¿Y cuánto podemos gastar? - El Mostrador

Viernes, 17 de noviembre de 2017 Actualizado a las 22:32

Autor Imagen

¿Y cuánto podemos gastar?

por 7 junio, 2006

Los últimos hechos ocurridos en nuestro país podrían hacer pensar que los chilenos hemos abierto un camino de lucha para exigir la satisfacción de demandas largamente postergadas y que el nuevo Gobierno, autodefinido como amigable con los excluidos, podrá ceder debido a la actual bonanza que están viviendo los precios de nuestra riqueza básica.



Lamentablemente nada puede estar más lejos de la verdad.



Desde que asumió la Concertación en 1990 se tuvo claro que había que demostrar al empresariado la seriedad de los nuevos gobernantes en el manejo de las cuentas públicas. Sin altos precios del cobre, y aún sin reglas fiscales, ya se había incorporado a los principios de nuestra política fiscal el de mantener los equilibrios macroeconómicos y la responsabilidad durante el ejercicio presupuestario de cada año.



Y la ciudadanía apoyó esta concepción. Se necesitaba tranquilidad y estabilidad democráticas.



Fue así, como desde los primeros años, cada aumento en el gasto, por emergencias o decisiones de cada nuevo Gobierno en su primer año, fue afrontado con una reformulación presupuestaria, es decir con el acto de sacar recursos de un ítem y asignárselos al nuevo. Esto es sólo posible con las inversiones en inicio, porque el 90% del presupuesto fiscal está comprometido: un 80% en Gastos Corrientes, cuya mayor parte corresponde a sueldos y salarios, y un 10% a inversiones de arrastre que no se pueden interrumpir.



En el año 2000 se reforzó "la responsabilidad fiscal" con la regla de mantener un superávit estructural (SE) de un 1% del PIB para dar garantías al mundo y para resguardar al Tesoro Público del potencial aumento en los gastos que requeriría el Sistema de Pensiones.



La regla no existe en otros países y no corresponde a las orientaciones actuales del Fondo Monetario Internacional. Al contrario, este organismo ha estado recomendando a los países pobres aprovechar la actual bonanza internacional.



Es decir, Chile es el país más ahorrativo del mundo. Más aún que el propio FMI.



El cálculo del SE se hace fijando un nivel de Gasto Público tal que al restarlo de los Ingresos debe haber un superávit equivalente a un uno por ciento del PIB. Los ingresos no se calculan de acuerdo a las ganancias fiscales del año, por mayores precios del cobre u otras razones, sino de acuerdo a un promedio del posible precio del cobre y del crecimiento del PIB en los 10 años siguientes.



La lógica implícita es que todo aumento de ingresos financieros es temporal.



Todo aumento de ingresos financieros debe ahorrarse en activos financieros, pudiéndose gastar en años siguientes sólo las rentabilidades que obtengan dichos activos financieros.



A la fecha, el Gobierno Central ha generado casi 6 mil millones de dólares en excedentes financieros que mantiene invertidos en distinto tipo de depósitos, la mayor parte de ellos en el exterior.



Ante el aumento sistemático de los precios del cobre, el mayor Gasto Fiscal ya no sólo se considera una amenaza de desequilibrio macroeconómico, de déficit fiscal, inflación y endeudamiento externo, sino de la "enfermedad holandesa" o exceso de divisas producido por el alza en el precio de un recurso natural importante. El ingreso de divisas en exceso, dada la existencia de un tipo de cambio flotante, es decir controlado por las fluctuaciones del mercado, produce devaluación del dólar, lo que perjudica a las PYME exportadoras, principales generadoras de empleo.



En otras palabras, de acuerdo a la legalidad vigente y a las reglamentaciones que se ha impuesto la política económica, ningún Gobierno en Chile puede gastar más que lo que le permita el presupuesto y éste no puede aumentar más allá de lo que permita el PIB y el precio del cobre promedio de 10 años. Aún cuando las ganancias durante el período de Gobierno sean estratosféricas.



En años de bonanza se debe ahorrar y en años de recesión se gastará lo ahorrado.



Sin embargo, el 2005 inauguró una flexibilidad fiscal. Considerando que los Gobiernos serán sólo de cuatro años, el Ministerio de Hacienda decidió incorporar una cantidad de dinero en el primer año de cada nuevo Gobierno que le dé un margen de flexibilidad. Es así como el Gobierno de Michelle Bachelet cuenta con 300 millones de dólares ($159.102 millones) en 2006 para invertir en las medidas especiales de su Programa de Gobierno.



Por tanto, cuando el Ministro Velasco informa que los nuevos gastos ($31.000 millones) que trae consigo la satisfacción de las demandas de los estudiantes, no está tomando en cuenta para nada ni los mayores precios del cobre, ni los intereses obtenidos con la inversión de los excedentes. Sólo se está refiriendo a los $159.102 millones (US$300 milllones) de libre disposición. Explica que $16.000 millones serán extraídos de dichos fondos y los $15.000 millones restantes se sacarán del Presupuesto 2006 del Ministerio de Educación y, repetimos, los únicos recursos que se pueden reasignar en un presupuesto corresponden a inversiones, es decir el Mineduc postpondrá inversiones por ese valor que también son imprescindibles para la Educación en nuestro país.



En suma, de acuerdo a la política económica del Estado de Chile, hasta que no haya un crecimiento del PIB tendencial de más de un 8% promedio anual no se podrá hacer inversiones importantes. No se podrá realizar acciones imprescindibles para dar un salto en el desarrollo de nuestro país, y justamente para que el crecimiento del PIB se pueda acelerar. Para impulsar la creación de una economía del conocimiento.



¿Cómo se puede avanzar en ese camino sin grandes inversiones en educación, capacitación, innovación tecnológica, becas al exterior, financiamiento a la investigación científica y tecnológica y distintas formas de aprehensión de tecnologías importadas?



Pero, ya sabemos, por los cálculos en el PIB y el precio del cobre tendenciales, que, en los próximos años, no habrá ningún cambio importante en la economía chilena.



Michelle Bachelet no podrá gastar mucho más allá de lo aprobado en la Ley de Presupuestos donde ya está todo comprometido, salvo los US$300 millones de libre disposición con que cuenta el primer año. Tampoco en los tres años siguientes podrá gastar más de lo que le permite la regla del SE, basada en los precios del cobre y el PIB tendenciales de los próximos diez años.



La limitación de recursos económicos se profundiza con la limitación de recursos humanos. La mayor parte de los funcionarios destinados a los cargos de dirección del Gobierno carece de la capacidad creativa que le permita imaginar y transformar su área potenciando sus magros recursos. Sus escasas cualidades son orientadas a administrar lo que hay, a inventar cómo pueden acceder a mayores salarios y prebendas y a cuidarse de no dar ningún paso en falso para poder permanecer en el poder. Como la familia de Kim Il Sung se les instala en cualquier función pasando de expertos en seguridad social, a expertos en deportes, minería o educación. Son intercambiables y nunca desechables y su principal tarea es servir de colchón amortiguador entre el Ministerio de Hacienda y las reivindicaciones de los excluidos.



En estas condiciones nada en Chile puede cambiar, pero la ciudadanía debe saberlo.



El país es nuestro y no existe una única forma de guiar la economía. El porcentaje de la ciudadanía que vota, elige creyendo que los candidatos a gobernantes podrán cumplir sus promesas. Desconocen totalmente que las reglas de responsabilidad fiscal ya les tienen la suerte echada.



______________________________________________





Patricia Santa Lucía. Periodista.




Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$90.000
Semestral:
$40.000
Trimestral:
$20.000
Mensual:
$10.000

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)