La ciudadanía y la historia desde abajo - El Mostrador

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La ciudadanía y la historia desde abajo

por 10 septiembre, 2006

Hace pocos días atrás Gabriel Salazar recibió el premio nacional de Historia. Para muchos un reconocimiento justo para quien ha realizado una sistemática labor de estudio, análisis y propuesta, pero particularmente en razón que su trabajo no ha estado caracterizado por la recolección o sistematización de datos, fechas o nombres, sino principalmente por ser una historia -raro en los tiempos que corren- que no es neutral, sino que hace una opción y se construye desde los ciudadanos como sujeto de la historia: desde abajo y desde dentro, como se titula uno de sus libros más importantes.



Porque para quienes conocen poco la obra de Salazar puede ser que éste les resulte cercano sólo a partir de su Historia Contemporánea de Chile. Sin embargo ésta abarca una mucho mayor cantidad de títulos que van desde -el ya objeto de culto- "labradores, peones y proletarios", hasta su último libro acerca de la construcción del Estado chileno, basado en el análisis del período comprendido entre 1880 y 1837, pasando por obras tan interesantes como "Ferias libres: espacio residual de soberanía ciudadana".



En todas estas obras el actor principal es la ciudadanía. Esto queda claro cuando cuestiona que se considere eficiente un sistema político sólo por su duración en el tiempo. Como contrapartida propone un concepto de eficiencia del sistema político en relación con los ciudadanos. Una visión posible de ella se mide a partir de la participación ciudadana en la construcción e instalación de un orden social. Otra lectura es en relación al grado de desarrollo social, cultural y económico que ese orden genere para todos los sectores de la sociedad civil.



De alcanzarse entonces la equidad humanizadora, nos dice Salazar, "el único héroe político, el único estadista y el único mito debiera ser la soberanía popular". El orgullo patriótico, agrega, no debe surgir a propósito de cualquier régimen político durable, sino de la masa ciudadana constituida en actor colectivo en los procesos y coyunturas propios de la construcción legítima y administración eficiente del Estado.



La visión y análisis histórico a la que nos ha permitido acceder Gabriel Salazar tiene como una de sus grandes virtudes el de relevar el papel de la soberanía popular como poder humanizador. Para que este poder pueda desplegarse, nos dice, debe ser posible que la sociedad civil despliegue "sus vínculos asociativos y sus índices de participación colectiva en los proyectos que ella misma defina para su pleno desarrollo".



La legitimidad, como valor social fundamental en la construcción de la política, se sustenta sobre esa base, lo mismo que el poder soberano. Esta articulación de valor y poder, es para Salazar no sólo fundamento de la democracia, sino de los que muchos llaman hoy "capital social", "tradición cívica" o "capital humano".



El Chile del siglo 21 requiere debatir sobre las formas de viabilizar propuestas históricas como las que hace Salazar. Ese es un desafío para quienes, como él, creemos que la historia se construye desde abajo y desde dentro.



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Alejandro Navarro Brain, senador.

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