¿Quién paga la factura o la fractura? - El Mostrador

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¿Quién paga la factura o la fractura?

por 29 abril, 2005

Gracias a una oportuna denuncia periodística, hemos conocido el contenido del video "Pilot Guide", sobre Lima y el Perú, que se exhibía hasta hace poco días en aviones de la compañía Lan Perú.



Me parece reprobable y me causa indignación el contenido de la emisión, la que transmite una visión eurocentrista, ofensiva, distorsionada y folclórica de la ciudad de Lima y de sus habitantes.



Es un inexcusable error, desatino y falta de criterio que Lan Perú y Lan hayan exhibido ese tipo de material en sus vuelos internacionales. Considero que más allá de solicitar públicas disculpas y de retirar la exhibición del video, la empresa debería buscar mecanismos para resarcir el daño creado.



Pero el daño mayor, lamentablemente, se ha consumado. No solo ha afectado a los limeños y a los peruanos, causando legítima indignación y rechazo, sino que también ha sumado un nuevo componente negativo a las relaciones entre nuestros países.



Se trata de un factor más profundo y complejo, pues se sitúa en el campo de la cultura y de las percepciones. Es decir, contribuye peligrosamente a la simplificación de los problemas involucrados pues se corre el peligro que se constituya un simple pero poderoso silogismo, que expresa en el inconciente colectivo lo siguiente: se trata de una compañía que ha ofendido al Perú cuyo capital tiene origen en Chile, luego son los chilenos los que han ofendido al Perú



Creo que constituiría un error creer que este hecho, absolutamente reprobable, represente actitudes "de los chilenos", es decir del conjunto de los chilenos, hacia los peruanos y el Perú. Los errores y torpezas, como las señaladas, los aciertos y desaciertos de las empresas cuyo capital es de origen chileno (en un mundo cada vez más globalizado, en el cual los capitales internacionales tienen una sola bandera: la ganancia y su reproducción) o las lógicas de arrogancia, xenofobia o ignorancia hacia el Perú que expresan ciertos sectores de las elites económicas, políticas, militares y culturales en Chile, no representan a la gran mayoría de los chilenos.



Si queremos realmente profundizar nuestras relaciones y resolver definitivamente conflictos, diferendos y posiciones sobre un conjunto de temas. ¿No será que ha llegado la hora de fortalecer mecanismos políticos e institucionales de regulación y diálogo para la resolución amistosa de conflictos y propiciar la integración política, social y cultural para que los factores del mercado y del dinero no constituyan los principales factores que determinen los niveles de integración o conflicto entre nuestros países?



Las relaciones entre Perú y Chile deben ser analizadas y abordadas tomando en consideración sus múltiples factores. Por un lado, se encuentran las visiones y temas pendientes del pasado; la necesidad de garantizar y al mismo tiempo regular la expansión de capitales y las inversiones; los conflictos o contenciosos entre empresas o grupos privados; la necesidad de transparentar compras y venta de armamentos y los mecanismos institucionales de dialogo y cooperación constituidos por los gobiernos. Por otro lado, es necesario entender que las relaciones son también relaciones entre los pueblos, las que se expresan de manera rica y diversa en los ámbitos políticos, sociales, regionales y culturales.



Lo anterior no significa desconocer los problemas pendientes, así como los conflictos antiguos y nuevos, los que debemos sincerar y enfrentar para construir relaciones sólidas, complementarias y respetuosas de cara al Siglo XXI. Pero ésta no es una responsabilidad que recae solamente en los gobiernos, ni tampoco es una tarea comercial y económica exclusiva de los empresarios y agentes económicos. Es ante todo una tarea de los ciudadanos, de sus partidos políticos, de sus organizaciones sociales, de sus actores culturales e intelectuales.



Creo que la exhibición por parte de Lan Perú de programas como el mencionado contribuye a deteriorar las relaciones y percepciones entre peruanos y chilenos en un ámbito que es quizás el más importante y el que tiene más arrastre y deudas pendientes: el de la cultura. Entonces, frente a este incidente vale la pena preguntarnos: ¿Por qué tendríamos que aceptar peruanos y chilenos que nuestras relaciones se deterioren por las conductas de grupos o intereses privados?, ¿Por qué identificar empresas privadas (por muy útiles o legitimas que sean) con nuestros pueblos, su historia y su cultura? Es hora de revalorizar nuestros Estados-Nación, sus capacidades reguladoras, promotoras y de agentes del desarrollo económico.



No tengo duda que somos muchos más los chilenos y peruanos que queremos construir lazos entre nuestros países, basados en la complementariedad, la dignidad y el respeto a la soberanía económica, política, social y cultural de nuestros pueblos, en una Sudamérica cada vez más integrada, autónoma y con peso real en el escenario internacional.



Solo así podremos construir una relación bilateral de cara al futuro.



Esteban Silva Cuadra. Cientista político chileno radicado en Lima. Ex asesor de Alejandro Toledo.


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