Bachelet versus Bush - El Mostrador

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Bachelet versus Bush

por 9 junio, 2006

La Presidenta Michelle Bachelet, llegó ayer en visita oficial a la Casa Blanca, donde tuvo su primer encuentro con el Presidente de Estados Unidos George Bush. Según la prensa nacional y un extenso artículo del periodista Ascanio Cavallo publicado en la sección Reportajes de La Tercera del domingo 28 de mayo, la agenda de Bush tiene un solo punto: frenar la influencia del Presidente venezolano Hugo Chávez.



No se requiere ser un gran analista para darse cuenta de que Washington está preocupado por Chávez y su accionar en la región. La retórica chavista, junto con las alianzas que ha forjado, tienen a la Casa Blanca con los nervios de punta. Les irrita su influencia en Bolivia y su estrecha relación con el régimen cubano. Para Washington, Chávez agita negativamente las aguas de la región.



Como si ello no fuera suficiente, Venezuela postula a ocupar el asiento latinoamericano en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en reemplazo de la saliente Argentina. Y como corolario, Chávez mantiene buenas relaciones con Irán, país petrolero con el que departe amigablemente en la OPEP. El interés de Chávez por ingresar al Consejo de Seguridad lo pone al centro del serio conflicto internacional que origina el programa iraní de enriquecimiento de uranio, el que Washington considera como primer paso para el desarrollo de una bomba atómica.



Según recoge la prensa, en su reciente visita a Washington la Secretaria de Estado Condoleezza Rice y el Subsecretario Robert Zoellick le habrían planteado al Ministro Foxley que Chile debe plegarse al eje anti-Chávez o pagar las consecuencias, particularmente en el área comercial, y afrontar el retiro de una invitación a recibir la calificación de "aliado extra-OTAN". Debido al hasta ahora sólido estado de las relaciones bilaterales, esta advertencia resulta extraña.



Extraña además que no se hubiese tocado el tema de la Corte Penal Internacional (CPI), instancia a la cual Chile piensa prontamente plegar su firma. Estados Unidos se opone totalmente a la CPI y exige a sus aliados excluir a los ciudadanos norteamericanos -léase sus FF.AA.- de la jurisdicción de la Corte en caso de posibles violaciones a los derechos humanos y otras acciones penales. Una de las aplicaciones de la CPI serían posibles cargos de homicidio contra el pelotón de Marines involucrados en la masacre de Haditha ocurrida en Irak en noviembre pasado.



Según Cavallo, su artículo se basa en "versiones de la Cancillería". Pero se puede deducir que la "fuente" estuvo presente en la reunión que sostuvo Foxley con Rice y Zoellick. Según el relato, preocupa la tímida actitud de Foxley frente a la vieja estrategia del policía bueno -Rice- y el policía malo -Zoellick-. Dice Cavallo en su crónica que un sorprendido Foxley sólo atinó a responder que Chile aún no definía su postura sobre el candidato a ocupar el cupo que deja Argentina en el Consejo de Seguridad.



Preocupa que lo acontecido en la reunión con el Departamento de Estado se sepa recién un mes después. Preocupa que la ciudadanía sepa apenas diez días antes del viaje de la Presidenta Bachelet sobre el acoso, rayano en matonaje, que se ha recibido para que Chile se pliegue a la obsesión de Bush por frenar a Chávez.



Preocupa que Foxley haya callado lo ocurrido en el encuentro y que no informase a la opinión pública sobre las presiones y amenazas que Bachelet enfrentará en Washington. Y más preocupa que no haya hecho valer oportunamente el multilateralismo e independencia de la política exterior chilena. Y por último, preocupa que no esté mejor enterado de la política interna actual de Estados Unidos.



No se requiere un análisis de fondo para constatar que el gobierno de Bush carece hoy de capacidad para negociar o generar consensos y exigir o demandar lealtades dentro de EE.UU., y menos aún fuera del país. En noviembre hay elecciones complementarias donde se elige a toda la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado norteamericano. El gobierno de Bush se acerca a esa fecha con un nivel de aprobación que no sube del 31%, según la encuesta USA Today/Gallup, o del 36%, según CNN. Su nivel de rechazo asciende al 57% según CNN y al 65% según ABC/Washington Post. Y quienes no opinan están dentro del margen de error, por lo que el rechazo es mayoritario.



