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Foro Mundial del Agua: ¿Acciones locales para un Reto Global?

por 1 mayo, 2006

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El discurso inaugural pronunciado por el Presidente mexicano Vicente Fox con el que se dio inició al IV Foro Mundial del Agua, que tuvo lugar en la ciudad de México, entre el 16 y el 22 de marzo recién pasado, permitió cifrar esperanza de que el derecho al agua sería, finalmente, reconocido como un derecho humano y que, en este marco, serían valoradas las prácticas ancestrales de los pueblos indígenas y comunidades locales que desde tiempos inmemoriales han hecho uso sustentable y equitativo del agua, a la que han reconocido como un elemento esencial y sagrado.



En dos oportunidades Fox se refirió al derecho humano al agua, y citando un pasaje del libro sagrado de los maya "Popol-Vuh", que aludía a la concepción indígena del agua, instó a todas las naciones del mundo a recordar que "lo que hacemos con el agua lo hacemos con nosotros mismos y con los que más queremos".



El reto planteado a los más de 15.000 participantes del IV Foro Mundial del Agua y a los 130 ministros de Estado asistentes, era indagar en el ámbito local las soluciones para recuperar el equilibrio mundial del uso del agua. Así rezaba la convocatoria y de ahí el lema del Foro "Acciones locales para un reto global".



Lamentablemente, las expectativas se frustraron. La Declaración Ministerial adoptada el día 22 de marzo, se limitó a exigir la instrumentación de políticas públicas en materia de acceso al agua y saneamiento, que permitan cumplir en los próximos diez años los objetivos impuestos por Naciones Unidas en orden a reducir al 50% el número de personas que en la actualidad no tienen acceso al agua potable.



Los compromisos en materia medio ambiental son ambiguos. Los representantes gubernamentales se refieren a la temática en términos que significan omitir incluso las obligaciones ambientales vigentes en el sistema internacional y en la mayoría de las legislaciones nacionales. En su declaración, los ministros se limitan a relevar la importancia de acrecentar la sustentabilidad de los ecosistemas sin garantizarla.



Las comunidades locales y Pueblos Indígenas -a pesar del lema- quedaron proscritos de la declaración. La declaración solo valora la importancia de involucrar a mujeres y jóvenes como actores relevantes en la planeación y gestión de los servicios de agua y, según proceda, en los procesos de toma de decisión.



Finalmente, los ministros y representantes de gobierno se negaron a reconocer el derecho al agua como un derecho humano fundamental.



Sin embargo, es importante relevar que la declaración fue adoptada con el voto disidente de la Unión Europea, Bolivia, Cuba y Venezuela, quienes abogaron por el reconocimiento del agua como un derecho humano, por considerarlo estratégico para la humanidad.



El Ministro de Agua de Bolivia, Abel Mamani, dejó consignado cinco premisas fundamentales para darle al agua el estándar de un derecho humano, a saber:



El Agua es un derecho humano fundamental y un pre-requisito para la realización de otros derechos humanos.



El Agua pertenece a la Tierra y a todos los seres vivos, incluyendo a los humanos. Es responsabilidad de todos proteger el acceso al agua para todas las forma de vida y para la Tierra misma.



El Agua es un bien común y, por tanto, su gestión debe permanecer en el ámbito público, social, comunitario, participativo, equitativo y sin fines de lucro.

El agua no debería privatizarse ni incluirse en acuerdos de inversiones y libre comercio.



Finalmente, hizo un llamado a generar un cambio profundo en la organización y diseño del Foro Mundial del Agua, para permitir una inclusión mayoritaria y decisiva en las deliberaciones de los más pobres y necesitados de agua.



Lamentablemente, la postura del Ministro Mamani así como de los miles de representantes de la Sociedad Civil que asistieron al Foro no fueron consideradas. Las organizaciones humanitarias, ONGs, Pueblos Indígenas y otras instancias participantes, mostraron de manera irrefutable que la actual política hídrica mundial amenaza con una crisis social y ambiental sin precedentes.



Millones de personas en el mundo carecen de agua, solo en Europa 41 millones de personas no acceden a agua segura, mientras que 85 millones carecen de saneamiento básico. Según lo informado por el Programa Mundial de Evaluación de Recursos Hídricos de Naciones Unidas, en el planeta más de 1.000 millones de personas carecen de un acceso seguro al agua potable. Consignando, además, que existe un incremento significativo de desastres relacionados con el agua que hacen imperativo el desarrollo de una política sostenible y equitativa de los recursos hídricos.



La evidencia presentada en el IV Foro Mundial del Agua, muestra que en todo el mundo compañías mineras, agroindustriales, forestales y otras empresas extractivas, monopolizan las aguas aprovechando los mecanismos privatizadores vigentes en la legislación interna y, recientemente, son además impuestos por los Tratados de Libre Comercio. Desabasteciendo así a pequeños agricultores y asentamientos humanos, principalmente indígenas, y generando desplazamiento de la población a sectores peri-urbanos y urbanos, en condiciones de extrema vulnerabilidad cultural, social y económica.





La Declaración con la que concluye el IV Foro Mundial del Agua, ni siquiera hizo un esfuerzo por compatibilizar las perspectivas económicas y sociales en torno al agua, que estuvieron presente en las múltiples mesas de discusión durante los seis días de debates. Por el contrario, reafirma la importancia crítica del agua dulce para el desarrollo, haciendo una adscripción mas bien teórica por el desarrollo sustentable, pues no compromete acciones tendientes a garantizar el equilibro ambiental y la sustentabilidad hídrica. En el plano político, como ya ha sido señalado, ni una mención a las acciones locales, menos a su incidencia para los retos que impone la globalización. Sobre Pueblos Indígenas y sus derechos ancestrales al agua, ni una palabra. Solo se consigna un feble compromiso de impulsar políticas públicas destinadas a favorecer el acceso de los sectores más pobres al agua potable y a servicios de saneamiento.



En síntesis, el IV Foro Mundial del Agua pasará a la historia como el Foro del olvido, pues los Ministros olvidaron el lema que estructuraba la convocatoria "Acciones Locales para un Reto Global", que exigía al menos un pronunciamiento a ese respecto.



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Nancy Yáñez. Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas
(Observatorioderechosindigenas@yahoo.es).

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