A propósito de los ingresos del cobre: La autocrítica de Frei Montalva - El Mostrador

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A propósito de los ingresos del cobre: La autocrítica de Frei Montalva

por 12 julio, 2006

No es cosa fácil para doña Juanita entender que con los cuantiosos recursos provenientes de los ingresos extraordinarios del cobre tengamos una actitud tan frugal. Y que cuando las demandas de mayor justicia se hacen sentir más fuerte, insistamos en ahorrar en una forma que la mayoría de las naciones europeas ni Estados Unidos se permiten. Le dicen que en tiempos de vacas gordas hay que economizar, para que en los tiempos de las vacas flacas, como en el bíblico relato de José, el faraón abra los graneros y gaste más. Suena convincente. Pero la señora Juanita tiene buena memoria y recuerda que durante la crisis asiática el Estado de Chile estableció la regla del superávit fiscal de uno por ciento del PIB. Hoy la queremos institucionalizar como ley. ¿En qué quedamos entonces? ¿No fueron años de vacas flacas? Y finalmente, la señora Juanita se pregunta si no habrá también épocas de vacas normales, en las cuales los beneficios del crecimiento económico se distribuyan en forma más justa.



La duda no es sólo de la señora Juanita. También la tuvo Eduardo Frei Montalva cuando vivió otros tiempos de bonanza económica, también por un alto precio del cobre. Así lo expresó en una carta adjunta a un memorando que remitió a Jorge Cauas, su jefe de asesores económicos. En ese documento, fechado el 31 de agosto de 1971, lamenta lo conservador que fue en estas materias. "Los dos años más o menos decentes que tuvimos, el 65 y 66, fue cuando expandimos el crédito. A partir del 67, en que aplicamos un sistema restrictivo, las cifras se nos vinieron abajo. ¿Qué habría ocurrido si hubiéramos continuado una expansión mucho más orgánica y controlada que la de este gobierno?". El Presidente Frei se refiere al gobierno de la Unidad Popular, que hizo uso y abuso de los ahorros que encontró en 1970 en las bóvedas del Banco Central. Ello la llevaría a alcanzar el 50% de los votos en las elecciones municipales de 1971. Luego, tal política expansiva sería un antecedente más del colapso de la economía. Eduardo Frei se preguntaba si no había un justo término medio entre el exceso y el defecto.



En su carta, Eduardo Frei recordaba a Cauas que "cuando en septiembre (de 1970) nos vimos en la necesidad de emitir para paliar los efectos de la elección, los monetaristas aseguraron que esto era la catástrofe. Pero no ocurrió así". Con tristeza agregaba: "La única conclusión que saco es que si hubiera escuchado algunos criterios políticos, creo que el resultado habría sido muchísimo mejor, con gran ventaja para los técnicos, para el país y, sobre todo, con gran ventaja para nuestro gobierno".



Treinta y cinco años después, la actual Presidenta de la República enfrenta un dilema similar. Lo ha hecho con valentía y en su especial estilo. Cada vez que está con su Ministro de Hacienda, le pregunta si pueden ir "un poquito más allá (Ríe) O sea, yo trato siempre de empujar mientras eso no implique poner en riesgo una política fiscal que es necesaria" (El Mercurio, domingo 9 de julio, D 6). El anuncio, dado el 21 de mayo, que gastaremos 130 millones de dólares de los excedentes del cobre expresa ese compromiso. Pero creo que tal solución ha resultado ser, a lo menos, una noticia modesta. Pues las protestas estudiantiles posteriores y las demandas de la ciudadanía han demostrado hasta la saciedad lo necesario que es apurar el crecimiento económico y aplicar políticas sociales más igualitaristas. Pues una cosa es ser prudente fiscalmente hablando, y otra cosa es caer en lo que Amartya Sen, Premio Nobel de economía, ha llamado el radicalismo financiero antiinflacionista y antidéficit público. Chile tiene una inflación bajo el rango de 4% anual y un superávit fiscal. Recordemos que el Tratado de Maastricht permite a los países europeos hasta una tasa neta de endeudamiento general que no exceda de un tres por ciento del PIB. Y que la política monetaria norteamericana está obligada no sólo a controlar la inflación sino que a promover el empleo. ¿No estaremos siendo más papistas que el Papa?



Con la humildad del lego, afirmo que realizar una política fiscal más justa podría promover un crecimiento económico más fuerte y sostenido. Además, nos ayudaría a financiar políticas sociales más dinámicas. Así la señora Juanita apoyaría más a su gobierno y sentiría que su democracia es más sensible socialmente. Sumo a todo lo anterior el hecho que los seguidores de Eduardo Frei M. y Salvador Allende G. demostraríamos que aprendimos algunas de las lecciones económicas de sus gobiernos, tanto las que nos inducen a la prudencia, como las que nos llaman a ser más justos. Y creo que Michelle Bachelet dormiría más tranquila, conciliando mejor su sensibilidad, de mujer y doctora, y su vocación por los desamparados y las clases medias de Chile, con los duros deberes de una Presidenta de la República que sabe decir que "No" sólo cuando realmente no se puede ni se debe hacer otra cosa.

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Sergio Micco. Vicepresidente de la Democracia Cristiana.

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