El huracán Katrina, las posibles intercepciones telefónicas ilegales de la Agencia de Seguridad Nacional, y por sobre todo el serio y complejo problema de la guerra de Irak, han terminado por liquidar la credibilidad de Bush. Así, el ambiente político para las elecciones de noviembre se presenta muy complejo para él y su partido: según la última encuesta ABC/Washington Post, la intención de voto es del 52% para los Demócratas y 40% para los Republicanos, lo que acarrearía el fin del control Republicano del Congreso.



El de Bush es un gobierno que a dos años y medio del fin de su mandato carece de poder negociador. En la actual crisis inmigratoria, por ejemplo, la postura de la Casa Blanca fue completamente rechazada y la Cámara y el Senado terminaron legislando dos proyectos completamente contrapuestos.



Entre las pocas maniobras que le quedan a Bush está buscar alguna salida a la guerra de Irak y acordar con la Unión Europea una solución al complejo problema nuclear que plantea Irán. Por tanto la Presidenta Bachelet debe escuchar cortésmente sus planteamientos sobre Chávez y luego recordarle, franca y directamente, algo que evidentemente no sabe: que las políticas de Estado de Chile se dictan en Chile.



Lo que Chile sí debe hacer es buscar un candidato de consenso con Brasil, México y Argentina, sus socios estratégicos. Si ese candidato es Venezuela, antes de aceptarlo hay que aclarar su postura frente a Irán y sus pretensiones nucleares. Como vemos en Haití, en la región ya existe un buen nivel de coordinación política. Por ende, si el extravagante Chávez quiere sentarse en el Consejo de Seguridad, deberá responder a las necesidades regionales y no a sus meros caprichos.



Desde el punto de vista estratégico, Chile debe buscar soluciones a su latente crisis energética. Chile tiene interés en acceder al gas boliviano y juega un papel gravitante como cliente de un posible acuerdo energético en América del Sur. Estados Unidos, que también enfrenta una seria crisis energética, poco o nada nos puede ofrecer en este ámbito.



Lo que se le debe responder con franqueza a Bush es que Chile tiene preocupaciones e intereses que priman por sobre su agenda personal. Cuando Chile era miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, hizo valer su independencia al votar en contra de la guerra de Irak. Chile siempre ha optado por el multilateralismo y no será ésta la ocasión de romper con esa tradición para votar por el candidato de Estados Unidos, que según la prensa sería una dócil Guatemala. Cuando busca la venia de la región en algún cuerpo internacional, Estados Unidos siempre presenta la candidatura de algún manipulable país centroamericano, sus instrumentos históricos. Recordemos que frente a la candidatura de José Miguel Insulza a la OEA, Washington opuso la del ex presidente salvadoreño Francisco Flores.



Los informes de prensa y el análisis de Cavallo en La Tercera muestran que al parecer nuestro Canciller no está a la altura de la exigencia de plantarse dignamente ante Washington a nombre de Chile. Ricardo Lagos nunca temió quedar mal con la Casa Blanca, y así orientó a su Cancillería. En parte porque Foxley no supo enfrentar y contener las presiones que encontró en Washington, y porque además no dio a conocer lo ocurrido a la opinión pública cuando había que hacerlo, la Presidenta Bachelet debe enfrentar toda la fuerza de la encerrona que le preparó el gobierno de Bush. Pero Chile no tiene razón alguna para plegarse a un frente anti-Chávez, sobre todo porque Venezuela puede ser un actor importante en la solución de nuestras necesidades energéticas. Esperemos que en relaciones internacionales Bachelet haya aprendido de Lagos y no del temeroso Foxley.





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*Jorge Garretón es un periodista independiente que trabaja para medios de habla inglesa de Estados Unidos, Canadá y Europa.

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