Relaciones Chile-Estados Unidos: ¿normalidad o excepcionalismo? - El Mostrador

sábado, 21 de abril de 2018 Actualizado a las 13:52

Autor Imagen

Relaciones Chile-Estados Unidos: ¿normalidad o excepcionalismo?

por 31 octubre, 2005

Los vínculos entre Chile y Estados Unidos se han caracterizado por transitar entre opciones extremas. Rivalidad, equilibrio, alineamiento y conflicto son términos que han marcado el devenir de una historia compleja, signada por el excepcionalismo de países con trayectorias paralelas y no siempre convergentes. Hoy, luego del fin de la guerra fría y en medio del proceso de globalización, la experiencia nos indica que es más conveniente consolidar relaciones normales, donde se puedan hacer valer las coincidencias y procesar positivamente las diferencias, en un marco de respeto mutuo, amistad y cooperación.



El siglo XIX fue testigo de las disputas chileno-norteamericanas por la hegemonía en el Océano Pacífico, llegando incluso hasta el borde de la guerra a raíz del "incidente del Baltimore", barco anclado en la bahía de Valparaíso al cual pertenecía un marinero muerto en una riña callejera. Washington desconfiaba del Ejército más poderoso del sur del continente, hace poco victorioso en la contienda con Perú y Bolivia, y con la riqueza recién adquirida del salitre, recurso que lo situaba en la esfera de influencia de Inglaterra y que motivaba la necesidad urgente de neutralizar su fuerza.



Pero, al poco tiempo, la revolución de 1891 vino a debilitar al vecino díscolo y circunstancias posteriores dieron ocasión de mantenerlo a raya, puesto que no volvió a recuperar la situación expectante en que alguna vez se encontró y la crisis de 1929 terminó con el ciclo del nitrato, inaugurando con el cobre la era del dominio de los Estados Unidos.



Los años venideros fueron testigos del comienzo de la guerra fría, pasando por el alineamiento del gobierno de González Videla, la Alianza para el Progreso y la consideración de la antigua democracia chilena como el modelo para enfrentar a la Cuba revolucionaria. Después, el gobierno de Salvador Allende se convirtió en el experimento a derrotar para que no sirviera de ejemplo a otros países similares como Italia y Francia. El golpe militar de 1973 pasó a ser el símbolo de la intervención de la Casa Blanca y su imagen internacional se tiñó de responsabilidad por su apoyo a las dictaduras, las violaciones de los derechos humanos y el terrorismo de Estado.



Tras la caída del muro de Berlín se inició un nuevo período, esta vez guiado por la promoción de la democracia, los equilibrios macroeconómicos y los Tratados de Libre Comercio, situación que una vez más encontró a Chile como un alumno aventajado. De esta manera, vivimos en la actualidad el mejor momento de las relaciones bilaterales, salvo por el caso de Irak, lo que ha hecho decir a connotados representantes de la política criolla que debemos constituir una Alianza Estratégica, que somos el Israel de América Latina, o que para ser realistas requerimos como única opción pragmática transformarnos en los mejores socios de la mayor potencia del planeta. Tales opiniones no son más que la continuidad de la visión tradicional, que junto con destacar el excepcionalismo de Chile en la región, propone su complemento natural con el establecimiento de vínculos excepcionales con Estados Unidos.



La verdad es que estrategias como ésta siempre han terminado mal, en desgracia o tragedia, pues no obedecen a los intereses nacionales de un país al que le conviene integrarse con su entorno, y participar en un sistema internacional que contenga una pluralidad de poderes y que se rija por el derecho, así como una globalización con reglas que permitan gobernarla. Por eso somos contrarios al unilateralismo y no estamos de acuerdo en que la región sea considerada por las Administraciones norteamericanas sólo cuando se producen problemas que afectan a su seguridad, tales como la inmigración, el narcotráfico y la inestabilidad política.



El mundo actual es interdependiente, complejo y fragmentario, por lo que si bien en el plano militar y político existe una sola gran potencia, en los demás se encuentran múltiples actores y procesos que permiten contar con márgenes de autonomía, los cuales deben ser aprovechados por las naciones de menor tamaño relativo para concretar de mejor forma sus objetivos.



En todo caso, evitar los "pro" no significa privilegiar los "anti", ya que tampoco nos conviene el enfrentamiento, razón por la cual preferimos relaciones maduras y previsibles entre dos países de dimensiones muy disímiles. Abrirse al exterior implica tener la capacidad de construir vínculos plurales y balanceados que permitan manejar distintas opciones según los escenarios que se planteen, partiendo de un cálculo costo/beneficio que, más allá de cualquier perspectiva autorreferente, pueda sustentar las metas nacionales a partir de una presencia regional activa.



Del mismo modo, es necesario construir un nuevo enfoque de política exterior que facilite la actuación de Chile dentro de la complicada red institucional en la que se toman las decisiones en Washington. No podemos perder de vista el aumento de la influencia latina en los Estados Unidos y el correspondiente incremento progresivo de su poder de lobby, factor que debiera estimular el diseño de acciones e instrumentos destinados a fortalecer nuestra presencia en tales espacios.



En síntesis, debemos ser capaces de replantear los lazos con el gigante del norte, en términos de normalidad, equidad y fluidez, fortaleciendo la cooperación para la gobernabilidad democrática y la cohesión social del hemisferio, en conjunto con el resto de América Latina, en la lógica de resolver problemas y poner en perspectivas más viables la superación de la antigua dicotomía entre ser independientes o patio trasero del imperio.



__________________________________________





Cristián Fuentes V./ Cientista Político.






Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$89.900
Semestral:
$49.900
Trimestral:
$24.900
Mensual:
$9.900

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)