Suicidios a lo bonzo: ¿otra costumbre nacional? - El Mostrador

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Suicidios a lo bonzo: ¿otra costumbre nacional?

por 6 noviembre, 2005

En la última semana la TV ha comentado con amplitud casos de animales maltratados. Un mendigo demente usaba perros drogados para conmover a los peatones, otra persona manejaba un criadero de poodle, manteniéndolos al borde de la muerte y el canibalismo. Perros hambreados deambulan por las calles y una señora que por caridad cuida a 120 de éstos, es entrevistada como fenómeno raro. Dos perros enloquecidos de desamparo despedazan a un bebé abandonado. Algunos telespectadores opinaban que había que mandar a los perros sin dueño al Sur. A lo mejor a la misma isla de Lavín. Que ahí se entiendan perros y reos. Estas noticias se repitieron mañana, tarde y noche, agotadoramente durante días, así como otras relacionadas con robos o ajustes de cuentas.



No ha causado el mismo revuelo periodístico, sin embargo, el hecho de que un grupo de trabajadores desempleados quisieran autoinmolarse a las puertas de la Municipalidad de Viña, por no poder acceder a empleos mínimos (octubre, 2005). Carabineros lo impidió y fueron trasladados al hospital para curarse las heridas. No supimos si vivieron, no conocimos sus historias ni sus vidas.



No sabemos el número, la forma, ni las razones del suicidio en nuestro país. Tironi dice que en Chile disminuye la FIB [1] al mismo ritmo que crece el PIB. Tampoco se analiza las razones para que los chilenos elijamos incendiarnos vivos. Los medios de comunicación masivos prefieren informarnos acerca de las vicisitudes del matrimonio de la señora Bolocco.



Hay más suicidios a lo bonzo en Chile que en ningún lugar del mundo, incluso que en regiones budistas donde nació la práctica de la autoinmolación. Después de las protestas de monjes de este credo contra la invasión norteamericana a Vietnam, hubo otras a propósito de la masacre de Tiannamen en China y algunos intentos de protesta política de iraníes en Londres y París. Pero en general no se informa un gran número de casos de esta práctica en el mundo.



Es por eso que aún sorprende que nuestra clase política acostumbrada a las "señales" no analice ésta. Que no se considere que ello no debería dejar a nadie indiferente en un país civilizado. Un país que ha pasado a "las Ligas Mayores" y que está entre los "mejores para hacer negocios".



Aparentemente todo empezó en Concepción, frente a la Catedral el 11 de noviembre de 1983, cuando se quemaba a lo bonzo Sebastián Acevedo Becerra, de 50 años, obrero de la construcción, padre de 4 hijos. Luego se autoinmolaba en Lota Alto, Marcia Miranda de 24 años, el 23 de noviembre de 1984. Más tarde, el 18 junio de 1999, en Concepción, lo hacía Hugo Sánchez Hernández de 54 años. El 1 de diciembre del 2001, Eduardo Miño, 50 años, cesante, víctima de la asbestosis, se autoinmolaba frente a La Moneda clamando en sus últimas palabras "Mi alma que desborda humanidad, ya no soporta tanta injusticia".



El 16 de abril del 2002, El Mercurio de Antofagasta comentaba que el suicidio de un trabajador constituía el octavo del año en la Segunda Región, dos de ellos a lo bonzo. En mayo del mismo año, dos trabajadoras de los planes de empleo de emergencia, Melisa Flores de 37 años embarazada y Graciela Pozo de 27 amenazaron con suicidarse de esta misma manera frente a la Intendencia Regional de Viña del Mar en una protesta de 110 trabajadores que no recibían su salario hacía más de un mes, alcanzando a rociar sus cuerpos e ingerir parafina. El 9 de agosto del mismo año lograba este cometido un joven de 28 años en Curacautín, incendiándose vivo. Luis Carrasco y Jorge Casanova amenazaron con la autoinmolación si se persistía en no pagarles la indemnización cuando fueron despedidos de Correos junto a otros 1600 trabajadores.



En enero de 2005 se quema en la cárcel de Concepción, el reo Felipe Pavez de 24 años, queda con 40% de su cuerpo quemado y no sabemos si vive. El 27 de diciembre de 2003 en el Penal de Castro, se quema vivo el reo Luis Núñez, de 21 años. El 17 octubre de 2002 hizo lo mismo el dirigente vecinal Manuel Sanhueza en Concepción.



El 11 mayo de 2004 se auto inmolaba en Antofagasta el anciano obrero Emilio Cerda de 78 años. La información sólo se comentó en los diarios del Norte. En La Tercera, mereció un recuadro en breves con un titular llamativo por lo agresivo: MUERE SUJETO QUE SE QUEMÓ A LO BONZO. Probablemente es la forma en que los grandes medios expresan su rechazo al suicidio, ya que defienden el derecho a la vida.



Todos ellos murieron protestando contra una injusticia y dejándonos también a nosotros muertos de tristeza y de vergüenza. Cada chileno quemado deja una mancha en el asfalto y como dice Gonzalo Rojas, en su poema a Sebastián Acevedo: La Mancha nunca se podrá borrar del cemento.



* (1) Felicidad Interna Bruta



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Patricia Santa Lucía es periodista

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