¿Odio, miedo o fracaso en Haití? - El Mostrador

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¿Odio, miedo o fracaso en Haití?

por 19 enero, 2006

Los miedos y contradicciones del embajador Juan Gabriel Valdés en su misión en Haití parecen de película. Recuerdan la trama del gran film de zombies del maestro del terror llamado Wes Craven, que en 1987 hizo una película entrañable del libro La Serpiente y el Arcoiris del antropólogo norteamericano Wade Davies. Este, enviado por una multinacional farmacéutica para indagar la fórmula de los polvos que se empleaban para crear "muertos vivientes", termina prendido de la magia vudú, luchando contra un "bokor", al que había visto en sueños premonitorios.



A Valdés le ha pasado algo similar. Fue a Haití como delegado del secretario general de la ONU para dirigir una misión de estabilización, con el claro mandato de generar un entorno estable para realizar elecciones e instalar un nuevo gobierno. No ha logrado nada hasta el momento, pero de manera muy conveniente para él, se convierte en blanco de una ignota conjura de fuerzas ocultas, que le da la oportunidad de titulares de prensa del tipo "Odio contra Embajador Valdés".



Es posible que en sus sueños premonitorios, Valdés haya visto una exitosa culminación de la misión en febrero del 2006. Que lo dejaba puesto para otra misión, tal vez en Chile, tal vez un ministerio... Pero el calendario falló, razón por la cual la "insostenible situación de Valdés en Haití y la campaña de odio", tienen un tufillo manifiestamente tóxico.



Es evidente que la misión de estabilización - hasta el momento - es un fracaso. Detrás de las portadas militares, entre las que se cuenta el oscuro episodio de la muerte del general brasileño Urano Texeira de Matta, existe una realidad que demuestra que el país no ha avanzado significativamente ni en su economía, ni en su orden administrativo ni menos en las garantías políticas y la seguridad que permitan la realización de elecciones legítimas. La prueba más clara es que ellas se han postergado ya varias veces.



La misión en Haití fue siempre evaluada como un valioso ejemplo de cooperación sur-sur y de multilateralismo, así como una opción opuesta al modelo de intervención de los Estados Unidos. Sobre todo porque va acompañada de un fuerte mandato en materia de derechos humanos, desarrollo económico y diálogo político nacional, cuyo éxito validaría a la ONU en el manejo de estos temas.



Pero todo parece indicar que, al menos bajo la conducción de Juan Gabriel Valdés, eso no ocurrirá. La misión no se ha tomado en serio su mandato en materia de derechos humanos y la situación es definitivamente desastrosa. Los crímenes del hospital de Puerto Príncipe, de directa responsabilidad de la Policía Nacional de Haití, o la fosa común de Titanyen con miles de cadáveres, son un ejemplo de que los derechos humanos se siguen violando ante la pasividad de la Minustah.



Ésta ha sido incapaz de crear comprensión y confianza en la población acerca del papel de la fuerza multinacional, no elabora informes ni publica nada que permita a la población informarse, partiendo de la base que el 90% de ella solo habla kreole. No existen acciones consistentes para desarrollar una institucionalidad de protección de las personas ni comisiones de la verdad, cortes penales internacionales o acciones similares. Ha sido incapaz de elaborar y desarrollar información propia, no ha puesto en marcha el centro de análisis mixto prometido y su capacidad de inteligencia es prácticamente nula para controlar la eficiencia de la acción militar y dialogar con las autoridades locales.



La percepción de la población es que crecientemente la policía está controlada por los viejos paramilitares y que solo se reprime a las organizaciones pro Aristide. La sociedad vuelve a articularse en torno a la violencia y el poder de las bandas, ahora incluso de narcotraficantes, articuladas al poder político de turno. Ello, unido al incumplimiento del programa de ayuda económica hace que la Minustah sea un fracaso, y que la gestión de Valdés sea una bruma de la cual no sabe cómo salir.



En La Serpiente y el Arcoiris del citado Wade Davies, éste descubrió que una de las sustancias de la zombificación es la tetrodotoxina, potente veneno neurotóxico, que se encuentra abundantemente en el famoso pez globo, variedad de amplia difusión en todo el mundo. En Japón, país de cultura milenaria, cada año mueren intoxicados algunos cientos de ansiosos gourmets, debido a su afición por comer este pez, cuya preparación solo está reservada a chefs autorizados. Haití amenaza convertirse en la tetradotoxina política del embajador Juan Gabriel Valdés, de origen MAPU y ansioso gourmet del poder político. La enfermedad tropical que lo llevó a Miami también es neurotóxica y aparentemente ya acabó con su corta carrera en la ONU.

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