¿Qué vale más, un televisor o una vida humana? - El Mostrador

Domingo, 17 de diciembre de 2017 Actualizado a las 15:09

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¿Qué vale más, un televisor o una vida humana?

por 4 septiembre, 2006

Esta pregunta existencialista se la tendríamos que hacer a los legisladores, ya que de acuerdo a la ley, un homicidio tiene una pena que va entre 5 años y un día a 15 años, en tanto que en el caso de un robo con intimidación, la pena va entre 5 años y un día a 20 años. En este segundo caso, no hablamos de que alguien muera; sólo hablamos del susto y la ley penal además nos aclara que da lo mismo el valor de la cosa sustraída.



Es decir, cuando los legisladores critican al poder judicial, olvidan que son ellos quienes dictan las leyes.



Esta simple contemplación de las normas legales, nos debe llevar a meditar sobre qué vale más para nuestros legisladores, un televisor y un susto o la vida humana, y la respuesta es que la vida humana vale menos.



Efectivamente, por ejemplo, si alguien entra a una multitienda y golpea al guardia o lo amenaza con un cuchillo y sale con un televisor, una tostadora de pan, diez o cien mil pesos, nuestro legislador, a través de las leyes penales, está diciendo que el imputado va a ser sancionado con una pena que puede ir entre 5 años y un día a 20 años. Pero si alguien mata al otro, el legislador dispone que va a ser sancionado con una pena que va desde 5 años y un día a 15 años.



No estoy diciendo cuál pena me parece la correcta, ni mucho menos que habría que subir la pena para el homicidio. Simplemente lo que estoy planteando es que en los hechos, la vida humana para nuestro legislador, vale menos que un televisor o el dinero que se saca a la fuerza.



La pregunta que cabe hacerse entonces es: ¿Por qué la vida vale igual o menos que un televisor, un DVD, una tostadora de pan o diez mil pesos?



Alguien podrá decir que esto se debe a la historia de nuestro Código Penal, que es del siglo pasado.



Ahora bien, si comparemos la vida humana con un robo de animales. ¿Se imagina usted cuál será la respuesta de nuestro legislador? ¿Qué vale más, un caballo, una vaca, o un ser humano?



Pues aunque usted no lo crea, la respuesta es la misma que la anterior, ya que el legislador considera que un caballo, vaca o animal cualquiera, vale lo mismo que un televisor, un DVD, una tostadora o diez mil pesos, que como ya lo dijimos anteriormente, vale más que una vida humana. Esto es así, toda vez que el robo de estos animales, en cuanto a la pena aplicable, se asimila a la del robo con violencia o intimidación en las personas.



Más aún, en este caso (delito de abigeato), el legislador también ha establecido una norma para que se aumente aún más la pena conforme a las normas del robo con intimidación. Es decir, nuevamente una vaca o un caballo, vale más que un televisor, y por cierto, para nuestro legislador, más que una vida humana.



Es más, el argumento histórico en este caso se desvanece, ya que la penalidad del abigeato (robo de animales) se modificó hace muy poco tiempo.



Si hacemos otra comparación sobre la valoración del legislador, por ejemplo el delito de cohecho, es decir, cuando se trata del funcionario público que recibe prebendas por hacer o dejar hacer algo propio de su cargo, las penas que tiene consideradas el legislador son las de multa, por regla general, y muy excepcionalmente una pena que va entre 61 días y 3 años.



En otro aspecto, comparemos la pena anterior, que podría afectar al mismo órgano que dicta las leyes, con la pena asignada a quien se manifiesta en contra de ellos, es decir, los desordenes públicos. El legislador los amenaza con una pena que va de 61 días a 3 años y no hay posibilidad de multa. Para que decir, al que amenace a algún diputado o senador durante las sesiones; aquí la pena va de 61 días a 5 años.



Otro delito que podemos analizar, lo constituye el delito de estafa, donde la pena máxima que considera el legislador va de 3 años y un día a 5 años, y si consideramos que los beneficios carcelarios de la ley 18.216 se mueve precisamente hasta los cinco años, como podría ser la Libertad Vigilada, tenemos que el autor de una gran estafa, de varios miles de millones de dólares, no debiera pasar ningún día preso. La penalidad de este delito, es la misma que le corresponde a quien maneja en estado de ebriedad y causa la muerte. Es decir, estafar por sumas siderales, para el legislador, es lo mismo que matar a una persona conduciendo en estado de ebriedad. ¿Que criterio es el que sustenta esta equivalencia?



Si a esto agregamos, que la referida penalidad es la misma que para quien hurta una cantidad considerable de dinero o especies, tenemos que se hace equivalente el disvalor vida, propiedad, salud pública y buena fe mercantil. ¿Qué criterio tiene el legislador para esta equivalencia?



Ahora bien, si el hurto del caso anterior, lo comete un empleado, dependiente o "criado" en la casa de su "amo o patrón", la pena se debe subir en un grado. Lo que está entre comillas, son las expresiones que usa el legislador, pero claramente tenemos que el disvalor abuso de confianza, agrava cualquier pena.



En definitiva, todo esto lleva a una reflexión y es que las penas se determinan, no por un criterio de valores, de prevención especial o particular, sino por algo mucho más pedestre y es que, al parecer, mientras más cerca esté el delincuente de quien dicta las leyes, menos pena arriesga.





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Kléber Monlezun Cunliffe. Abogado. www.lmoabogados.cl
www.djp.cl

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