¿A quién le teme Augusto? - El Mostrador

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¿A quién le teme Augusto?

por 13 junio, 2005

Durante los días 2 y 4 de junio se acaba de celebrar en la ciudad de La Habana, Cuba, el primer "Encuentro Mundial Contra el Terrorismo, Por la Verdad y la Justicia". Participaron delegados de 63 países que dieron a conocer, con escalofriantes detalles, los testimonios de miles de personas que fueron víctimas de las políticas de terrorismo de Estado que fueron aplicadas por parte de las dictaduras militares que asolaron el continente latinoamericano durante los años setenta y ochenta.



Si bien el dolor es un fenómeno que las personas sufren en forma individual, una de las conclusiones del encuentro fue que las prácticas de tortura, prisión política y desaparición forzada de personas, que solemos identificar con el nombre jurídico de "violaciones a los derechos humanos", tuvieron un origen y expresión social e histórico común en todos nuestros países. A quienes se torturó, hizo desaparecer y morir fueron hombres, mujeres y niños concretos, que por su participación en los movimientos y gobiernos populares, como el del Presidente Salvador Allende, representaron para los intereses económicos amenazados "el cáncer que había que extirpar".



Por otra parte, quienes materializaron las prácticas represivas, de brutalidad inédita, entre otros por su alto grado de cientificidad con el que se las aplicó, en su mayoría fueron jóvenes militares, de origen también popular, que a través de distintos procesos complejos de inducción psicosocial, sino por amenaza directa, tuvieron el triste honor de hacer "el trabajo sucio" de otros.



Sin embargo, antes y tras la cámara de tortura, hubo hombres y mujeres conscientes de lo que se hacía, que diseñaron los procedimientos; facilitaron la infraestructura; "capacitaron" los recursos humanos que habrían de detener, torturar, ejecutar, desaparecer.



Un ejemplo ejemplar de tal operación fue la denominada Operación Cóndor, que elaborada, articulada y coordinada desde Santiago de Chile, transnacionalizó el terror por nuestro continente, propagando la represión, allanando el camino para la generalización de las políticas neoliberales que se comenzaron a aplicar de la mano de las dictaduras.



Actualmente se encuentra bastante documentado que en el marco de este "Acuerdo de Cooperación" de las dictaduras militares, liderado por el chileno Manuel Contreras, se cometieron los asesinatos del líder demócrata cristiano Bernardo Leighton, atacado con su esposa en Roma; del ex ministro chileno Orlando Letelier; del ex presidente de Bolivia, general Juan José Torres, asesinado en Buenos Aires; de los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, también en Buenos Aires; así como del doctor Agustín Goyburú, dirigente del Movimiento Popular Colorado, de Paraguay, y de cientos de activistas políticos chilenos, argentinos, paraguayos, uruguayos y brasileños.



Correspondencia de las policías secretas de la región, registros y hojas de entrega de detenidos, fichas, fotografías y pasaportes de activistas de izquierda argentinos, chilenos, paraguayos y brasileños, planes de eliminación de sospechosos, reportes de desplazamientos de subversivos por el cono sur, dan cuenta de que estos hechos no pudieron ser perpretados sin el conocimiento y venia de las autoridades superiores de estos distintos países.



¿Le cupo una responsabilidad directa al general Augusto Pinochet Ugarte en esta transnacional del terror, que reunió a importantes generales de todo el Cono Sur a delinquir desde Santiago, en momentos que él detentaba el cargo de Presidente de la República de Chile y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas? ¿El Sr. Pinochet tiene información que aportar para esclarecer estos delitos de lesa humanidad?



Los familiares de los luchadores sociales torturados, muertos y desaparecidos exigimos que el ex general se pronuncie. Que más allá de la extraña manera en que los Tribunales de Justicia chilenos velan porque se mantenga el orden y la paz social en Chile, revocando procesamientos y aplicando la amnistía, exigimos que el ser humano que responde por el nombre de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte muestre su rostro a la ciudadanía, al país, a la humanidad y se haga responsable de lo que hizo o de lo que dejó hacer.



¿A qué le puede temer alguien que ejerció el poder "total" en nuestro país, que sintió que era el segundo "libertador" de la patria, a quien debemos el itinerario de la "transición política a la democracia", a quien facilitó que germinara el "milagro económico chileno"? Si ya tu nombre siempre estará asociado a Contreras y la DINA; si ya todos tus aparentes logros siempre irán entre comillas; si ya ni tus aliados civiles y militares de otrora, así como el imperio que te alentó, se acuerdan de ti; si ya tus platas están embargadas.



Augusto, basta de patetismo, no te escondas tras los tecnicismos, estás en el mejor de los escenarios para dar la cara: ya no tienes nada que perder.



Manuel Guerrero Antequera es sociólogo y profesor universitario.

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