Escasez de contenidos: la amenaza latente - El Mostrador

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Escasez de contenidos: la amenaza latente

por 17 mayo, 2006

Hoy en día, es posible observar un desarrollo que no se detiene en las fronteras de productos y plataformas, en los sectores de telecomunicaciones, medios de comunicación y la tecnología.



Con el desarrollo tecnológico ha crecido el acceso del consumidor a distintos medios de entrega de contenidos. De igual manera, con el desarrollo tecnológico ha crecido fuertemente la necesidad y capacidad de elección del consumidor, lo que hace necesario modificar la oferta en materia de contenidos, en Chile y en el mundo. Cada vez más se requiere de contenidos más segmentados. Es relevante, en todo caso, considerar que el terminal tiene un impacto en el despliegue y formato de los contenidos emitidos. Evidentemente, no es lo mismo, los contenidos que se puedan entregar a través de un TV o un PC, que los que se puedan entregar en un terminal móvil, en que el tamaño de la pantalla es relevante.



Sin embargo, se advierte que la percepción de contenidos de valor no está en los servicios de radiodifusión televisiva y sonora. Se sostiene que la contemplación del televisor o la audición de radio se erosiona más que la lectura de libros y revistas o que el uso de consolas de videojuegos, por ejemplo. (1)



Dónde esta la causa, probablemente en la falta de contenidos atractivos, generados en dichos medios. De hecho, Internet, ha evolucionado de manera distinta a los servicios de radiodifusión sonora y televisiva, cuestión que ha traído consigo la alta ocupación del tiempo libre, en la web.



En Chile, en lo relativo al esfuerzo por crear contenidos locales, tenemos buenos ejemplos en las radios comunitarias y algo en la Televisión abierta, y, en lo relativo al alto nivel de segmentación, en la Radio El Conquistador, quienes, además, se han caracterizado a lo largo de los años por la creación de contenidos de valor y en el interés por aportar al país, en ese sentido. El punto es que esa capacidad, que hoy tienen sólo unos pocos, debe crecer a todos los ámbitos y debe poder mantenerse en el tiempo, sin que los esfuerzos por mantenerlos se desgasten.



Así, estamos en frente de una situación en que no hemos logrado determinar las necesidades en materia de contenidos de nuestros consumidores, ni hemos logrado propiciar la capacidad creativa de cada uno de los entornos culturales que Chile alberga y no nos hemos hecho cargo del nuevo mundo que nos abre la era digital.



El problema de la escasez de contenidos tiene 2 aristas fundamentales: la primera, dada por el incentivo a la creación de contenidos y la técnica que la soporta y la segunda, por la insuficiente protección de los derechos de propiedad intelectual, que podría dejar sin soporte a la creación, para el mundo digital.



En lo relativo a los incentivos para la creación de contenidos, debemos pensar en ¿cómo hacemos que los productores de contenidos, se den cuenta de este nuevo entorno? Para ello, es necesario disponer políticas que puedan comunicar adecuadamente los efectos de la rigidez en materia de producción de contenidos y los beneficios que la creación y emprendimiento tienen en esta área. Dicha tarea debe ser transversal y no sólo enfocada a las telecomunicaciones y TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación).



Por otra parte, está el fomento a la especialización y calificación, en este nuevo entorno, que llevará a que existan profesionales dotados no sólo de talento, sino que además de capacidad para crear e innovar, considerando las necesidades del nuevo consumidor que crea el mundo digital.



Desde el punto de vista de la protección de los derechos de propiedad intelectual, es evidente que debemos tener presente que existirá interés en proveer contenidos, si y sólo si los derechos asociados a su creación y los derechos conexos se encuentran suficientemente protegidos. En Chile, la protección de la creación de una obra se encuentra en la Ley NÅŸ17.336, sobre propiedad Intelectual. Es aquí dónde debemos detenernos para poder asegurar que nuestra reglamentación extiende la protección al mundo digital, dónde los programas computaciones y los adaptaciones literarias producidas por la radio y televisión, ya tienen protección expresa a través del artículo 3 numerales 5) y 16) de la ley NÅŸ17.336. Sin embargo, cabe preguntarnos que pasa con la producción de otra índole a radio y televisión que no corresponda estrictamente a una obra artística y con los contenidos que circulan a través de Internet. Nuestro actual marco normativo, entre otras tantas cosas, vincula el contenido al medio de transporte y/o a su generación, cuestión que dificulta la posibilidad de extender su protección al mundo digital, con todas las posibilidades que se abren.



Otra cuestión relevante, en materia de protección de DPI (Derechos de Propiedad) Intelectual es la seguridad de las redes de transporte. Evidentemente, no existirá incentivo en servicios innovadores para los proveedores de contenidos, si las redes de transporte no dan la confianza suficiente que la información que transita no será vulnerable.



Así, los desafíos son, por una parte, incentivar la creación y la innovación, no sólo de contenidos sino también de nuevos servicios, determinando adecuadamente las necesidades del consumidor chileno y, por otra, incentivar la mantención y construcción de redes de transporte seguras y confiables, así como servicios innovadores confiables en esta línea.



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1 Libro Verde sobre la Convergencia de los Sectores de Telecomunicaciones, Medios de Comunicación y Tecnologías de la Información y sobre sus Consecuencias para la Reglamentación, En la Perspectiva de la Sociedad de la Información, Comisión Europea, Bruselas, 3 de Diciembre de 1997, pág.15.



Ximena Rojas Prosser, abogado especialista en mercados regulados

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