisiones locales en un rechazo a la Concertación y al Gobierno?



La tarea de regresar a la escena presidencial virginal e inalterado es una ilusión que, por lo demás, requiere mucho más tiempo del que efectivamente tiene Lavín para conseguir recuperar la confianza y credibilidad de sus seguidores.



Los días pasan desde el 30 de octubre, el vía crucis autoimpuesto desde entonces no rinde los frutos esperados, el desánimo cunde entre sus partidarios y comienza a emerger la preocupación parlamentaria. Lo que ocurre es que un candidato presidencial fuerte y competitivo es un respaldo bienvenido para cualquier candidato al Parlamento, pero un presidenciable con la derrota en la mirada pasa a ser un pesado lastre para las opciones parlamentarias de cualquiera.



El problema de Lavín hoy día -de allí su urgencia- es que avanza subrepticiamente la percepción de que su opción se debilita día a día. Ya en esa suerte de Segunda Vuelta que realizó Talcahuano para elegir a su Alcalde, los líderes locales le pidieron que no se asomara por la Región, pues su presencia favorecía el triunfo de la Concertación. Si no logra detener su caída en las encuestas y dar señales de recuperación en el curso de marzo y abril, le ocurrirá exactamente como a Alessandri en la contienda presidencial de 1993, recorriendo solitario la geografía del país mientras los candidatos de la UDI y de RN buscaban convencer a sus electorados respectivos, totalmente desentendidos de la tarea de buscar votos para su candidato a Presidente. De hecho, éste obtuvo 770 mil votos menos que la lista parlamentaria de sus partidos.



Quizás sorprenda que Lavín haya enfrentado a Lagos en estos días en un tema que habitualmente elude, que es la defensa de personeros del régimen militar, corriendo además el riesgo de que los electores sientan que deben elegir entre Lavín y la aprobación al Gobierno del Presidente Lagos. Este posicionamiento agresivo y de crítica generalizada no contribuye en nada a la difícil tarea de recuperar electores que volvieron a creer en las alternativas de la Concertación, en parte importante por el éxito de Lagos y por la identificación creciente de Lavín con la identidad y el modo de ser de los partidos de Derecha. Sólo se entiende como un desesperado llamado a la tribu, una apelación a los reflejos de su electorado más duro y de sus partidos, para conjurar la tentación del abandono ya en ciernes.



Veremos si Joaquín Lavín y su equipo de campaña logran, dentro de los plazos señalados, encontrar una puerta de salida en un escenario fuertemente bloqueado para el crecimiento de su opción presidencial, donde el electorado que le dio su fuerza el '99 -las mujeres- tiene en el orgullo de género un atractivo suplementario para orientarse hacia la Concertación, ya no podrá repetir el exitoso esquema del candidato de la gente versus el de la política, porque él no es el mismo de antes ni Bachelet o Alvear tienen la identidad del Lagos de entonces, tampoco podrá recorrer de nuevo el camino de la empatía hacia la víctima atacada por los políticos ni le resultará útil, como lo era en medio de la crisis asiática, un mensaje exclusivamente centrado en la necesidad urgente del cambio.



Pepe Auth es experto electoral del PPD y ex embajador en Suecia.


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